En España, aproximadamente el 25% de la
población adulta fuma tabaco de forma diaria, según la OMS. Y, aunque este dato cada vez es menor, y a pesar de que habitualmente sus efectos se relacionan con patologías respiratorias o cardiovasculares, el tabaco es uno de los principales factores de riesgo evitables asociados al
desarrollo y progresión de enfermedades oculares graves. En este sentido, los especialistas recuerdan que
fumar también puede acelerar el deterioro de la visión y aumentar el riesgo de sufrir daños irreversibles en la retina.
Con motivo del
Día Mundial Sin Tabaco, que se celebra el próximo 31 de mayo, expertos de Miranza, grupo líder en
oftalmología con más de 40 centros en España, Andorra y Portugal, han querido alertar sobre el
impacto del tabaquismo en la salud ocular, especialmente en enfermedades retinianas como la Degeneración Macular Asociada a la Edad (DMAE), una enfermedad degenerativa de la mácula o zona central de la retina y de mayor sensibilidad visual y que los fumadores habituales tienen cinco veces más posibilidades de desarrollar que los no fumadores.
Lucía Galletero, especialista en retina de Miranza Bilbao, explica que “uno de los factores más estudiados y que tiene una
fuerte asociación con las patologías retinianas, es el tabaco. Muchos de los pacientes son mayores y no fuman, pero otros sí. En la consulta, tenemos que hacer hincapié en que no fumen porque se ha visto que no solo es un
factor de riesgo de aparición, sino también de progresión”.
En este sentido, Cristina Robles, especialista en Miranza Bilbao, señala que “la DMAE está asociada al envejecimiento, pero existen otros factores como el tabaco que afectan al desarrollo de la enfermedad. Hablamos de una
patología multifactorial”.
El tabaco y su impacto sobre los ojos
El humo del tabaco contiene miles de
sustancias tóxicas que afectan directamente a la vascularización y oxigenación de los tejidos oculares. La nicotina favorece la contracción de los vasos sanguíneos y el monóxido de carbono dificulta el transporte adecuado de oxígeno, aumentando el
estrés oxidativo en estructuras especialmente sensibles como la retina.
Además de incrementar el riesgo de DMAE, fumar también se relaciona con otras patologías y alteraciones visuales como las
cataratas, el
ojo seco, la retinopatía diabética, el
envejecimiento prematuro de los párpados y del contorno ocular y una mayor fatiga visual e irritación ocular.
Álvaro Escobar, especialista en Miranza Madrid, insiste en la importancia de la
prevención y los hábitos saludables: “es importante tener
ciertos hábitos que contribuyen a mantener una integridad estructural y funcional del ojo, y para ello es imprescindible no fumar”.
En la misma línea, Hernán Donoso, especialista en Miranza Madrid, recuerda que muchos factores de riesgo pueden evitarse mediante
cambios en el estilo de vida: “lo principal y aquello que los pacientes tienen que hacer es cambiar los hábitos. Un ejemplo: si fuman, evitarlo. Si hablamos de la degeneración de la mácula, un desencadenante importante y a tener en cuenta es el tabaquismo”.
Prevención y revisiones oftalmológicas
Los especialistas de Miranza recuerdan que dejar de lado el tabaco puede contribuir a reducir el avance del daño ocular y recomiendan realizar
revisiones oftalmológicas periódicas, especialmente a partir de los 50 años o en personas con antecedentes familiares de enfermedades retinianas.
La detección precoz en patologías como la DMAE, donde un
diagnóstico temprano puede ayudar a ralentizar la progresión de la enfermedad y preservar la visión durante más tiempo, es fundamental.
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