La vacunología atraviesa uno de sus momentos de mayor innovación. Nuevas plataformas tecnológicas, más candidatos vacunales en investigación y la
experiencia adquirida durante la pandemia de Covid-19 han abierto una etapa que algunos expertos califican como una
nueva edad de oro de las vacunas. Sin embargo, todavía quedan grandes retos pendientes. Entre ellos, conseguir una vacuna eficaz frente a la gripe y al VIH.
En este sentido, Jaime Jesús Pérez, presidente de la
Asociación Española de Vacunología (AEV), considera que la ciencia sí que vive una etapa especialmente prometedora marcada por la llegada de nuevas plataformas y por una visión más amplia. "Cada vez tenemos más vacunas y
cada vez abordamos más enfermedades con ellas", asegura.
Según apunta, uno de los cambios más importantes es la evidencia creciente de que algunas infecciones no solo provocan enfermedades agudas, sino que pueden tener consecuencias a largo plazo. El ejemplo más conocido es
el virus del papiloma humano (VPH), cuya relación con diferentes tipos de cáncer impulsó el desarrollo de
vacunas preventivas.
Retos: vacuna universal contra la gripe y el VIH
Pero, pese a los avances, la vacunología mantiene importantes asignaturas pendientes. Una de ellas es lograr vacunas universales que permitan una protección más amplia y duradera
contra la gripe. "Nos falta conseguir que podamos administrarla una vez y no tengamos que vacunar cada año", explica el presidente de la AEV, que asegura que, aunque las vacunas actuales han mejorado respecto a generaciones anteriores, todavía existe margen para
aumentar su eficacia y duración de la protección.
Aparte, si hay una vacuna que simboliza la dificultad científica de la investigación moderna, esa es la del
VIH. Y es que la enorme capacidad del virus para mutar dificulta el desarrollo de una
respuesta inmunitaria capaz de bloquearlo. Además, las dificultades no son únicamente científicas. Los ensayos clínicos también presentan grandes desafíos porque el comportamiento de la epidemia y la aparición de nuevas infecciones hacen complejo diseñar y
evaluar candidatos vacunales durante años.
"La del VIH es realmente una dificultad importante de la ciencia", reconoce, aunque añade que en otros proyectos también influyen factores relacionados con la investigación clínica,
la regulación o la dificultad de realizar estudios a gran escala.
El reto de las vacunas frente al cáncer y las nuevas infecciones
También matiza que cuando se habla de "vacunas
contra el cáncer" conviene diferenciar conceptos porque las que conocemos actualmente "son vacunas terapéuticas", como las utilizadas en algunos tumores como
el melanoma. En realidad, explica, son tratamientos que utilizan el sistema inmunitario para potenciar la respuesta del organismo frente al cáncer, más que vacunas preventivas tradicionales frente a una infección.
Entre las líneas de investigación más prometedoras sitúa las vacunas
frente a microorganismos que generan problemas de
resistencia a antibióticos, como algunas bacterias multirresistentes, y las dirigidas contra virus respiratorios.
En este último grupo incluye las nuevas generaciones de vacunas frente a la gripe, el
virus respiratorio sincitial (VRS) o el metapneumovirus humano. El objetivo es reducir el impacto de las epidemias estacionales que cada año provocan presión asistencial en hospitales y
Servicios de Urgencias.
El ARN mensajero: una revolución, pero no una solución universal
En este contexto, la pandemia de Covid-19 aceleró el desarrollo de tecnologías como
el ARN mensajero, que permitió crear vacunas en
un tiempo récord. Sin embargo, el presidente de la AEV advierte de que esta plataforma no debe entenderse como una solución para todos los problemas. "Es una tecnología específica que consiguió en muy poco tiempo desarrollar una vacuna frente al Covid, pero no necesariamente va a conseguir que todas las dificultades se resuelvan", explica.
Así, señala que su principal ventaja es la versatilidad y la capacidad de adaptación
frente a nuevas variantes, pero seguirá siendo necesario combinar diferentes estrategias científicas para abordar enfermedades complejas.
Por eso, al mirar hacia el futuro, el experto evita señalar una vacuna concreta que vaya a transformar la
salud pública mundial en la próxima década. En su opinión, ese cambio histórico ya ocurrió. "La vacuna que ha cambiado la historia de la salud pública mundial no vendrá en los próximos diez años, sino que ya vino hace seis años", afirma en referencia a la del Covid-19.
Para el presidente de la AEV, la gran revolución fue disponer por primera vez de una herramienta capaz de hacer frente a una pandemia mundial con
tecnología del siglo XXI. "Nunca hemos tenido la oportunidad de combatir una pandemia con una vacuna como la del Covid", concluye.
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