Que tu médico deje de perder el tiempo (y el dinero) con estas 5 preguntas

La iniciativa se enmarca en un proyecto de eficiencia sanitaria que nace en Estados Unidos

Médico de familia en consulta (Imagen de Envato).


01 jul 2026. 15.00H
Hay pruebas, tratamientos y procedimientos médicos que no siempre aportan beneficio al paciente. Algunos, incluso, pueden causar daño. Bajo esta premisa, la campaña Choosing Wisely (impulsada por la Fundación ABIM y difundida en español como 'Cómo elegir sabiamente') plantea una herramienta sencilla para que los pacientes participen de forma activa en la consulta: hacer cinco preguntas antes de aceptar cualquier prueba, tratamiento o procedimiento.

El objetivo no es cuestionar la labor del médico, sino ayudar a decidir qué atención sanitaria es realmente necesaria y cuál puede evitarse. La propia infografía resume esta idea con una fórmula clara: hablar con el profesional sobre qué pruebas, tratamientos y procedimientos se necesitan y cuáles no, para recibir una atención “ni demasiada, ni muy poca”.

Las 5 preguntas para hacer a tu médico


La primera pregunta es directa: “¿Necesito realmente esta prueba o procedimiento?”. Según explica la campaña, las pruebas médicas sirven para que el paciente y el profesional sanitario decidan cómo abordar un problema, mientras que los procedimientos ayudan a tratarlo. La clave está en saber si esa actuación concreta es imprescindible en ese momento.

La segunda cuestión pone el foco en la seguridad: “¿Cuáles son los riesgos?”. La Fundación ABIM anima a preguntar por posibles efectos secundarios, por la probabilidad de que los resultados no sean precisos y por si esa decisión puede llevar a más pruebas o a otro procedimiento. Es decir, si una intervención aparentemente sencilla puede abrir la puerta a una cadena de nuevas actuaciones clínicas.

La tercera pregunta busca alternativas: “¿Existen opciones más sencillas y seguras?”. La campaña recuerda que, en ocasiones, no siempre es necesaria una prueba o un tratamiento más complejo, y que pueden bastar cambios en el estilo de vida, como comer de forma más saludable o hacer más ejercicio.

La cuarta cuestión introduce una opción que muchas veces no se plantea en consulta: “¿Qué pasa si no hago nada?”. La recomendación es preguntar si el problema puede empeorar o mejorar en caso de no realizar la prueba o el procedimiento de inmediato. Con ello, se abre la puerta a valorar la espera vigilada o la evolución clínica antes de intervenir.

La quinta pregunta aborda el impacto económico: “¿Cuánto cuesta?”. La infografía recomienda preguntar si existen pruebas, tratamientos o procedimientos menos costosos, qué podría cubrir el seguro y si hay medicamentos genéricos en lugar de fármacos de marca.

En definitiva, cinco preguntas para ganar tiempo clínico, reducir intervenciones de bajo valor y orientar la consulta hacia lo que realmente necesita el paciente y, en cierto modo, el sistema sanitario.
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