La
Atención Primaria podría ser clave ante una futura pandemia. Así lo defienden expertos en
Salud Pública y Enfermedades Infecciosas, que consideran imprescindible reforzar su capacidad de
vigilancia,
diagnóstico y
coordinación para detectar
nuevas amenazas sanitarias antes de que se propaguen a gran escala. Aunque
España ha mejorado parte de sus sistemas de
respuesta tras el coronavirus, los especialistas advierten de que el mundo sigue sin estar preparado para afrontar con garantías una nueva crisis sanitaria global. Este es el mensaje lanzado recientemente por la Organización Mundial de la Salud (
OMS, por sus siglas en inglés), una advertencia que comparten organismos españoles como la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (
Seimc) y la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (
Sespas). Ambas instituciones coinciden en que el actual contexto de
globalización y
movilidad internacional favorece la rápida expansión de enfermedades infecciosas, por lo que ningún país está completamente preparado para afrontar una nueva pandemia.
Ante este escenario, las sociedades científicas subrayan el
papel estratégico que desempeñará la
Atención Primaria en la
monitorización de nuevas amenazas y en el desarrollo de una
vigilancia epidemiológica coordinada con otros especialistas. Desde Sespas van un paso más allá y advierten de que España no solo necesita aumentar la inversión sanitaria, sino también reorganizar el sistema y acometer
reformas profundas en Atención Primaria para mejorar su capacidad de respuesta.
Luis Buzón, infectólogo y portavoz de Seimc, explica a
Redacción Médica que el papel de
Atención Primaria frente a una
potencial pandemia es esencial, aunque "no de forma específica, ya que también se tendría que consolidar el conjunto de procesos que componen la asistencia sanitaria a los ciudadanos”. Aun así, recalca que la primera puerta de entrada de los
pacientes al sistema sanitario “es fundamental para diagnosticar y derivar al paciente, siempre que sea necesario".
Por su parte,
Fernando Benavides, vocal de Sespas, considera que las inversiones realizadas por España para mejorar la
prevención, la
investigación y la
capacidad diagnóstica “están funcionando, tal y como se ha visto en el tratamiento de los
14 ciudadanos que sufrieron hantavirus. Existe capacidad de respuesta, pero la coordinación con
Atención Primaria es esencial”. En este sentido, el especialista apuesta por “organizar mejor lo que ya se tiene y priorizarlo por delante de incrementar presupuestos. Un ejemplo que se debe seguir es la
reforma en Cataluña de la Atención Primaria, ofreciendo una atención más accesible, resolutiva y centrada en las personas”.
Benavides también considera fundamental vertebrar estructuras estables de
coordinación sanitaria y defiende que la mejor manera de combatir una futura pandemia es “consolidar la
Agencia de Salud Pública en España. Esta institución generaría confianza a la población, resolvería conflictos sanitarios y ofrecería soluciones a los grandes desafíos que aún están por llegar en materia sanitaria”.
Una OMS cada vez más debilitada
Respecto a la
advertencia de la OMS sobre la
falta de preparación mundial frente a nuevas
pandemias, Buzón considera que mientras “haya países que no tengan la posibilidad de adaptar medidas destinadas a atender a pacientes con
enfermedades críticas y probablemente respiratorias, lo más probable es que no se tengan herramientas para hacer frente a una crisis sanitaria”.
Desde el punto de vista de Benavides, “el papel de la OMS es clave y se ha visto en el caso del hantavirus para aunar esfuerzos pese a las dificultades que había dentro de la política nacional. Sin la OMS todo esto sería muy difícil. El principal problema es que algunos países están
retirándole sus aportaciones económicas. Sin dinero, no habrá OMS, que ya se está debilitando. Esto es muy grave para la salud global que afecta a todos los países, debido a que no hay fronteras”.
Para el vocal de Sespas, los países con menos recursos serán los territorios más vulnerables frente a
futuras pandemias: “Los países desarrollados cuentan con medios para hacerles frente. Las pandemias nacen en los países en vías de desarrollo, por lo que invertir en la OMS es una inversión para
controlar estas amenazas. La retirada de países potentes pone en peligro la continuidad de la institución”.
Abordar las debilidades de los sistemas sanitarios
En cuanto a las
principales debilidades de los sistemas sanitarios, Buzón advierte de que el mayor riesgo volvería a producirse ante un virus de transmisión respiratoria, como ocurrió con el coronavirus: “Se necesita la capacidad de establecer de forma rápida un número ingente de puestos donde proporcionar
cuidados críticos respiratorios de soporte, como ventilación mecánica no invasiva, tal y como se planteó antes del coronavirus”. Además, el infectólogo considera imprescindible “implementar medidas de diagnóstico de forma rápida desde el inicio de la siguiente pandemia, sea cual sea el virus, para posteriormente
desarrollar las vacunas que prevengan la transmisión de forma efectiva”.
Las lecciones que dejó la pandemia de Covid-19 siguen siendo, a juicio de Buzón, una referencia obligada: “Deben seguir estando presentes y no olvidarse para la próxima que se tenga un
desafío similar. La importancia de intentar mantener la rigidez y la seriedad a la hora de proporcionar datos científicos que planteen alternativas terapéuticas para un nuevo desafío es fundamental. El conjunto de circunstancias que se aprenden debe recordarse y ser útiles para el siguiente escenario”.
Para Benavides, afrontar con garantías futuras amenazas sanitarias requiere “contar con un
sistema sanitario potente y una institución que sea capaz de coordinar la respuesta de los servicios asistenciales, de los médicos, enfermeras, hospitales y Atención Primaria para desarrollar las medidas que sean estrictamente esenciales”.
Los factores que generarán nuevas amenazas
La OMS también ha advertido de que factores como el
cambio climático, la destrucción de
ecosistemas o la
globalización están favoreciendo la aparición de nuevas enfermedades infecciosas. Según Buzón, “estos cambios están provocando la diseminación de enfermedades infecciosas en entornos epidémicos donde antes no aparecían, como es el
virus del Nilo en la Península Ibérica, el dengue o el virus del oropouche, que ya ha salido del Amazonas. La globalización ayuda a que el viaje de pacientes desde
zonas endémicas pueda generar asentamientos de nuevas enfermedades donde antes no estaban”.
Por último, el portavoz de Seimc reivindica el papel de los especialistas en
Enfermedades Infecciosas dentro de los planes de preparación ante futuras pandemias y considera que debe ser “
crítico. Es demencial plantearse que en España
no hay especialistas formados por vía MIR en Infecciosas en 2026. Existen continuamente amenazas que se sufren en enfermedades estándar. El papel de esta especialidad debe ser clave en el abordaje de las enfermedades infecciosas”.
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