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La emotiva jubilación de un referente en Urología: "Es mi segunda familia"

Carlos Hernández fue jefe de Servicio durante 35 años en el Hospital Universitario Gregorio Marañón

Carlos Hernández, exjefe de Servicio de Urología del Hospital Universitario Gregorio Marañón.


23 ene 2026. 05.30H
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La emotiva despedida de Carlos Hernández tras cumplir 35 años como jefe de Servicio de Urología del Hospital Universitario Gregorio Marañón ha sobrecogido al sector sanitario. Decenas de sus compañeros se han congregado a las puertas del centro madrileño y, entre aplausos, han elogiado el trabajo de todos estos años al frente de un área que destaca por la incorporación de nuevas tecnologías. Pero aunque esta etapa se cierra, jamás podrá olvidar todos esos momentos junto a su equipo, salvando la vida de cientos de pacientes. "Son mi segunda familia", ha afirmado. 

La mañana del 16 de enero, Hernández no podía imaginarse lo que sus compañeros y familiares le habían preparado para despedirle. En los pasillos del hospital, momentos antes de comenzar con su última jornada al frente del Servicio, este urólogo daba vueltas a lo que les diría a sus 'colegas' del área. Sin embargo, esos planes cambiaron cuando dos de sus adjuntas le insistieron en ir a tomar un café.

"Pensaba que me querían acompañar para que no se me hiciera muy duro este último día. Les dije que se esperaran, que teníamos una sesión a primera hora y que nos tomásemos el café más tarde. Pero lo que buscaban era hacer tiempo para darme la sorpresa", ha reconocido entre risas.

No fueron a la cafetería, sino a la entrada del hospital, donde le esperaba una multitud de compañeros que, de una u otra manera, habían compartido parte de su vida sanitaria con él. Nada más llegar, sus familiares le entregaron un ramo de flores y él, visiblemente emocionado, daba las gracias por ello. "Habían montado un recibimiento enorme. Estoy muy agradecido de que las personas con las que he compartido algún momento tengan esa imagen de mí. Siempre he procurado dar lo mejor de mí mismo, tanto para los pacientes como para el Gregorio Marañón", se ha sincerado mientras recuerda el bonito momento.

Jubilarse tras 40 años en el Gregorio Marañón


Hernández termina esta semana con sus 40 años trabajando en el Hospital. Y no lo hace con pena. Ha "exprimido" todo lo posible el tiempo que ha pertenecido a la institución, y reconoce que uno tiene que aceptar las etapas que tocan. "Yo era consciente de que esto se acababa. Me he ido con orgullo", ha afirmado, aunque también reconoce que tiene sensaciones "raras" en el cuerpo porque sus objetivos vitales han cambiado. "Pero me voy satisfecho", ha incidido.

De hecho, Hernández, quien es un amante del fútbol y, concretamente, del Real Madrid, ha comparado su retirada con la del exjugador Toni Kroos. "Era un tipo que jugaba todavía bien y era relevante para su equipo. Sin embargo, me pareció una manera de jubilarse fantástica, y no viendo como poco a poco te van 'empujando' a que te retires", ha argumentado.

Una vida siendo médico en el hospital


Tras tanto tiempo metido dentro de un quirófano y recorriendo los pasillos del hospital, Hernández tiene miles de recuerdos imborrables en su memoria, pero recuerda sobre todo el primer día que pisó el Gregorio Marañón. "Yo venía del Ramón y Cajal, que por aquel entonces era como el más innovador y tenía grandes figuras de la Medicina. Y cuando llegué aquí vi tantas carencias que pensé: me he equivocado. Pero con el paso de los años y viendo todo lo que hemos conseguido, he de decir que me parece un lujo el haber participado en su desarrollo", ha afirmado.

Y es que este urólogo ha contribuido enormemente a la sanidad española. Ha realizado "miles" de trasplantes de riñón, ha implantado técnicas pioneras, como la cirugía laparoscópica y la robótica -los Da Vinci-, y ha formado a multitud de generaciones de nuevos urólogos. Ahora, le toca descansar, aunque no de golpe, ya que tiene previsto mantener abierta su clínica privada, aunque atendiendo a un número de pacientes mucho menor e ir acercándose a su retirada poco a poco, de forma progresiva.

La Medicina, una vocación que pasa de padres a hijos


Pero, por muy lejos que se encuentra de un hospital, Hernández siempre seguirá manteniendo esa pasión por la Medicina que, lamentablemente, no ha logrado transmitir a ninguno de sus tres hijos. "Quizá eso es una llamada de atención que nuestra sociedad tiene que hacer ver", ha indicado. En su caso, en cambio, sí que estuvo inspirado por su padre, a quien ha recordado. "Fue médico de Familia rural, y sin insistir en que yo siguiese sus pasos, logró hacerme ver la profesión como algo "muy bonito", ha subrayado.

Sin embargo, cree que sus hijos han visto la Medicina como una profesión "muy sacrificada", en parte quizá, por la ausencia de su padre. "Estaba poco en casa. Madrugaba mucho y llegaba tarde, o directamente no llegaba porque estaba de guardia de 24 horas", ha narrado. Aun así, no tiene claro cuáles son las razones, pero de lo que sí está seguro es de que, a pesar de la necesidad de que cambien algunos aspectos, hay que enorgullecerse de la sanidad española, y no dejar que "se estropee"
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