El
Ministerio de Sanidad blindará las funciones que actualmente realiza su
equipo de inspectores farmacéuticos con un nuevo carnet que dará más privacidad a estos profesionales cuando lleven a cabo sus investigaciones. El Gobierno ha lanzado a consulta pública la orden con la que pretende regular este
nuevo modelo de tarjeta de identidad con el objetivo de garantizar el
“anonimato” de los máximos responsables de velar por la seguridad en el uso de medicamentos.
Si la norma ve finalmente la luz, todos los inspectores farmacéuticos dependientes de las Delegaciones y Subdelegaciones del Gobierno contarán con
un número de identificación personal (NIP) para el desarrollo de sus competencias, así como el uso de un certificado electrónico en calidad de empleados públicos. El objetivo es
“salvaguardar la privacidad del personal inspector farmacéutico” a la par que evitar “posibles riesgos derivados del uso de datos personales en el ejercicio de las funciones”.
Con su identidad protegida, los inspectores podrán realizar con mayor libertad algunas de las acciones que actualmente ya tienen asignadas como
“entrar libremente y sin previa notificación” en cualquiera de los centros o establecimientos que recoge la
Ley de Garantías y Uso Racional de los Medicamentos y Productos Sanitarios.
De la misma manera, tendrán más facilidades para proceder con la
s “pruebas, investigaciones o exámenes” necesarios para el desarrollo de sus funciones. Entre las actividades que también podrán realizar desde el anonimato, figuran la obtención de muestras en los centros, así como la realización de
“cuantas actuaciones sean precisas” para cumplir con las funciones de inspección.
El anonimato de los profesionales sanitarios
No es la primera vez que se decide blindar la identidad de algunos de los profesionales sanitarios que trabajan en primera línea en las investigaciones. En el año 2022, el Ministerio de Sanidad, encabezado en aquel momento por la socialista
Carolina Darias, ya aplicó la misma medida para
los inspectores sanitarios que operaban en las aduanas. Mientras que algunas comunidades autónomas como
Extremadura han hecho lo propio con sus inspectores médicos.
El Gobierno ha decidido ahora llevar a cabo esta reforma tras detectar que a pesar de que el inspector farmacéutico tiene un
a “especial vinculación con la seguridad pública” y cuenta con potestades “exorbitantes” en el ámbito de la inspección y control, no está expresamente declarada su
condición de autoridad pública. “Se hace necesaria la disposición de una tarjeta de identidad con un número de identificación profesional único para la identificación del personal en las actuaciones derivadas del ejercicio de sus funciones”, reza el borrador previo a la nueva ley.
La decisión del Ministerio de Sanidad se produce después de que el
Comité de Coordinación de Servicios Farmacéuticos Periféricos ya recomendara a finales del año 2023 la creación de esta tarjeta de identificación personal. Un nuevo sistema para el que también se acordó protocolizar su emisión conjuntamente con la
Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps) y el Ministerio de Política Territorial. Ahora el resto de agentes sociales o profesionales dispondrán hasta el
7 de febrero para presentar también sus aportaciones.
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