El Sindicato Médico de Granada avisa de que los facultativos se enfrentan en este año a un
desplome de sus ingresos que roza la mitad del salario al jubilarse si compatibilizaban su jornada con guardias. El informe destapa además que las alternativas planteadas por la Administración, como la
jubilación activa mejorada, esconden una pesada carga impositiva que transfiere casi el 45 por ciento de las
ganancias médicas directas a Hacienda.
El cese laboral ordinario castiga sin piedad la economía del médico perteneciente al
Sistema Nacional de Salud. Vicente Matas, autor del estudio, recuerda que la
pérdida de poder adquisitivo al abandonar la bata supera el 35 por ciento respecto al sueldo cobrado en las consultas. Este porcentaje de merma se dispara hasta el 50 por ciento para los profesionales que mantienen los turnos de atención continuada hasta la víspera de su retiro oficial. Pese a este hachazo económico, el texto subraya que muchos facultativos rechazan alargar su carrera empujados por unas
condiciones de ejercicio insostenibles, marcadas por la presión asistencial, la falta de sustitutos y el estrés crónico.
Ingresos devorados
El Estado ha intentado retener el talento sénior en las áreas de salud más deficitarias impulsando la
jubilación activa mejorada. Esta herramienta transitoria permite a los médicos de familia y pediatras de Atención Primaria trabajar a jornada completa mientras cobran el 75 por ciento de su pensión.
Sin embargo, el autor del documento matiza que esta opción resulta
extraordinariamente rentable para las arcas del Estado. Las altas retenciones mensuales exigidas y la posterior declaración de la renta provocan que el 45 por ciento de esos ingresos, o incluso un porcentaje superior dependiendo de la comunidad autónoma de residencia, termine en la
Hacienda Pública.
Esfuerzo penalizado
Prolongar la
asistencia sanitaria bajo esta fórmula concreta penaliza el futuro del trabajador. El estudio señala que compatibilizar el cobro de la pensión con el servicio activo bloquea por completo el derecho a generar el
incentivo del cuatro por ciento por año de demora, a pesar de que el sanitario sigue pagando rigurosamente sus cotizaciones. Frente a este escenario adverso, el experto zanja el análisis exigiendo de forma urgente un
Estatuto del Facultativo que articule retribuciones acordes y asiente un factor corrector de jubilación fundamentado en la peligrosidad y el desgaste propio de la práctica médica.
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