La
hormona del crecimiento sintética aterrizó en España en 1987. Su llegada se tradujo en una mayor seguridad para todos los niños con déficit de este mensajero químico, dado que previamente se extraía de cadáveres, lo que podía derivar en la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob. Así, la comercialización de un tratamiento de tal calibre requirió de un importante esfuerzo institucional. Este se tradujo en el nacimiento del
Comité Asesor de la hormona de crecimiento y sustancias relacionadas, parte del Ministerio de Sanidad, en 1989. Ahora, casi 40 años después, este organismo dice adiós, al diluirse en el reparto de competencias.
La Dirección General de Cartera Común de Servicios del Sistema Nacional de Salud y Farmacia -adscrita a la Secretaria de Estado de Sanidad- ha declarado
extinto este Comité tras décadas de historia. Un trayecto en el que se dedicó a garantizar el uso racional de la hormona del crecimiento. Tanto para el paciente pediátrico como para el adulto, en quienes su utilización se autorizó tiempo después.
Según la resolución de su creación, este organismo tenía la misión de
informar y asesorar sobre
la prescripción correcta de la hormona del crecimiento y actuar como órgano de consulta sobre otros asuntos relacionados con este fármaco para el estamento médico y científico. Asimismo, se dedicaba a la elaboración de un censo de este grupo de pacientes por provincia y un protocolo para la recogida de datos.
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La misión de este Comité era informar y asesorar sobre la correcta prescripción de la hormona del crecimiento
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En la actualidad, esta entidad gestionaba
las solicitudes de tratamiento remitidas por los facultativos y, por ende, aprobaban su aplicación. Además, realizaba el seguimiento de los pacientes que recibían luz verde. Unas funciones que llevaban a cabo sus nueve integrantes, médicos especialistas en Endocrinología y Pediatría del Sistema Nacional de Salud (SNS) elegidos por las sociedades científicas correspondientes, acompañados de un coordinador y un secretario -ambos funcionarios del departamento gubernamental-.
Desaparición lenta
El Comité siempre formó parte del Ministerio de Sanidad. Sin embargo, su posición dentro de la estructura ministerial cambió a medida que se reformaba la entidad gubernamental. Así, comenzó adscrito al Instituto Nacional de la Salud, más adelante conocido como
Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (Ingesa). Tras el Real Decreto 1087/2003, pasa a convertirse en órgano adscrito a la entonces Dirección General de Farmacia y Productos Sanitarios. A partir de ahí, pese a las modificaciones, se mantendrá al lado de este departamento, hasta su transformación en la actual Dirección General de Cartera Común de Servicios del Sistema Nacional y Farmacia.
Este órgano también fue objeto de los vaivenes competenciales en la cartera sanitaria. En 2002,
la transferencia de funciones a las comunidades autónomas marcó el principio del final del Comité. Sus labores fueron traspasadas a las Consejerías de Salud regionales, que se afanaron en crear organismos similares para el abordaje de la prescripción de la hormona del crecimiento. Tan solo perduró su actuación en aquellas divisiones territoriales que firmaron convenios de colaboración con el Ministerio de Sanidad. Los últimos expiraron en 2020 -Asturias- y 2021 -Extremadura y Castilla-La Mancha-.
Supervivencia momentánea en el mutualismo
Sin embargo, el final del Comité se postergó, gracias al mutualismo y las ciudades autónomas. Esta entidad mantuvo la gestión de solicitudes de tratamiento con hormona de crecimiento remitidas por
Muface, Mugeju e Isfas a nivel nacional. También trabajaba aquellas recibidas desde el Ingesa, correspondientes a
Ceuta y Melilla.
No obstante, los convenios con las mutualidades fueron resueltos en 2025.
Muface ha creado un comité propio para evaluar las citadas peticiones de prescripción, mientras que Mugeju e Isfas tienen la intención de avanzar en la misma dirección. Por su parte, las solicitudes ceutíes y melillenses serán recogidas por
sus respectivos hospitales universitarios.
Un escenario que deja al Comité
sin ningún tipo de función. Motivo por el que el Ministerio de Sanidad ha optado por poner fin a su andadura. Un organismo que pasa a formar parte de los libros de historia de la cartera sanitaria española.
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