Perder músculo con adelgazantes en menopausia: "No es tanto como se creía"

Una ginecóloga apunta a un impacto menor del esperado si se combina con hábitos saludables

Gemma Mancebo, jefa del Servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital del Mar.


17 jul 2026. 05.45H
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Los fármacos agonistas del receptor GLP-1, presentes en medicamentos como Wegovy, Mounjaro y Ozempic -basados en principios activos como la semaglutida o la tirzepatida-, se han convertido en uno de los tratamientos más relevantes de los últimos años para el abordaje de la obesidad y diabetes tipo 2. Su uso también ha empezado a extenderse entre mujeres en etapa de perimenopausia y menopausia, un periodo en el que los cambios hormonales favorecen una redistribución de la grasa corporal y un mayor riesgo de problemas como resistencia a la insulina o enfermedad cardiovascular. Pero, ¿son estos tratamientos adecuados para las mujeres menopáusicas? ¿Existen riesgos específicos? ¿Todas las mujeres con aumento de peso deberían recurrir a ellos?

Para la ginecóloga Gemma Mancebo, jefa del Servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital del Mar, los GLP-1 pueden convertirse en una herramienta de gran utilidad, aunque insiste en que su uso debe responder a una indicación médica concreta. "A nivel de Ginecología se ha demostrado que pueden tener beneficios en muchos aspectos, pero las indicaciones para estos fármacos son bastante restringidas, sobre todo en casos de obesidad asociada a algún factor de riesgo", explica.


¿La menopausia es una contraindicación para estos tratamientos?


La llegada de los GLP-1 ha generado dudas entre muchas mujeres sobre su seguridad en esta etapa de la vida. Según Mancebo, la menopausia en sí misma no supone una contraindicación, pero tampoco debe convertirse en un motivo automático para prescribir estos fármacos.

La decisión debe basarse en la situación de cada paciente, sus antecedentes y su riesgo metabólico. "No todo el mundo gana tanto peso ni a todo el mundo le funciona lo mismo. Estos tratamientos, y más en este periodo de la vida, tienen que enfocarse dentro de un plan integral e individualizado", apunta.

La especialista recuerda que el tratamiento farmacológico debe formar parte de una estrategia progresiva: "Igual con una alimentación equilibrada, ejercicio y, cuando esté indicado, tratamiento hormonal sustitutivo conseguimos controlar esta situación. Pero si no es suficiente, tenemos que tener este siguiente paso".

El riesgo de perder músculo: una de las principales preocupaciones


Uno de los primeros interrogantes sobre los agonistas GLP-1 fue si podían aumentar la pérdida de masa muscular o empeorar el riesgo de osteoporosis, dos cuestiones especialmente relevantes tras la menopausia. Mancebo explica que esa preocupación inicial se está revisando a medida que aumenta la evidencia científica. "Lo que se está viendo es que el porcentaje de músculo que pierde una mujer con estos tratamientos no es tan elevado como pensábamos inicialmente", comenta.

Aun así, insiste en que la prevención pasa por acompañar la pérdida de peso con hábitos adecuados: "No podemos hacerlo solo con el fármaco. Siempre tiene que ir acompañado de una intervención sobre el estilo de vida: mejorar la alimentación, regular el apetito y la saciedad, y sobre todo incorporar ejercicio de fuerza". El entrenamiento muscular, añade, es especialmente importante en menopausia porque ayuda a preservar masa ósea y muscular, además de favorecer un metabolismo más activo.

Los efectos adversos: qué deben saber las pacientes


Como ocurre con cualquier tratamiento, los GLP-1 pueden producir efectos secundarios. Los más habituales están relacionados con el aparato digestivo, como náuseas, vómitos, estreñimiento o sensación de digestión lenta, especialmente al inicio del tratamiento. En mujeres menopáusicas, el seguimiento debe prestar especial atención a la composición corporal para evitar que una pérdida de peso rápida se acompañe de una reducción excesiva de masa muscular.

Por este motivo, la especialista considera fundamental seleccionar bien a las pacientes candidatas y no utilizar estos fármacos únicamente con un objetivo estético. "Utilizarlos solo para perder peso no debería ser el planteamiento. Hay una serie de pasos intermedios antes de llegar al tratamiento médico", asegura.

La menopausia y el cambio en la distribución de la grasa


Uno de los principales retos durante la menopausia no es únicamente el aumento de peso, sino el cambio en la composición corporal que se produce tras la disminución de estrógenos: "Hay un balance en contra de la mujer a favor del acúmulo de grasa. Además, esta se acumula en áreas que nos van a condicionar problemas metabólicos importantes, sobre todo relacionados con la insulina", señala Mancebo.

Ese aumento de resistencia a la insulina puede favorecer, con el tiempo, la aparición de diabetes tipo 2 y aumentar el riesgo cardiovascular. Por eso, la especialista considera que controlar el peso en esta etapa tiene implicaciones que van más allá de la báscula. "Durante mucho tiempo se ha asociado el aumento de peso en la menopausia con un envejecimiento fisiológico, pero en realidad lo que estamos viendo es un incremento del riesgo de enfermedades cardiovasculares y metabólicas", afirma.
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