El pleno del
Congreso de los Diputados tumbó la propuesta que pretendía
reducir la tasa de alcohol para conductores desde la actual
0,5 gr/l al 0,2 gr/l, por lo que no se producirá un cambio en la legislación. Esta realidad contrasta con la visión de los
Servicios de Urgencias y Emergencias de España, donde se percibe un aumento de accidentes ligados al consumo, especialmente graves entre los varones
jóvenes de entre 18 y 35 años. Ante esta realidad,
Eva Muiño, coordinadora de la División de Tráfico y de la Seguridad del Consejo General de la Psicología de España (
COP), defiende seguir
dos caminos para concienciar a las nuevas generaciones de no beber alcohol si tienen que conducir: “Reforzar la
educación vial y transversal dentro de programas de salud emocional y consolidar la
formación específica de profesionales sanitarios de
Atención Primaria y
Pediatría”.
La profesional destaca, en este sentido, el rol prevalente que deben ocupar ambas especialidades, ofreciendo a las familias
decálogos de buenas prácticas o fomentando el ocio de manera alternativas, además de transmitir
valores de moderación. Una labor de sensibilización que debe trasladarse también al ámbito docente para que el mensaje comience a calar en edades tempranas y marque la toma de decisiones una vez se llega a la pubertad. Es por ello que, agradece que se haya ido un paso más allá de las charlas actuales con la implicación de los
profesores de educación física en actividades escolares.
Mensajes adaptados
Fuera de las aulas, el reto pasa por encontrar fórmulas para hablar
el mismo lenguaje que los jóvenes es otro elemento que la psicóloga pretende impulsar para reducir la mortalidad al volante: "Es necesario
buscar canales y formatos innovadores que lleguen a los jóvenes. Para ello, las campañas deben estar presentes en las plataformas como son
TikTok y
Instagram con formatos ágiles y atractivos".
En esta misma línea, Salvador Navarro, presidente de la
Asociación Española de Cirugía (AEC), defiende el uso de estrategias más visuales que muestren "la realidad que se vive en los quirófanos" tras estos accidentes para generar, espera, una mayor conciencia en la población. "Todo aquello que ayude a disminuir esta
asociación entre alcohol y siniestralidad es necesario", defiende, con la convicción de quien, a diario, ve las consecuencias de esta dupla y el alto número de enfermos politraumatizados que deja. Cirugía juega, en este sentido, un papel primordial teniendo en cuenta que en estos pacientes "la principal causa de mortalidad evitable es la hemorragia".
Patrones de consumo
Una innovación comunicativa que deberá ir de la mano del "rigor científico" según apunta Muiño. Es por ello que también pone el foco en apoyar la investigación continua con diferentes estudios epidemiológicos que permitan profundizar en el estudio de los perfiles, y adquirir, de este modo, "más información sobre los
patrones y protocolos más adecuados”.
Y es que, tal y como explica, "existen muchos factores sociales y educativos que han derivado a que hoy en día haya un
mayor consumo que exponencialmente aumenta los efectos sobre la conducción". El consumo de bebidas alcohólicas se está convirtiendo, advierte "en un refugio, un lugar donde se pueden contemplar conductas de conducción al volante sin riesgo", lo que obliga indudablemente a replantear estrategias. Como ejemplo de esta tendencia, señala el aumento detectado en los cursos de recuperación de puntos del carnet
de gente cada vez más joven que consume
cannabis mezclado con alcohol".
Tasa de reincidentes
En este contexto, el presidente de AEC revela que uno de los aspectos que más preocupa a los cirujanos es la reincidencia: "En más de la mitad de las personas que tienen accidentes asociados al alcohol, previamente
ya habían tenido un trauma parecido". Además, alertan del impacto a largo plazo: "Por cada paciente que muere, al menos dos quedan con secuelas graves".
Esta dinámica ha obligado a preparar a los hospitales, logrando que estos siniestros no alteren la actividad programada, y a los propios cirujanos para soportar la carga de trabajo y también la emocional.
Aunque
disociar el alcohol de la conducción es complejo para la psicóloga, señala casos de éxito que podrían servir como modelo. Es el caso del programa piloto que se llevó a cabo en Galicia para afrontar mediante
programas de corte psicológico estas situaciones: "La opción educativa y terapéutica en los
casos más graves es indispensable y se están consiguiendo cifras de éxitos considerables. La valoración de
estos esquemas de valores permite que “las personas analicen sus conductas hasta ese momento y se plantee qué hacer a partir de aquí", expone.
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