El
Ministerio de Sanidad proyecta elevar el
complemento de formación de los MIR, y resto de especialistas que componen la Formación Sanitaria Especializada, para sortear la congelación de sus salarios base, una medida que el director de Ordenación Profesional,
Miguel Máñez, someterá al dictamen económico de las comunidades autónomas en un próximo Consejo Interterritorial.
La primera mesa de trabajo con la
Asociación MIR España destapó, además del plan ministerial para
inyectar diez millones en renovar el sistema informático de la FSE, una
brecha legal que imposibilita expulsar de futuras pruebas de acceso a la FSE a los aspirantes sorprendidos copiando con tecnología.
Aval autonómico
Fuentes presentes en la reunión explican a Redacción Médica que el objetivo de esta mejora retributiva busca compensar la
pérdida de poder adquisitivo de los facultativos en formación sin tocar el sueldo base. Desde la Dirección de Ordenación Profesional ha aclarado a los MIR que la ejecución recae íntegramente sobre las
consejerías regionales, encargadas de abonar las nóminas en sus respectivos servicios de salud.
La administración central redactará la normativa que fija la cuantía, pero elevará el documento al próximo
Consejo Interterritorial para arrancar el compromiso presupuestario directo de todos los ejecutivos autonómicos.
Inyección tecnológica
En paralelo al debate salarial, la delegación médica exigió certidumbre institucional frente a los recientes retrasos en los listados provisionales. Ordenación Profesional argumenta que los plazos recuperarán su cauce ordinario en las próximas semanas.
Para blindar el proceso y agilizar la futura adjudicación de plazas MIR, el Gobierno destinará
10,2 millones de euros a renovar su arquitectura digital. Tal y como avanzó Redacción Médica, esta partida nutrirá aplicaciones como Odisea, Simule o Metis, permitiendo estandarizar bases de datos, reducir errores humanos y automatizar trámites dentro de la Estrategia de Salud Digital.
Tramposos sin veto
Pese a esta modernización de la infraestructura, el encuentro evidenció una
carencia normativa severa respecto al régimen disciplinario del examen MIR. La legislación vigente, según denuncian desde la Asociación MIR España, "blinda a los tramposos". El ministerio detalla que la máxima sanción aplicable se limita a la
anulación de la prueba en curso, descartando cualquier inhabilitación temporal o permanente para concurrir al proceso.
El vacío legal gana peso tras el último intento de
amaño detectado en una sede de Santiago de Compostela, donde los vigilantes interceptaron a un médico que intentaba resolver el cuestionario utilizando
gafas con inteligencia artificial y un reloj inteligente. El tribunal calificó su examen con un
cero definitivo, pero el infractor mantiene intacto su derecho a formalizar la inscripción en la convocatoria del año que viene.
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