El
Ministerio de Sanidad ha sometido a audiencia e información pública el proyecto de Real Decreto que regulará el procedimiento de financiación y fijación de precios de los medicamentos en el Sistema Nacional de Salud (SNS).
La norma plantea una transformación del modelo actual al configurar la financiación pública y el precio de los fármacos como un proceso dinámico, sujeto a evaluación, seguimiento y revisión a lo largo del ciclo de vida del medicamento.
El cambio central del texto es que
la entrada de un medicamento en la prestación farmacéutica pública dejará de concebirse como una decisión cerrada. El proyecto prevé que las condiciones de financiación, el precio industrial máximo, las nuevas indicaciones, los acuerdos económicos y las reservas singulares puedan revisarse cuando cambie la evidencia científica, los resultados en salud, el impacto presupuestario, la utilización real, la aparición de alternativas terapéuticas o la situación competitiva del mercado.
Sanidad busca así articular un modelo en el que el precio del medicamento se vincule de forma más estrecha a su valor terapéutico, social y económico. El proyecto establece que las decisiones de financiación deberán atender, entre otros criterios, a la gravedad de la patología, las necesidades no cubiertas,
el beneficio clínico incremental, la mejora en calidad de vida, la relación coste-efectividad, el impacto presupuestario, el grado de innovación, la existencia de alternativas financiadas y la contribución del medicamento a la sostenibilidad y resiliencia del SNS.
El Real Decreto también
refuerza la conexión entre evaluación y financiación. Las decisiones sobre precio y condiciones de utilización deberán apoyarse en los informes de evaluación de tecnologías sanitarias y en un informe de adopción, que valorará la posición del medicamento respecto a las alternativas disponibles, sus condiciones de uso, las incertidumbres existentes y otros elementos relevantes para decidir su incorporación o mantenimiento en la prestación farmacéutica pública.
Uno de los apartados con mayor impacto es el referido a los medicamentos innovadores. El texto regula mecanismos de financiación condicional o provisional cuando existan necesidades médicas no cubiertas, posibles mejoras relevantes en beneficio clínico, seguridad o resultados en salud, y al mismo tiempo persistan incertidumbres clínicas, económicas, organizativas o de utilización. En estos casos, la financiación
podrá quedar vinculada a la generación de evidencia, a registros, a sistemas de seguimiento o a datos de práctica clínica real.
La norma también desarrolla los acuerdos de financiación y acceso con los titulares de autorización de comercialización. Estos acuerdos podrán incorporar techos máximos de gasto, coste máximo por paciente tratado, fórmulas precio-volumen, financiación vinculada a resultados en salud o compromisos de generación de
evidencia complementaria. Las condiciones económicas, financieras o comerciales de estos acuerdos tendrán carácter confidencial, aunque el proyecto prevé la publicación de sus elementos esenciales con omisión de la información protegida.
En paralelo, Sanidad introduce un sistema de precios dinámicos orientado a favorecer la competencia en los mercados en los que existan medicamentos competidores o en los que hayan transcurrido diez años desde la autorización del medicamento o de sus principios activos en un Estado miembro de la Unión Europea
. Este sistema se aplicará mediante la fijación de precios industriales máximos de financiación y sucesivas revisiones en función de la evolución de la competencia.
La revisión de precios de medicamentos competidores atenderá a indicadores como la cuota de mercado en unidades y en valor, la evolución del gasto público, el número de competidores comercializados, el grado de sustitución del medicamento de referencia y la garantía de abastecimiento.
El proyecto prevé que los titulares puedan ofertar precios inferiores al precio industrial máximo de financiación, que deberán ser validados por el órgano competente de Sanidad e incorporados, en su caso, al Nomenclátor de Financiación.
Impacto en genéricos y biosimilares
Este modelo tiene una incidencia directa sobre genéricos y biosimilares. El texto persigue acelerar la generación de competencia tras la pérdida de exclusividad, mejorar la eficiencia del gasto farmacéutico y reforzar la sostenibilidad financiera del SNS. Al mismo tiempo, introduce cautelas
para evitar que las bajadas de precio comprometan la continuidad del suministro, la existencia de operadores suficientes o la disponibilidad de medicamentos necesarios.
La memoria de análisis de impacto normativo estima que las medidas destinadas a fomentar la competencia de genéricos y biosimilares podrían generar un impacto agregado de 1.553,52 millones de euros en cinco años. También calcula ahorros recurrentes asociados al acceso precoz de medicamentos, la gestión de segundas y sucesivas indicaciones y la detección de desviaciones de consumo. Por el contrario, contempla un incremento estimado de entre 75 y 150 millones de euros por la revisión de precios de medicamentos antiguos con valor clínico y riesgo de problemas de suministro.
El proyecto refuerza además los sistemas de información del SNS como soporte del nuevo modelo. El Nomenclátor de Financiación se consolida como la base de referencia para la financiación, dispensación, facturación y liquidación de la prestación farmacéutica con cargo a fondos públicos. Sanidad prevé integrar información sobre autorización, comercialización, financiación, prescripción, dispensación, consumo, suministro, facturación, resultados en salud y acuerdos de financiación.
Con esta arquitectura, el Ministerio plantea una reforma integral de la política farmacéutica pública. El objetivo declarado es compatibilizar el acceso a la innovación, la sostenibilidad financiera del SNS, la competencia efectiva y la garantía de suministro. La consecuencia práctica es un cambio de lógica: el medicamento financiado quedará sometido a un marco más trazable, condicionado por su valor, revisable en función de la evidencia y más expuesto a ajustes de precio cuando cambien las condiciones clínicas, económicas o de mercado.
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