Entre 6.000 y 8.000 médicos, según los organizadores, se han manifestado este sábado en Madrid como preámbulo de la
huelga indefinida nacional, convocada a partir de ese lunes 16 de febrero, para reclamar al Ministerio de Sanidad, por vez enésima,
que se siente a negociar con los sindicatos del gremio un Estatuto propio, al margen del
Estatuto Marco para el resto de profesionales del Sistema Nacional de Salud (SNS). Los facultativos siguen defendiendo la necesidad de un código profesional específico que reconozca sus particularidades laborales y el mayor nivel de reponsabilidad que implica el ejercicio de su profesión. Sanidad firmó en enero un
anteproyecto para reformar el Estatuto Marco con cuatro de los seis sindicatos que forman parte del
Ámbito de Negociación, sin el respaldo de CIG-Saúde y la CESM, que es una de las organizaciones convocantes de la huelga. Pero ni siquiera ese pacto ha logrado que decaigan los ánimos: los médicos tienen claro el futuro de esa iniciativa legislativa aún es incierto, teniendo en cuenta las dificultades del Gobierno para conseguir apoyos en las Cortes, y vislumbran un horizonte esperanzador para con sus demandas.
"Cuando uno no tiene más alternativa que esta para conseguir lo que quiere, no se puede echar atrás", traslada a
Redacción Médica Arnau Castañer, ginecólogo de Alicante y uno de los participantes en la marcha que ha llevado a los facultativos desde el Congreso hasta las puertas del Ministerio de Sanidad. "Se trata de
mejorar unas condiciones laborales que socavan la seguridad de la atención médica. Que nos resignemos a aceptar eso es resignarse a que no merece la pena estudiar Medicina", indica para defender la convocatoria de huelga, impulsada, además de por CESM, por el Sindicato Médico Andaluz (SMA), Metges de Catalunya (MC), la Asociación de Médicos y Titulados Superiores de Madrid (Amyts), el Sindicato Médico de Euskadi (SME) y el Sindicato de Facultativos de Galicia Independientes (Omega).
Castañer se refiere, entre otras cuestiones, a la necesidad de
eliminar las guardias de 24 horas. La ministra de Sanidad, Mónica García, ha subrayado en diversas ocasiones que el anteproyecto de Estatuto Marco
pone coto a las guardias estableciendo un límite de 17 horas, pero el ginecólogo la acusa de mentir: "Eso es falso, miente descaradamente, y habría que exigir a cualquier representante político que dimitiera cuando mintiera adrede".
"Existe mucho
más soporte y mucha más convicción entre los médicos de que realmente hay que hacer algo, de que
no podemos dejar pasar esta oportunidad porque se nos va la vida profesional en ello", señala, en la misma línea, Daniel Abad, especialista en
Medicina Interna en la Comunidad de Madrid. El facultativo tiene claro que, aunque haya un acuerdo con otros sindicatos para reformar el Estatuto Marco, eso "no quiere decir que sea una ley ya aprobada en el Parlamento": "A este proyecto de Estatuto
le queda mucho camino, y en todo ese camino es en el que esperamos que se pueda cambiar", explica Abad. "Vamos a seguir luchando", continúa, con la "esperanza" de lograr esa negociación necesaria con Sanidad que les permita plasmar sus reivindicaciones. "Tampoco pedimos cosas muy locas, pedimos tener una mesa de negociación propia, un sitio donde negociemos lo nuestro", puntualiza.
El seguimiento a la huelga médica tras la manifestación
Este internista ejercerá su derecho a huelga al menos dos días de la primera convocatoria, la de febrero. Cabe recordar que los paros programados serán de una semana al mes, una circunstancia que ha generado cierta división entre los profesionales, algunos de los cuales demandaban un paro indefinido sin ningún tipo de interrupción. María Emma Torres, cirujana y delegada de Amyts, defiende el formato acordado desde el comité de huelga: "En el sector médico es complicado mantener una huelga indefinida. Nosotros no trabajamos con papeles, sino con personas. Todos somos conscientes de que jugamos con la salud de las personas. Si se ha planteado así la huelga, es para poder mantenerla en el tiempo".
En un intento por lograr que se desconvocaran los paros, Mónica García envió una
carta al comité de huelga invitándolo a reconsiderar la huelga: "Plantea serias dificultades, especialmente por su impacto sobre la ciudadanía". Pero los sindicatos médicos contestaron que, si habían optado por esa vía, era porque no les quedaba más remedio. Eso no quiere decir que la convocatoria se extienda necesariamente hasta junio. "Si, llegado un momento determinado,
el ministerio cede y nos convoca para reunirnos y poder llegar a un acuerdo, pararemos la huelga, como pasa con cualquier otra huelga", asegura Torres.
En el caso de Juan Fidalgo, especialista en Anestesiología en Madrid, se sumará a los días de paro dentro de sus posibilidades económicas. "La intención es
que cada uno contribuya en la medida de lo que pueda", dice a
Redacción Médica, poniendo énfasis en que "hay que hacer algo" para demostrar la disconformidad con el Estatuto Marco. "Quien calla, otorga", señala. "Ya nos han puesto contra la pared, no hay ninguna otra medida efectiva que pueda manifestar nuestro desacuerdo frente a este Estatuto", reclama Fidalgo, por lo que la medida de protesta se torna más que necesaria, convirtiéndola en una "carrera de resistencia".
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