La alimentación influye no solo en el mantenimiento de una vida saludable, sino que ha adquirido un papel transversal en todas las etapas, tanto en la salud como en la enfermedad. De hecho, la nutrición ha ganado peso en el
tratamiento del cáncer,
a medida que la Medicina ha comprendido que no basta con la administración de fármacos, sino también con tener en cuenta el
contexto biológico en el que actúa. Este podría ser incluso un punto de partida bajo una idea concreta: integrar la nutrición de una forma más seria y estructurada en la atención oncológica.
La explicación que hace Luis Manso, oncólogo del
Hospital 12 de Octubre y del Grupo Cáncer de Mama y Ginecológico del i+12, tiene que ver con el nuevo ensayo clínico denominado Luminova que busca
observar el efecto de una dieta personalizada, tanto en el metabolismo, el microbioma y la calidad de vida de pacientes oncológicos en
estado metastásico de mama o ginecológico como en la efectividad del tratamiento.
"El estado metabólico del paciente, la microbiota intestinal, la tolerancia digestiva, el sueño o la actividad física pueden influir en
cómo se vive el tratamiento y, probablemente, en
cómo se responde a él", señala a
Redacción Médica. Por ello, en Luminova "la intervención se plantea no solo para mejorar la calidad de vida, sino también para explorar su relación con toxicidad, metaboloma y microbioma".
La nutrición como "modulador biológico"
El ensayo parte de la premisa de que la
alimentación ya
no responde únicamente a la nutrición como "soporte", sino como "
posible modulador biológico". Precisamente, Manso destaca que en los últimos años se ha acumulado evidencia experimental y traslacional que relaciona dieta, metabolismo tumoral, microbiota y respuesta terapéutica. "A eso se suma que ahora disponemos de herramientas que antes no teníamos: monitorización digital, sensores, análisis multi-ómicos y algoritmos capaces de integrar datos clínicos y biológicos de forma dinámica", explica. En consecuencia, el ensayo nace del "cruce entre
Oncología de precisión, metabolismo y salud digital".
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El oncólogo Luis Manso explica el desarrollo del ensayo Luminova.
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Un nuevo punto de partida en los tratamientos oncológicos
Todo ese conocimiento y enfoque a raíz de la alimentación, lleva al oncólogo a asegurar que este podría ser un
punto de partida importante para enfocar los tratamientos en una nutrición adecuada. "No se trataría de 'medicalizar' cualquier dieta, sino de
integrar la nutrición de forma más seria y estructurada a la atención oncológica", destaca a este periódico.
Si los resultados de Luminova son positivos, "el cambio no sería
solo recomendar comer mejor, sino
incorporar pautas adaptadas al tratamiento, a la toxicidad y al perfil metabólico de cada paciente". Con ello se acercaría la nutrición al "mismo nivel de importancia con el que hoy valoramos otros soportes clínicos durante el tratamiento".
El principal precedente que marcarían los resultados del ensayo sería "demostrar que la nutrición puede estudiarse
con el mismo rigor metodológico que otras intervenciones clínicas". Manso explica que Luminova compara una intervención personalizada frente a un control con dieta mediterránea y mide "adherencia, síntomas, calidad de vida y variables biológicas a través de una plataforma digital común. "Si funciona,
sentaría las bases para ensayos posteriores más grandes, más específicos por tumor o por tratamiento y con biomarcadores mejor definidos", destaca.
Alimentación en el seguimiento ambulatorio del cáncer
Sin embargo, el oncólogo marca una diferencia en los contextos de los pacientes oncológicos. La primera de ellas es que
durante una hospitalización, las recomendaciones nutricionales están basadas en la
prioridad de la situación clínica del paciente, es decir, en "mantener una ingesta adecuada, prevenir complicaciones metabólicas y adaptarse a las necesidades médicas inmediatas". En este escenario, tal como señala, "la prioridad no es tanto aplicar estrategias complejas de nutrición personalizada como asegurar una
nutrición segura y suficiente".
En donde "probablemente" habría más "
margen de evolución" es en el
seguimiento ambulatorio de los pacientes con cáncer, que es "donde pasan la mayor parte del tiempo durante sus tratamientos". "Si estudios como Luminova muestran resultados positivos, podríamos avanzar hacia
recomendaciones nutricionales más personalizadas, adaptadas al tipo de tratamiento, a los síntomas del paciente o a su perfil metabólico", subraya.
Así, Manso asegura que los resultados no cambiarían "radicalmente la dieta hospitalaria" sino que
se integraría mejor la nutrición dentro del
acompañamiento del paciente, "especialmente en su vida diaria fuera del hospital, con apoyo profesional y herramientas que faciliten mantener hábitos saludables durante el tratamiento".
Uno de los primeros ensayos clínicos de intervención dietética
El ensayo desarrollado en cooperación entre el CNIO, el Hospital 12 de Octubre, la Universidad Carlos III y las empresas TNC y eB2, reclutará a pacientes tratadas con ADCs, anticuerpos fármaco-conjugados, un tipo de
terapia de última generación que administra pequeñas dosis de quimioterapia concentrada, según ha informado el 12 de Octubre.
Se creará de forma aleatoria dos grupos de pacientes:
uno de control y uno experimental. El primero que ellos recibirá una dieta mediterránea y, el segundo,
dieta personalizada, que podrá ir ajustándose con el tiempo. El seguimiento se realizará con analíticas periódicas; dispositivos que recogerán parámetros como niveles de glucosa, actividad física, ritmo circadiano y calidad del sueño.
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