Las enfermedades del sistema genitourinario -como la insufiencia renal- provocaron
19.386 fallecimientos en 2025, siendo uno de los grupos de patologías que más aumentó la mortalidad respecto al año anterior con un repunte reseñable del 6,35 por ciento. Según los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (
INE), las muertes por
enfermedades del riñón y del uréter, en concreto, repuntaron un 5,5 por ciento, hasta llegar alcanzar las 10.267. En el extremo opuesto se sitúan los principales tumores urológicos, cuya mortalidad apenas experimentó variaciones: la asociada al
cáncer de próstata aumentó solo un 0,3 por ciento, mientras que la de los cánceres de
vejiga y
riñón se mantuvo estable.
Alberto Budía, vicepresidente de la AEU, explica a
Redacción Médica que “el
envejecimiento es una de las principales causas" detrás de este aumento de fallecimientos relacionados con el sistema genitourinario. "La supervivencia del ciudadano español está aumentando y a partir de los
70 años la función renal va declinando progresivamente”. Además, el especialista señala que factores de riesgo como “la
diabetes, que es bastante frecuente en la población, junto con la hipertensión y la obesidad incrementan el riesgo de deterioro de la función renal y por tanto incrementan la enfermedad renal crónica”.
A estos factores se suma otro estrechamente relacionado con las
enfermedades cardiovasculares. Según Budía, “se ha mejorado
mucho la supervivencia de todos los efectos cardiovasculares como son el infarto, anginas de pecho y también los ictus. Eso ha conllevado que estos pacientes que sobrevivan luego también tengan una mayor probabilidad de sufrir un síndrome cardiorrenal que también
afecta a la función renal”.
La evolución de los cánceres ligados a Urología
En el ámbito oncológico, el vicepresidente de la AEU considera que los datos invitan a un
moderado optimismo. Sobre el
cáncer de vejiga, asegura que “prácticamente no ha habido grandes modificaciones”, mientras que en el cáncer renal “ha aumentado un poco, especialmente en
fases avanzadas. Se trata de una lectura positiva y la mortalidad en
cánceres urológicos se ha logrado estabilizar a consecuencia de la implementación de las nuevas terapias, permitiendo que se alargue la supervivencia y logrando largos supervivientes con mejor calidad de vida”. Entre los avances terapéuticos que han contribuido a este cambio, el especialista destaca “la
inmunoterapia”.
Respecto a las
diferencias por sexo, Budía recuerda que, en el cáncer de vejiga, tradicionalmente “siempre había sido
mucho más frecuente en hombres, pero desde hace unos años que la incidencia en mujeres está irrumpiendo con fuerza debido a que también tienen hábito tabáquico. Pese a ello, sigue siendo más
predominante en el sexo masculino”. En el caso del cáncer renal, añade que la incidencia “es mayor en hombres que en mujeres y por tanto la mortalidad es mayoritaria en el género masculino”.
De cara al futuro, el urólogo se muestra optimista y considera que, en la próxima década, las
cifras de mortalidad ligadas a las enfermedades urológicas “se van a estabilizar o van a disminuir, debido a que se conseguirá estabilizar la enfermedad y se permitirá una mayor supervivencia”.
El diagnóstico precoz y la necesidad de un cribado
Uno de los factores que puede contribuir a mejorar estos resultados es el
diagnóstico precoz. En este sentido, Budía explica que “la patología realmente que se va a implementar un cribado poblacional estructurado va a ser el
cáncer de próstata. Ya hay una recomendación europea y ya hay datos publicados al respecto. Es la patología que
mayor beneficio va a obtener, no solamente con un diagnóstico más precoz, sino que permitirá optimizar los recursos en el manejo del diagnóstico de estos pacientes”. Según apunta, este cribado se implantará en España “en los próximos dos años, debido a que el diagnóstico precoz influye mucho en la supervivencia”.
Como conclusión, el especialista considera que la evolución de la mortalidad entre 2024 y 2025 refleja una tendencia positiva en el
ámbito oncológico de la Urología. En sus palabras, “las enfermedades oncológicas y urológicas han mantenido los
datos de mortalidad estables, lo cual quiere decir que la implementación progresiva de nuevas terapias y del diagnóstico cada vez más precoz está teniendo un impacto en la supervivencia”. No obstante, advierte de que el gran reto para seguir reduciendo las muertes en los próximos años pasa por la prevención: “será muy importante la promoción de la salud y sobre todo concienciar a la población de cuáles son los
factores de riesgo que están relacionados con la enfermedad oncológica para tratar de prevenirla”.
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