La
Asociación Española para el Estudio del Hígado (AEEH) está preparando un documento pionero que se entregará al Ministerio de Sanidad con el la intención de transformar la detección y tratamiento de las enfermedades hepáticas. El texto será diseñado por expertos de en hepatología, plantea priorizar la
atención de pacientes de riesgo y garantizar una
atención equitativa en todo el país. Así lo ha anunciado Según Rafael Bañares, presidente de la entidad, en
Redacción Médica, asegurando que "no se trata de una mera declaración de intenciones", sino de un trabajo "
con estrategias concretas y agentes involucrados para incorporarlo en el sistema sanitario de manera fácil y eficaz" para paliar las lagunas que impiden detectar a tiempo enfermedades hepáticas graves.
En este contexto, Bañares enfatiza que la falta de programas sistemáticos de cribado para establecer diagnóstico precoz y, por tanto, tratar adecuadamente a estos pacientes, "es una omisión del Sistema Nacional de Salud (SNS)" que se está intentando paliar con el
Plan Nacional de Salud Hepática con vistas a 2032, que incorpora esta inciativa y que este año ha priorizado dos acciones: la detección "en un solo paso" de las
hepatitis virales y de la enfermedad hepática avanzada de origen metabólico. "La idea es pasar de un modelo reactivo a uno centrado en prevención y diagnóstico precoz", añade.
El documento: herramienta central del plan
El documento, en pleno proceso de desarrollo, se concibe como un instrumento de cocreación,
un taller de trabajo que permitirá diseñar protocolos claros,
identificar los agentes involucrados y establecer estrategias de automatización del cribado y derivación, de manera que la implementación sea práctica, uniforme y rápida. Por eso, aclara que "no se trata solo de un papel, sino de un plan de acción concreto que pueda
incorporarse como protocolo en los sistemas de salud".
El documento busca además garantizar la equidad territorial y
reducir las diferencias entre comunidades autónomas, asegurando que todos los pacientes con riesgo de enfermedad hepática avanzada sean detectados y tratados de manera efectiva independientemente del lugar de residencia. "Queremos
que Sanidad lo tenga en cuenta y se establezca algún tipo de protocolo en estos casos", asegura.
Automatización y cribado inteligente
El plan se centra en estrategias automatizadas de detección, tanto para la hepatitis como para la
enfermedad hepática grasa, que
afecta al 30 por ciento de la población. En el caso de las hepatitis virales, Bañares destaca que el objetivo es identificar en un solo paso a los pacientes con
replicación viral activa que necesitan tratamiento, evitando múltiples visitas o llamadas.
"Si detecto anticuerpos frente a un virus, soy capaz en un solo paso de detectar si
hay actividad de la enfermedad y tratar directamente al paciente", explica. Además, se aplicará esta lógica a pacientes con
enfermedades de transmisión sexual, donde la coincidencia con infecciones hepáticas
es más frecuente.
Para la enfermedad hepática grasa, el documento recomienda
algoritmos automatizados basados en marcadores como
FIB4, que permiten cribar a los pacientes con
fibrosis significativa y derivar solo a quienes realmente requieren atención especializada: "Esto permite separar el grano de la paja: no todos los pacientes con hígado graso
tienen enfermedad grave, pero los pocos que sí necesitan atención inmediata".
En definitiva, la idea es que, de manera sistemática, se pueda calcular el FIB4 y otros parámetros para
detectar a los pacientes en riesgo, seleccionando a quienes realmente necesitan derivación especializada y tratamiento oportuno. "Separar al paciente con enfermedad leve del que tiene enfermedad avanzada es fundamental. El primero tiene
años para intervenir, el segundo necesita acción inmediata", explica Bañares.
Superando barreras y estigmas
Uno de los retos que el documento aborda es el
estigma social asociado a las enfermedades hepáticas. A diferencia de otras patologías, los pacientes rara vez comparten su condición po
r culpa o vergüenza relacionada con obesidad,
consumo de alcohol o antecedentes de hepatitis. "Nadie presume de tener enfermedad hepática. Esto influye negativamente en la posibilidad de diagnosticar adecuadamente a los pacientes", señala.
Por eso, el plan incluye medidas para reducir este estigma y garantizar que los protocolos de cribado
se apliquen de forma universal, sin que factores sociales o
prejuicios personales dificulten la detección precoz.
Innovaciones tecnológicas y no invasivas
También resalta la utilidad de
técnicas no invasivas para la evaluación de la gravedad de la enfermedad hepática, reduciendo la
necesidad de biopsias. La principal herramienta es la
elastografía de transición, comercialmente conocida como Fibroscan, que mide la rigidez del hígado y permite estimar la fibrosis con alta precisión.
Además, los
avances terapéuticos para hepatitis virales y enfermedad hepática grasa son significativos. Igualmente, indica que "la
hepatitis C puede curarse, la
hepatitis B se controla eficazmente, y para la enfermedad grasa existen opciones emergentes como la
semaglutida", junto con cambios en estilo de vida que
pueden integrarse fácilmente en Atención Primaria.
Aún así, el documento propone un
enfoque factible y sin necesidad de alta tecnología, aprovechando análisis clínicos rutinarios y automatizando algoritmos de cribado en este nivel asistencial. "Lo que hoy se podría hacer con muchísima facilidad aún no se está haciendo. No es cuestión de tecnología, sino de
voluntad de implantación por parte de las administraciones", insiste.
Prevención y seguimiento
El plan refuerza la transición de un modelo reactivo a uno preventivo, incorporando el cribado precoz en poblaciones de riesgo: pacientes con
diabetes,
obesidad o ambos. Una vez identificados, se aplican
pruebas más específicas para determinar si tienen enfermedad hepática avanzada. "Hay muchísimos años para intervenir en pacientes con enfermedad leve. Lo importante es detectar a los que realmente tienen fibrosis y enfermedad avanzada", apunta.
Estas estrategias permiten intervenir a tiempo y
reducir la mortalidad asociada a complicaciones hepáticas, un desafío que sigue siendo relevante en España y el mundo.
Con el documento y las estrategias definidas, la AEEH busca garantizar una atención equitativa y eficaz, reduciendo estigmas y mejorando la detección precoz. "Si se levanta la liebre de la enfermedad hepática, tenemos herramientas para cazarla. No es una
enfermedad sin solución", concluye, subrayando que el éxito del plan depende tanto de la ciencia y la tecnología como de la
voluntad política y la coordinación del sistema sanitario.
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