Otro de los documentos que se someterá a votación en el
Consejo Interterritorial del 9 de abril será la
Estrategia de Cuidados Paliativos para el periodo 2026-2030. El nuevo documento elaborado desde el Ministerio de Sanidad se abordará con las comunidades autónomas 25 años después del primer Plan Nacional en la materia. Según ha podido saber
Redacción Médica, el objetivo es
reforzar el soporte psicosocial y el acceso a los
cuidados paliativos como un derecho del individuo, independientemente de su patología o lugar de residencia. De hecho, la población diana ya no se limita a pacientes terminales con un pronóstico de vida de menos de seis meses, sino que
se amplía para abarcar el sufrimiento causado por una enfermedad en un contexto de
cronicidad por el envejecimiento poblacional.
El nuevo modelo asistencial se apoya en datos. Según las estadísticas que maneja Sanidad, en torno al 75 por ciento de los fallecimientos en España se producen a consecuencia de enfermedades crónicas que generan necesidades paliativas. Pero, por ejemplo, el cáncer sólo representa el 25 por ciento de esas muertes, mientras que
el 50 por ciento se corresponde con enfermedades no oncológicas como las demencias, las insuficiencias de órgano y la fragilidad avanzada. Dicho de otro modo: por cada caso oncológico que requiere cuidados paliativos, hay dos casos no oncológicos que los necesitan.
Esa tendencia es consecuencia directa del envejecimiento progresivo de la población, circunstancia que ha elevado la
prevalencia de personas adultas con necesidades paliativas a niveles de entre el 1,4 por ciento y el 1,6 por ciento de la población general. En ese escenario, el grupo más numeroso de pacientes ya no es el oncológico, sino el compuesto por personas con multimorbilidad y fragilidad avanzada, quienes a menudo sufren procesos de deterioro más largos y oscilantes que requieren un soporte integral mucho antes de la fase final de la vida.
Instaurar el enfoque paliativo en la práctica clínica
El documento 2026-2030 para el desarrollo de la Estrategia de Cuidados Paliativos ha sido fruto de un proceso colaborativo entre el Comité Institucional -las comunidades autónomas- y un comité técnico de expertos, sociedades científicas y asociaciones de pacientes. Uno de sus pilares fundamentales es el impulso de la
identificación precoz de personas con necesidades paliativas en todos los niveles del Sistema Nacional de Salud (SNS). Para facilitar esta labor, se promoverá la inclusión de herramientas validadas como el Necpal 4.0 dentro de la historia clínica informatizada, para que sirva como una ayuda directa en la consulta y que los profesionales puedan valorar la complejidad de cada caso.
Con ello se pretende conseguir que el enfoque paliativo se instaure de manera gradual y temprana en la realidad clínica y, así, se asegure que los pacientes reciban la
atención adecuada mucho antes de alcanzar la fase agónica.
Pero la nueva estrategia también pone un
foco especial en la población infantil y adolescente, cuya prevalencia en España se estima en 65 por cada 10.000 niños y niñas. Los aspectos más llamativos incluyen:
-
Atención Perinatal: cobertura paliativa desde la etapa prenatal y el diagnóstico de condiciones incompatibles con la vida extrauterina.
-
Transición a la vida adulta: garantía de una transición no precipitada hacia los recursos de adultos para jóvenes de entre 19 y 24 años, evitando la ruptura del vínculo terapéutico en momentos críticos.
-
Educación: compromiso de garantizar el acceso a la educación mediante aulas hospitalarias y apoyo domiciliario, permitiendo que el niño mantenga sus relaciones sociales.
Atención ininterrumpida y cuidados personalizados
Para evitar ingresos innecesarios en urgencias, en la estrategia se propone
garantizar una atención continuada las 24 horas de los 365 días del año. Esa medida se apoyará en servicios de atención telefónica experta y en el uso de la telemedicina, de gran importancia en zonas rurales con gran dispersión geográfica.
Asimismo, se establece la figura del
profesional de enlace o enfermera gestora de casos como pieza fundamental para coordinar el tránsito del paciente entre el hospital y el domicilio. Con ello se pretende asegurar que el plan de cuidados personalizado se conozca en todos los niveles asistenciales.
Determinantes sociales y sesgo de género
El documento también aborda los determinantes sociales de la salud. Se reconoce la
necesidad de combatir el sesgo de género en la evaluación del dolor -dado que las mujeres, a menudo, deben declarar niveles de dolor más altos para ser registradas- y de visibilizar la carga emocional de las mujeres como cuidadoras informales. También se lucha contra el edadismo asegurando que las personas mayores en residencias reciban una atención de calidad similar a la del entorno hospitalario.
Finalmente, Sanidad apuesta por el modelo de “Comunidades Compasivas”
empoderando a la sociedad civil para que se involucre en el acompañamiento y en los cuidados al final de la vida, es decir, normalizando la muerte como parte del ciclo vital.
Aunque pueda contener afirmaciones, datos o apuntes procedentes de instituciones o profesionales sanitarios, la información contenida en Redacción Médica está editada y elaborada por periodistas. Recomendamos al lector que cualquier duda relacionada con la salud sea consultada con un profesional del ámbito sanitario.