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Especialidades médicas al límite (y otras se salvan) del colapso que llega

La proyección de envejecimiento a 2036 es superior al 26% e impacta en la asistencia, sobre todo en 4 áreas

Persona mayor recibiendo asistencia sanitaria (Imagen de Envato).


18 jun 2026. 10.00H
España encara la próxima década con una presión demográfica creciente sobre el sistema sanitario. Las proyecciones de población del INE apuntan a que en 2036 habrá en el país algo más de 14 millones de personas de 64 años o más, una cifra que supone un incremento de 3 millones respecto a este 2026 (un 26,6% más), y que obliga a mirar con detalle la capacidad asistencial de las especialidades más vinculadas al envejecimiento, la cronicidad y la pluripatología.

El impacto, sin embargo, no será homogéneo. Al cruzar esa evolución demográfica con las previsiones sobre oferta y demanda de especialistas en 2035, que elaboran las especialistas Patricia Barber Pérez y Beatriz González López-Valcárcel de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, el mapa deja una lectura con matices: no todas las áreas médicas más expuestas al envejecimiento aparecen en déficit, pero algunas llegan con un margen muy estrecho para absorber el aumento de demanda asistencial.

El caso más evidente es Oncología Médica. La especialidad figura con un déficit moderado en 2035, justo en el entorno temporal en el que España superará los 14 millones de personas de 64 años o más. La relación entre edad y cáncer convierte este dato en una de las principales señales de alerta. No se trata solo de que haya más población mayor, sino de que crecerá previsiblemente el volumen de pacientes con procesos oncológicos, tratamientos prolongados, seguimiento clínico y necesidades de coordinación con otros niveles asistenciales.

Un delicado equilibrio de médicos


Medicina Familiar y Comunitaria aparece en una situación distinta, pero igualmente sensible. La previsión la sitúa en equilibrio, no en déficit. Aun así, su papel como puerta de entrada al sistema sanitario hace que el envejecimiento tenga un impacto directo sobre su carga asistencial. El aumento de personas mayores implica más cronicidad, más pluripatología, más seguimiento farmacológico, más dependencia y una mayor necesidad de continuidad asistencial. Por eso, aunque el equilibrio numérico pueda sugerir una situación contenida, el margen operativo puede ser reducido si la demanda crece con la intensidad que anticipa la pirámide poblacional.

Geriatría completa ese grupo de especialidades al límite. También aparece en equilibrio en la proyección de 2035, pero es precisamente ese equilibrio el que obliga a extremar la cautela. Con una población de 64 años o más que superará los 14 millones en 2036, la atención al paciente mayor frágil, dependiente o pluripatológico ganará peso en el sistema. La especialidad no parte de un déficit previsto, pero tampoco muestra un colchón claro ante un escenario de envejecimiento sostenido.

Psiquiatría también queda situada en una posición sensible ante el envejecimiento. La especialidad aparece en equilibrio en la proyección de 2035, por lo que no puede hablarse de déficit previsto, pero sí de un margen ajustado ante una demanda que puede crecer en los próximos años. El aumento de la población mayor se asocia a una mayor necesidad de atención en salud mental, tanto por trastornos afectivos como por soledad no deseada, deterioro cognitivo, comorbilidades y procesos de dependencia. En este caso, el dato relevante no es una falta anticipada de especialistas, sino la posibilidad de que el equilibrio previsto resulte insuficiente si la presión asistencial vinculada al envejecimiento aumenta con más intensidad de la esperada.

La lectura conjunta es que el envejecimiento no se traduce automáticamente en una falta generalizada de especialistas en todas las áreas más relacionadas con la edad. De hecho, otras especialidades sensibles a este fenómeno, como Medicina Interna, Neurología, Reumatología o Neumología, aparecen con superávit moderado en la tabla analizada. El reto, por tanto, no es solo cuantitativo, sino de planificación: anticipar dónde crecerá más la presión asistencial y qué especialidades tendrán menos margen para absorberla.

Tarea, esta de la planificación, que resulta clave si se tienen en cuenta análisis publicados por Redacción Médica y que, con datos, demuestran que el mero ejercicio de ampliar las plantillas del Sistema Nacional de Salud no sirve para paliar los déficits estructurales que padece.
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