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El trastorno depresivo avoca al suicidio en un 50% de los casos

Para prevenirlo se recomienda un diagnóstico precoz y correcto tratamiento de la depresión

Jerónimo Saiz, jefe de Servicio de Psiquiatría del Hospital Ramón y Cajal de Madrid; y Cecília Borràs, presidenta de la asociación DSAS.

07 sep 2016. 14.25H
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POR REDACCIÓN
Los trastornos depresivos favorecen al suicidio. Los expertos apuntan que en el 50 por ciento de los casos las complicaciones de la depresión conllevan a un aumento de la morbilidad, discapacidad prolongada, deterioro funcional y social e, incluso, de la propia mortalidad. Un problema que será abordado el próximo 10 de septiembre, en el marco del Día Mundial para la Prevención del Suicidio.

“En casos de suicidio, efectivamente, un alto porcentaje de las personas padecen un trastorno psiquiátrico, siendo la depresión la principal patología. Un hecho muy importante para la prevención del suicidio, sin duda alguna, es la detección, diagnóstico y tratamiento precoz de la depresión”, apunta Jerónimo Saiz, jefe de Servicio de Psiquiatría del Hospital Ramón y Cajal de Madrid y miembro de la Fundación Española de Psiquiatría y Salud Mental (Fepsm), Cibersam.

En este sentido, Saiz apunta que “desde luego, habría que establecer un Plan Nacional de Prevención del Suicidio en España ya que estamos hablando de la primera causa de muerte no natural en nuestro país”. Por su parte, Cecília Borràs, presidenta de la asociación Després del Suïcidi-Associació de Supervivents (DSAS), precisa que “entre todos hemos de aceptar el hecho de que la depresión es una enfermedad y el riesgo que puede conllevar si no se trata como tal”.

“La ideación suicida es un síntoma de la depresión que siempre debe ser valorado y considerado como tal, y actuar. Actuar significa hablar con esa persona que nos dice que no tiene ganas de vivir para aplazar la decisión del suicidio; siempre hemos de ayudar a aplazar la decisión”, puntualiza Borràs

El suicidio se relaciona con una gran variedad de trastornos mentales graves y, en el caso de las personas con depresión, el riesgo de suicidio se estima que es 21 veces superior al de la población general. Por eso, las recomendaciones internacionales de organismos como la OMS, ONU y UE, ponen el acento en la necesidad de contar con un impulso político que se traduzca en acciones estratégicas para abordar el problema de la depresión y prevenir el suicidio.

Pronta detección

El retraso en el diagnóstico de la depresión supone una cronificación del sufrimiento y la discapacidad, complicaciones médicas y psiquiátricas -incluido el riesgo de suicidio- y menor eficacia de los tratamientos cuando se instauran. Además, los síntomas residuales de la depresión son frecuentes, no solo entre los pacientes que no responden al tratamiento sino también entre los que alcanzan una remisión parcial. La presencia de estos síntomas se considera clínicamente relevante y se asocia a un curso negativo ya que el riesgo de recaídas, recurrencias, suicidio y discapacidad social se ve incrementado.

“El suicidio es un fenómeno complejo que no se puede evitar al cien por cien pero sí se pueden adoptar medidas para reducir las cifras. Ante cualquier gesto, amenaza o conducta suicida hay que explorar de manera exhaustiva”, indica Saiz. De esta manera, recuerda que “por ejemplo, en Madrid hay un protocolo que se llama Arsuic por el que toda persona que acuda a urgencias con algún gesto o conducta autolítica, automáticamente pasa a este protocolo que consiste en que como máximo en cuatro días debe ser citado, atendido y hacerse un seguimiento en un Centro de Salud Mental”.

Para facilitar un pronto diagnóstico Borràs descata la necesidad de eliminar el estigma que existe en torno al suicidio. “Nuestra sociedad se siente incómoda hablando de la muerte, trata de esconderla, de disimularla, y en el suicidio, a menudo, silenciarla. La muerte con frecuencia es un tema tabú. El instinto más fuerte en los seres humanos es el de supervivencia y el suicida va en contra él”, aclara.

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