Un brote de
ciclosporiasis mantiene en alerta a las autoridades sanitarias de
Estados Unidos, donde ya se contabilizan cerca de 2.000 personas infectadas por el parásito
Cyclospora cayetanensis en al menos 30 estados del país.
Michigan concentra la mayor parte de los casos, con más de mil confirmados frente a un promedio histórico de apenas 50 al año. Por su parte, Ohio, Nueva York e Illinois también registran cifras muy por encima de lo habitual para esta época del año.
El origen del brote sigue sin identificarse, aunque las autoridades sanitarias han pedido a restaurantes, cocinas y consumidores extremar las precauciones en el manejo de
alimentos crudos, especialmente frutas y verduras de consumo fresco. En este sentido, el caso ha puesto de nuevo el foco en un patógeno poco conocido fuera del ámbito clínico, pero capaz de provocar semanas de
diarrea intensa y un notable desgaste físico en quienes lo sufren. Así lo detalla el
Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) en su ficha clínica sobre la enfermedad.
¿Qué es la Cyclospora?
La Cyclospora cayetanensis es un
parásito unicelular perteneciente al grupo de los coccidios, responsable de una infección intestinal conocida como
ciclosporosis. Según explica el CDC, las personas infectadas eliminan en sus heces
ovoquistes del parásito, la forma en la que este se disemina en el entorno.
Sin embargo, no toda persona infectada desarrolla síntomas, sobre todo en las zonas donde la enfermedad es endémica, como determinadas
regiones tropicales y subtropicales. Entre quienes sí presentan síntomas, el
periodo de incubación es de una semana de media, aunque puede oscilar entre los dos días y las dos semanas.
¿Cómo se transmite?
El contagio se produce al ingerir agua o alimentos contaminados con ovoquistes del parásito. En Estados Unidos, los
brotes de origen alimentario se han vinculado tradicionalmente al consumo de
frutas y verduras frescas, un patrón que coincide con las sospechas iniciales que manejan las autoridades sanitarias en el brote actual.
Un dato relevante para entender la dinámica de esta enfermedad es que el
contagio directo de persona a persona resulta muy improbable. Esto se debe a que los ovoquistes liberados en las heces necesitan madurar en el medioambiente durante al menos una o dos semanas antes de volverse infecciosos, un proceso conocido como
esporulación que no puede completarse dentro del organismo humano.
¿Qué síntomas presenta la Cyclospora?
El parásito afecta al intestino delgado y según el CDC, su síntoma más característico es una
diarrea muy líquida, con deposiciones frecuentes y, en ocasiones, explosivas, el rasgo que ha dado nombre popular al brote. A este cuadro se suelen sumar otras señales como:
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Pérdida del apetito
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Pérdida de peso
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Hinchazón o cólicos abdominales
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Aumento de gases
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Náuseas
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Fatiga prolongada
Otros síntomas pueden incluir:
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Vómitos
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Dolores corporales
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Fiebre baja
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Otros síntomas similares a los de la influenza (gripe)
Si no se trata, la infección puede prolongarse desde unos pocos días hasta más de un mes, con posibilidad de reaparecer. El CDC precisa que, aunque la ciclosporosis no suele poner en riesgo la vida del paciente, sí se han descrito complicaciones como
malabsorción, colecistitis o
artritis reactiva.
¿Cómo se detecta y qué tratamiento tiene?
El diagnóstico de la ciclosporosis no siempre es sencillo. El propio CDC señala que la detección de Cyclospora en heces requiere
técnicas de tinción especiales que no se realizan de forma rutinaria en la mayoría de los laboratorios estadounidenses, y que no todos los paneles de
PCR gastrointestinal incluyen su búsqueda. Por ello, los profesionales sanitarios deben solicitar expresamente la prueba cuando sospechen de esta infección, en particular ante cuadros de diarrea prolongada con antecedentes de viaje a zonas endémicas.
La dificultad se acentúa porque los ovoquistes pueden liberarse de forma intermitente y en niveles bajos, incluso en pacientes con diarrea abundante, por lo que una
sola muestra negativa no descarta el diagnóstico y en ocasiones es necesario analizar varias muestras recogidas en días distintos.
En cuanto al tratamiento, el CDC establece como opción de referencia la combinación de
trimetoprim y sulfametoxazol (TMP-SMX), comercializada bajo nombres como Bactrim o Septra. La pauta habitual en adultos inmunocompetentes consiste en un comprimido de doble potencia por vía oral dos veces al día durante
7 a 10 días, si bien las personas con VIH podrían necesitar tratamientos más prolongados.
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