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Sanidad desmonta la teoría del gran reemplazo de la LOPS: "Es conspiranoia"

Padilla defiende "maximizar la capacidad de cada profesional" en un contexto nuevas necesidades y funciones en el SNS

Un médico y una enfermera dialogando (Envato).


23 mar 2026. 10.15H
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La reforma de la Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias (LOPS) ha abierto un nuevo frente entre el Ministerio de Sanidad y algunos colectivos médicos. Aunque todavía se halla en fase de consulta pública y es susceptible de recibir cambios, el anteproyecto normativo busca actualizar el sistema de clasificación profesional del Sistema Nacional de Salud (SNS) al marco europeo y las actuales necesidades de planificación de recursos humanos. Es algo que, desde determinados altavoces médicos, ven como una amenaza a sus funciones y atribuciones de responsabilidad, una suerte de “teoría del gran reemplazo, versión sanidad”, según el secretario de Estado de Sanidad, Javier Padilla, que tacha esa clase de argumentos de “ligeramente conspiranoicos”. Lo que sí defiende el número dos del ministerio es lo que, según indica en su newsletter quincenal, ya están intentando hacer “muchos servicios de salud”: “Se puede maximizar la capacidad de cada profesional (de la mano de sus condiciones de trabajo, por supuesto)”.

Padilla aclara que, quienes promulgan esa teoría del gran reemplazo sanitario, “especialmente frecuente en lo relacionado a decir que se van a sustituir médicxs por enfermerxs” (sic), obvian aspectos como que el actual Gobierno es “el responsable de haber logrado un incremento del 45 por ciento de las plazas MIR” desde 2018. También resalta que es “la primera vez” que se dedican fondos centralizados “para incrementar la capacidad de formación de graduados de Medicina”.

Pero, más allá de lo numérico, el secretario de Estado alude a la necesidad de adaptar sobre el papel unas funciones profesionales que ya se ejercen en la práctica: “En el sistema sanitario existen categorías profesionales que durante las últimas décadas han experimentado notables transformaciones que han hecho que lo que pueden aportar en la actualidad al sistema sanitario (y a los pacientes) sea mucho mayor que el marco de funciones posibles de hace años”. En el campo concreto de la Medicina, desde 2003, según Padilla, “han aparecido nuevas funciones que por aquel entonces ni siquiera éramos capaces de nombrar y que muestran hacia dónde está creciendo el marco de funciones de los médicos y médicas”.

“Nunca ha habido tantos médicos en el SNS (y, de hecho, España tiene una ratio de médicos por cada 1.000 habitantes superior a la media de los países de la OCDE) y los retos no tienen nada que ver con cómo diluir su papel o cómo desplazar o sustituir su rol, sino, al contrario, sobre cómo maximizar su impacto sobre la población asumiendo las nuevas funcionalidades que se presentan delante de nosotros, en un contexto de equipos cada vez más variados y, afortunadamente, más capaces y formados”, añade.

Otra "versión de la conspiranoia": el "asistente médico"


Tampoco tiene “mucho sentido”, indica Padilla, pensar que el SNS, por analogía con el Nacional Health System de Reino Unido, se dirige hacia la introducción de una figura de “asistente médico” como la que se creó hace varios años en el sistema británico. Para el secretario de Estado, la única manera de defender esta “versión de la conspiranoia anterior” es forzando el análisis de la situación “de manera artificial”: “Hay algunos aspectos que muestran el porqué esto es más una estratagema discursiva que un análisis con base real”.

El número dos de Sanidad indica, en primer lugar, que la tasa de médicos por habitante de España es un 33 por ciento superior a la de Reino Unido; en segundo, que el sistema británico tiene “mayor disponibilidad de profesionales de otras categorías”; y en tercero, el punto “fundamental”: “El modelo de organización del Reino Unido, en el que los profesionales en Atención Primaria no son empleados públicos sino independientes o empleados privados contratados por el centro de salud (según la categoría), genera unos incentivos totalmente diferentes para la generación de figuras alternativas que den respuesta a esos incentivos diferenciales”.

Modernizar las profesiones sanitarias en un contexto de cambios


Más allá de todo esto, Padilla reconoce que “la gestión de la demanda y el finalismo en las acciones de los profesionales que las llevan a cabo”, sea cual sea su categoría, “es un elemento clave” de cara al debate de la reforma de la LOPS y, “en general”, de las iniciativas que “muchos servicios de salud” ya están tratando de llevar a cabo, “no desde una perspectiva de defensa del terruño”, sino viendo que “se puede maximizar la capacidad de cada profesional” en un contexto de “necesidades crecientes, nuevas funciones que abordar y mejora de las competencias formativas”.

En todo caso, la modificación legislativa va para largo. Padilla avanza que las pertinentes reuniones con los sindicatos del Ámbito de Negociación y con “diferentes actores profesionales” comenzarán “en las próximas semanas y meses”. De ahí la necesidad de desmentir algunas teorías “que pueden desviar el foco de lo que debería de ser un desarrollo normativo que todas las profesiones vean como una posibilidad de mejora de su lugar en el sistema y de modernización de la ordenación de las profesiones sanitarias”.
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