El
Ministerio de Sanidad continúa en su propósito de sacar adelante la reforma del
Estatuto Marco. Sin embargo, de fondo resuenan las críticas de
autonomías y sindicatos médicos. Más de 365 días después de las primeras manifestaciones por un Estatuto Médico Propio y cerca de 40 jornadas de huelga médica en el
Sistema Nacional de Salud (SNS), las centrales médicas muestran su total “decepción” con el departamento de García y amenazan con “
movilizaciones mucho mayores” si el conflicto sigue sin resolverse tras el final de verano. De hecho, hablan ya de la posibilidad de una
huelga indefinida que podría afectar muy duramente a unas listas de espera ya tensionadas por el periodo estival. Pese a ello, reiteran que su "mano está tendida" para poder lograr un acuerdo. Mientras, el
Ministerio de Sanidad confirma a este medio que su posición es firme: el departamento ha hecho su trabajo y ahora es el turno de las comunidades autónomas.
Los representantes de cuatro sindicatos médicos (CESM, Amyts, Omega y SME) explican a este periódico que la decisión de posponer las movilizaciones por lo menos hasta el mes de septiembre responde a la
escasez de las plantillas. Por un lado, aseguran que una huelga en estas condiciones pondría en peligro la
atención a los pacientes y, por otro, limitaría el
impacto de los paros, ya que los servicios mínimos se igualarían a los efectivos disponibles.
"En los paros anteriores, en la mayoría de las comunidades autónomas se impusieron
servicios mínimos del 75 por ciento porque se consideró que era el mínimo necesario para mantener la sanidad pública, con listas de espera crecientes. En verano, sin huelga, las plantillas están al 66 por ciento. Sería un caos mantener una huelga cuando ya de por sí la plantilla está por debajo de los servicios mínimos fijados. Supongo que, en esas circunstancias, nos impondrían unos servicios mínimos del 100 por 100, por lo que no tendría sentido", explica el secretario general de CESM,
Víctor Pedrera.
Néstor Morchón, vicepresidente del SME, añade que “sería una irresponsabilidad por nuestra parte convocar una huelga en estas fechas”.
El parón médico continúa aumentando la tensión sobre las lista de espera
Las plantillas se reducen en verano, las cirugías que se realizan también disminuyen y, ante la
falta de medios, hay camas que se cierran. Además, algunos pacientes posponen sus visitas médicas para después de los meses de julio y agosto. Todo esto contribuye a
engrosar las listas de espera. “La situación es una bomba para las lista de espera. Por un lado, está el marco propio de los meses de verano y también lo que ha retrasado la huelga”, resume
Mercedes Tallón, vicepresidenta del Sindicato Médico de Omega. Sin embargo, a esta foto fija habría que sumar el agregado del posible
paro médico anunciado para después del periodo estival. “Es fácil de entender que la situación se va a agravar”, agrega Pedrera. Los cuatro portavoces insisten en que aún hay tiempo para frenarlo.
Ángela Hernández, secretaria general de Amyts, asegura que tener que enfrentarse a este escenario “sería un fracaso”.
Hernández reconoce que la repercusión de un nuevo paro médico sería muy negativa, “pero queremos recordar a los pacientes que si hemos llegado hasta aquí es por la
falta de aplicación de medidas concretas del Ministerio y de las comunidades, lo que está llevando a una situación de sobrecarga insostenible y a un
deterioro progresivo del sistema”, añade. En este punto, Pedrera recuerda que el objetivo de las movilizaciones no solo es reivindicar las condiciones del colectivo médico, sino también “evitar el
éxodo continuo del médico que se está produciendo en la sanidad pública”.
La deriva es clara: si no hay avances, la convocatoria anunciada se mantendrá. Hernández matiza que e
l Comité de Huelga Ampliada aún no se ha reunido, por lo que todavía no hay una decisión tomada sobre el formato y las
fechas de la huelga. Tallón también remarca que aún no hay nada concretado, pero sí se aventura a anticipar que, previsiblemente, si no hay ningún cambio por parte del Ministerio de Sanidad, la convocatoria se anunciará en septiembre, pero
se llevará a cabo en octubre, cuando ya estén cumplidas las vacaciones para casi todos los trabajadores.
¿Hay posibilidad de evitar la huelga médica de después del verano?
En lo que respecta al
Ministerio, la respuesta es que el trabajo está hecho, que se ha conseguido impulsar la reforma de una norma que llevaba más de 20 años sin actualizarse y que ahora son las
comunidades autónomas las que tienen que tener el compromiso, la competencia y la responsabilidad. Así, insisten en que son ellas las que tienen la “llave” para desarticular el conflicto y para mejorar las
condiciones de los trabajadores. Entre tanto, sobre la posibilidad de que la negociación prospere y conseguir, por fin, un acuerdo, la respuesta de las
centrales médicas tampoco es unánime.
En CESM y Amyts insisten en que la “mano está tendida” para negociar y
esperan no tener que recurrir a la huelga. Por su parte, Morchón recuerda que aún disponen “de un mes hábil para intentar llegar a algún tipo de acuerdo”. No obstante, y ante la falta de respuesta por parte del presidente a su petición de que tomara las riendas en el conflicto, reconoce que “lamentablemente, si nadie interviene, inevitablemente se llegará a la huelga”. Finalmente, la vicepresidenta de Omega es la voz más pesimista. Asegura que cree que ya
no hay posibilidad de consenso y que las puertas, tanto del Ministerio como del Gobierno en general, están cerradas para ellos.
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