En el sur de Europa, miles de personas viven con
una lista creciente de alimentos prohibidos. Melocotón, frutos secos, algunas legumbres, determinadas frutas… A veces también pólenes. No siempre se han expuesto a todos ellos, pero su sistema inmunitario sí los reconoce. Y reacciona. Este fenómeno se conoce como
reactividad cruzada y está detrás de muchas alergias múltiples, especialmente del llamado síndrome por proteínas tranportadoras de lípidos no específicas (nsLTP). Ahora, un equipo liderado por la Universidad Técnica de Dinamarca, con participación de la Universidad Complutense de Madrid, ha desarrollado
una estrategia experimental que podría cambiar radicalmente este escenario.
Se trata de
una inmunoterapia basada en ARN mensajero capaz de entrenar al sistema inmunitario frente a múltiples alérgenos a la vez. El estudio, publicado en
Nature Communications, combina
ingeniería de proteínas y tecnología de ARNm, similar a la utilizada en las
vacunas frente al Covid-19, para diseñar
un tratamiento "de familia", no individual. ¿La razón? "La reactividad cruzada de las IgEs entre alérgenos con estructuras similares es bastante frecuente y da lugar a sensibilización progresiva a otras fuentes alérgicas, haciendo el
diagnóstico cada vez más difícil", explica María Teresa Villalba, catedrática de Bioquímica de la Universidad Complutense, en
Redacción Médica.
Un alérgeno artificial para bloquear muchos naturales
Y es que la reactividad cruzada no es una rareza clínica, sino
una característica frecuente en Alergología. Así, en lugar de emplear extractos naturales de un único alimento o polen, los investigadores han diseñado un alérgeno consenso: el cnsLTP1, una proteína sintética que
representa la "media" estructural de toda la familia de las nsLTP. Aunque no existe en la naturaleza, contiene los elementos inmunológicos comunes a decenas de alérgenos presentes en frutas, frutos secos o pólenes.
Por eso, la
vacuna no se limita a las nsLTP. Hay otras familias candidatas claras: "Entre
las familias prioritarias están las proteínas PR-10 de pólenes y alimentos, cuyo alérgeno más relevante es Bet v 1 del polen de abedul (Betula verrucosa), responsable de
la alergia más prevalente en el norte de Europa", asegura Villalba, que también señala "las proteínas de reserva como albúminas 2S, vicilinas 7S y globulinas 11S presentes en legumbres y frutos secos, así como las
parvalbúminas de pescados y crustáceos".
El ARNm que codifica esa proteína se encapsula en
nanopartículas lipídicas. Una vez administrado, son las propias células del paciente las que producen temporalmente el alérgeno artificial, induciendo la generación de anticuerpos bloqueantes capaces de
reconocer múltiples fuentes.
Beneficios tras 3 inyecciones
El nuevo enfoque aspira a conseguir
beneficios clínicos "tras tres inyecciones", similar a lo "necesario en la vacuna del Covid-19", apunta Villalba. No obstante, advierte que la respuesta puede variar según edad e historial inmunológico: "En el peor escenario, podría convertirse en una
inmunización por temporada para mantener los títulos de anticuerpos bloqueantes elevados". Hay, además, una ventaja importante: "
La eliminación del riesgo de tener reacciones adversas durante su administración es un claro beneficio de este tipo de tratamiento".
En términos logísticos, la experiencia de la pandemia juega a favor. "Tras el Covid-19,
las líneas de distribución y almacenamiento para vacunas de ARNm están bien establecidas y las vacunas son estables en el congelador al menos dos años", recuerda.
El verdadero reto, por lo tanto, está en "obtener financiación para la optimización de la formulación y la agenda de inmunizaciones" junto al
recorrido regulatorio: "Esperamos tener la formulación optimizada y datos de efectividad en un año y medio. Después, deberán iniciarse ensayos clínicos
en humanos sanos y posteriormente en pacientes, un proceso que suele llevar entre tres y cinco años".
Más allá de los anticuerpos: activar tolerancia
Aparte, en alergias no basta con
producir anticuerpos. Es necesario el equilibrio entre respuestas para bloquear la
anafilaxia. "La optimización de la formulación final va a ser clave
para activar células T reguladoras y obtener tanto una polarización Th1 consistente como una respuesta de memoria a largo plazo", subraya. Para ello, asegura que se puede hacer con la
incorporación de "adyuvantes que ya han demostrado este efecto" en alergias como "conjugados con manano o CpG oligodeoxinucleótidos".
Cubrir también las variantes más divergentes
dentro de una misma familia de proteínas es otro interrogante, ya que el alérgeno consenso cnsLTP1 no logró inducir anticuerpos frente a Ole e 7,
una "subclase dentro de las LTPs", razón por la que "la divergencia de secuencia y estructura ha hecho que quede fuera del alcance de cnsLTP1". En cambio, Villalba afirma que sería factible "rediseñar el consenso para incluir también Ole e 7 o combinar cnsLTP1 con Ole e 7 en una misma formulación de ARNm".
Afinar la dosis y la dirección inmunológica
En modelos animales, el tratamiento ha logrado inducir
títulos elevados de inmunoglobulinas con una reactividad cruzada más amplia que la obtenida con alérgenos naturales individuales. Ha sido bien tolerado incluso en ratones
previamente sensibilizados. Sin embargo, en modelos de alergia grave no ha conseguido eliminar por completo la respuesta anafiláctica tras la exposición al alérgeno.
"La
formulación que utilizamos es general y, cuando se inyecta a los pacientes, buena parte del mRNA es captado por células no implicadas en la presentación de antígenos y en la producción de anticuerpos, por lo que
la dosis real que llega a las células adecuadas es mucho menor", matiza Villalba, que subraya que "aunque non se observó una recuperación completa del choque anafiláctico", los
resultados inmunológicos fueron sólidos: "Los títulos de inmunoglobulinas en sangre fueron elevados y hacia a una gran variedad de alérgenos, lo que indica que, modificando la composición lipídica de las nanopartículas o el número de dosis, podríamos incrementar los niveles de anticuerpos bloqueantes que permitieran
evitar la respuesta alérgica".
La vía de administración también importa. En los experimentos se comparó
la intramuscular con la subcutánea, pero, con los resultados obtenidos, afirma que "la ruta intramuscular parece más adecuada y eficaz". "En cualquier caso, al tratarse de formulaciones ARN-LNP, la administración debería realizarse
siempre en consulta", concluye.
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