La
accesibilidad al Sistema Nacional de Salud (SNS) es un factor que ha ido
empeorando de forma progresiva y no es una sensación sino una constatación que muestran los datos. Por ejemplo, los de acceso a una operación programada, un procedimiento que ha ido de mal en peor si se comparan las cifras de diciembre de 2024 (las últimas compartidas para este mes sin ser consideradas públicamente por el Ministerio de Sanidad como no fiables por falta de criterios homogéneos en el volcado de datos) con las primeras publicadas por el Ministerio de Sanidad, de diciembre de 2003.
De tal modo, el número de
pacientes pendientes de una operación programada pasa
de 436.228 a 846.583 desde el mencionado primer registro publicado por Sanidad. La
tasa por 1.000 habitantes crece de 10,37 a 17,80 y las
demoras de más de seis meses se disparan del 8,02 al 22,9 por ciento.
Unas cifras que
no tienen justificación tampoco por el aumento de población del país. En diciembre de 2003, España tenía 42.547.454 habitantes; en el mismo mes de 2024, 49.096.877 personas vivían en España. Sin embargo,
mientras la población creció un 15,4%, la lista quirúrgica aumentó un 94,1%. Dicho de otro modo: la lista de espera creció 6,1 veces más que la población.
Son números que evidencian cómo la
lista de espera quirúrgica del Sistema Nacional de Salud ha sufrido un deterioro estructural desde que el Ministerio de Sanidad comenzó a publicar estos registros. La primera fotografía oficial, correspondiente a diciembre de 2003, situaba en 436.228 el número de pacientes pendientes de una intervención quirúrgica programada. El último dato publicado, el de diciembre de 2024, eleva esa cifra hasta 846.583 pacientes.
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Los datos muestran el bloqueo creciente para acceder a una operación quirúrgica en España.
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La diferencia es de 410.355 personas más en lista de espera quirúrgica. Así, en términos relativos, el volumen de pacientes pendientes de operación
ha aumentado un 94,1 por ciento en 21 años. Es decir, el SNS
tiene hoy casi el doble de pacientes esperando una intervención que al inicio de la serie publicada por Sanidad.
El deterioro no se limita al dato absoluto. La tasa de pacientes en espera por cada 1.000 habitantes también ha crecido con claridad. En diciembre de 2003 era de 10,37 pacientes por 1.000 habitantes. En diciembre de 2024 alcanza los 17,80. Este indicador permite observar que el incremento de la lista quirúrgica
no responde solo al aumento de población, sino que el peso relativo de la espera quirúrgica sobre la población protegida también es mayor.
La demora media confirma la misma tendencia. En 2003, los pacientes pendientes de una operación acumulaban una espera media de
77 días. En 2024, la espera media se sitúa en
126 días. La diferencia es de
49 días más. Dicho de otro modo, el paciente medio que está en lista quirúrgica
espera ahora alrededor de mes y medio más que hace dos décadas.
Los que esperan más de 6 meses casi se han triplicado
El
indicador de esperas prolongadas muestra un deterioro todavía más acusado. En diciembre de 2003, el 8,02 por ciento de los pacientes llevaba más de seis meses esperando una intervención. En diciembre de 2024, ese porcentaje asciende al 22,9 por ciento. La proporción de pacientes con demoras superiores al medio año
casi se ha triplicado desde el inicio de los registros.
La comparación entre ambos cortes temporales deja así una evolución homogénea en todos los indicadores globales de lista quirúrgica:
hay más pacientes pendientes, una mayor tasa por población, una espera media más larga y muchas más demoras superiores a seis meses. El dato de 2024 no solo refleja una lista más voluminosa que la de 2003, sino también una espera más intensa desde el punto de vista asistencial.
En definitiva, la evolución desde diciembre de 2003 hasta diciembre de 2024 dibuja, por tanto, un
empeoramiento sostenido de la capacidad del sistema para absorber la demanda quirúrgica pendiente. La lista no solo ha crecido en tamaño: también se ha hecho más lenta y acumula una proporción mucho mayor de pacientes en esperas prolongadas.
Los datos no fiables de 2025 ahondan en la crisis
Si atendemos a las cifras de
listas de espera de diciembre de 2025, cabe matizar que el Ministerio de Sanidad las considera no fiables por la falta de criterios homogéneos en la recopilación de datos de las comunidades autónomas; cuestión a la que está poniendo solución con el diseño, ya en marcha, de un nuevo modelo. Así, al pie del documento, la cartera que dirige Mónica García especifica que "el Ministerio de Sanidad agrega las cifras en un único documento y lo publica como indica la normativa,
siendo responsabilidad de cada administración autonómica la fidelidad de los datos respecto a su realidad asistencial y el cumplimiento de los criterios de cómputo vigentes".
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Los datos de diciembre de 2025, aunque sin ser fiables para el ministerio, muestran la misma mala tendencia histórica.
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Ahora bien, si a pesar de ello las comparamos con las de diciembre de 2003, entonces la cifra se situaba en 436.228 personas, un dato que veintidós años después
se ha elevado hasta alcanzar los 853.509 pacientes. Esta progresión supone la incorporación neta de 417.281 ciudadanos adicionales al atasco sanitario, lo que representa un
repunte del 95,7% en el total de la lista.
El retroceso no solo se limita al volumen de pacientes acumulados, sino que repercute directamente de forma asistencial en el tiempo que el ciudadano debe esperar. Así, la demora media para ser intervenido acumulaba en 2003 un promedio ya citado de 77 días, un plazo que
en diciembre de 2025 se ha dilatado hasta alcanzar los 121 días, obligando al paciente medio a esperar 44 días más para su operación.
Asimismo, el tapón más grave se sitúa en las esperas prolongadas por más de seis meses: en 2003 apenas el 8,02% de los inscritos sobrepasaba los seis meses de retraso, mientras que al concluir 2025 este porcentaje crítico se dispara hasta afectar
al 21,6% de los usuarios, confirmando que la proporción de ciudadanos forzados a esperar más de medio año casi se ha triplicado desde el inicio de los registros.
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