Los médicos y facultativos del
Sistema Nacional de Salud (SNS) afrontan su decimosexta Navidad consecutiva con las
pagas extraordinarias recortadas, una situación que nació como una medida excepcional y ha terminado por consolidarse en el sistema retributivo. Lo que el Gobierno aprobó en junio de 2010, en plena crisis económica, como un ajuste temporal para reducir el déficit público mediante el Real Decreto-ley 8/2010, ha pasado a ser una pérdida estructural para miles de profesionales sanitarios. Vicente Matas, en uno de sus últimos trabajos en la Fundación Centro de Estudios SIMEG. Matas analiza el impacto
acumulado de estos recortes. La conclusión es clara: en 2025, un médico con diez trienios dejará de percibir cerca de 1.450 euros anuales únicamente por la r
educción de las pagas extraordinarias.
Cómo se ha devaluado el sueldo médico en la última década
En el citado informe,
Vicente Matas pone cifras a la pérdida de poder adquisitivo que arrastran los médicos del Sistema Nacional de Salud: entre enero de 2010 y noviembre de 2025, el
Índice de Precios de Consumo ha aumentado un 38,7 por ciento, una inflación sostenida que no ha sido compensada por las retribuciones.
La
evolución de los precios, sumada a los recortes salariales aplicados desde la crisis financiera, ha supuesto para los médicos una merma anual de 4.462,44 euros en su sueldo base bruto, lo que equivale a una
pérdida del 24,67 por ciento de su poder adquisitivo. Para mantener el nivel de vida de 2010, el sueldo base debería situarse actualmente por encima de los 22.550 euros. Sin embargo, la cifra real se queda en
18.087,68 euros, consolidando u
na devaluación que el estudio califica de estructural.
La paga extra, clave para explicar el perjuicio para el médico
El informe pone el foco en una anomalía técnica especialmente llamativa en las nóminas de diciembre: el sueldo base que perciben los médicos en la paga extraordinaria es inferior al de categorías con menor nivel de cualificación. En concreto, los facultativos encuadrados en el
subgrupo A1 cobran 843,40 euros de sueldo base en la extra, una cantidad por debajo de la que reciben otros
profesionales del sistema sanitario.
Así, el personal de
Enfermería, integrado en el subgrupo A2, percibe 861,90 euros, un 2,15 por ciento más que los médicos, mientras que los trabajadores del grupo B alcanzan los 892,87 euros, lo que supone un 5,54 por ciento adicional. Esta distorsión salarial se traduce en un impacto directo en la nómina: solo en l
a paga extraordinaria de diciembre, un facultativo con diez trienios sufrirá un recorte de 724,64 euros. En el conjunto de las dos pagas extraordinarias de 2025, la pérdida asciende a 1.449,28 euros. El castigo no es puntual. Desde la aplicación de los recortes en 2010, la merma acumulada únicamente en concepto de sueldo base y trienios alcanza ya los 19.605,80 euros.
Todo ello afecta a un colectivo que requiere entre 11 y 12 años de formación para iniciar su carrera profesional. Ante este escenario, el sector médico reclama que los
Presupuestos de 2026 cumplan el Estatuto Marco y restituyan la integridad de las pagas extraordinarias. Sin esta recuperación y sin un reconocimiento específico, como la
creación de un grupo A1+, el riesgo de fuga de especialistas hacia la sanidad privada o al extranjero seguirá debilitando un Sistema Nacional de Salud.
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