Los intentos por llegar a un acuerdo para desconvocar la
huelga de médicos no han fructificado y, salvo giro radical de última hora, el paro semanal de abril comenzará el próximo lunes y se prolongará durante cuatro días. La reanudación de las conversaciones entre el comité de huelga y el Ministerio de Sanidad tras la Semana Santa, marcadas por el
rechazo sindical a cualquier tipo de mediación entre las partes, se ha caracterizado por un perfil bajo que contrasta con la continua exposición mediática a la que se ha sometido el conflicto desde su inicio. El pacto de silencio parecía dar sus frutos durante esta semana en lo que concierne a una de las demandas médicas: articular mesas de negociación propias para los facultativos. Sin embargo,
los sindicatos han vuelto exigir este jueves la dimisión de Mónica García tras acusar al ministerio de mentir e insistir en “la manipulación del relato”.
Precisamente este jueves estaba prevista una reunión entre Sanidad, los huelguistas y las comunidades autónomas. Lo habían pedido los propios sindicatos, primero por
carta a los consejeros de sanidad regionales, y luego directamente al propio ministerio. Pero
Sanidad ha desconvocado el encuentro esta misma mañana. En la notificación enviada a las comunidades autónomas, a la que ha tenido acceso
Redacción Médica, el departamento dice que “no resulta útil y necesario” reunirse al no apreciar “voluntad de desescalar el conflicto” por parte de las organizaciones médicas “a pesar de la buena fe del ministerio”.
Según esa carta, el pasado lunes se mantuvo “un proceso intenso de negociación” con el comité de huelga, que consideraba “prioritario el asunto de las mesas de negociación propias”. Sanidad sostiene que, tras un análisis jurídico de su Secretaría General Técnica, “
se abrió una vía de solución a través del Estatuto Básico del Empleado Público (EBEP), en consonancia con la Ley Orgánica de Libertad Sindical”, aunque, para dar el visto bueno a la medida, se requería “necesariamente” un debate con las comunidades autónomas en tanto en cuanto se abordan competencias transferidas.
En el Paseo del Prado aseguran que el comité de huelga aceptó esa propuesta y que también
se acordó mantener el pacto de silencio, a pesar de lo cual los sindicatos terminaron publicando un comunicado para anunciar que
el paro semanal de abril seguiría convocado por falta de avances en la negociación. “Todo ello, además, acompañado de la afirmación de que se mantiene el diálogo, una posición difícilmente conciliable con lo hablado en la última reunión de negociación, pero simultáneamente una interrupción de facto del proceso negociador”, lamenta Sanidad en su carta de este jueves.
Los sindicatos médicos cargan contra Sanidad
El comité de huelga ha salido al paso de esas afirmaciones en un comunicado remitido a los medios poco después de las diez de la mañana, precisamente la hora a la que estaba prevista la
comparecencia de García en la Comisión de Sanidad del Senado. Los sindicatos acusan al ministerio de haber incurrido en “una serie de incorrecciones” al señalar al comité como responsable de la suspensión de la reunión con las comunidades autónomas. Es, dicen, “
un señalamiento que en absoluto se corresponde con la realidad y que obliga al comité a exigir la dimisión de la ministra por la reiteración en la manipulación del relato en los últimos meses”.
CESM, SMA, Amyts, Metges de Catalunya, SME y O’Mega afirman que la versión de los hechos trasladada desde el Paseo del Prado
“omite elementos esenciales del desarrollo de las negociaciones”. Según relatan, en la reunión del 17 de abril, plantearon como “posible vía de salida al conflicto” la creación de mesas de negociación específicas. Confirman que Sanidad les trasladó una propuesta y añaden que la reunión con las comunidades autónomas quedó supeditada al visto bueno del comité de huelga a la oferta ministerial.
Sin embargo, subrayan que, tras el pertinente análisis,
la propuesta de Sanidad “se reveló inviable desde el punto de vista jurídico”. “El marco normativo vigente impide la creación de mesas de negociación propias para el colectivo médico y facultativo sin una modificación previa de la legislación básica estatal. Los fundamentos jurídicos que sustentan esta conclusión son tan claros y contundentes que cuesta creer que los servicios jurídicos del ministerio los desconocieran”, arguyen.
Sin esa modificación normativa previa, insisten,
“las comunidades autónomas carecen de competencias para constituir dichas mesas en el ámbito autonómico”. Por eso trasladaron al ministerio su rechazo, lo cual “hacía innecesaria” la reunión con las regiones. Los sindicatos lamentan que Sanidad sólo busque eludir “su responsabilidad” y “sostener un relato que desplaza el origen y la persistencia del conflicto hacia otras partes”.
El ministerio defiende el aval jurídico de su propuesta
Fuentes ministeriales deslizan a este periódico que su propuesta para crear mesas de negociación autonómicas para médicos está avalada por el informe jurídico que se llegó a entregar a los huelguistas. Su oferta, sostienen,
cumplía las demandas sindicales sin saltarse la Ley de Libertad Sindical, más allá de que, en algunas cuestiones, se hubiera de contar con el refrendo de la mesa estatal del Ámbito de Negociación.
En marzo, cuando el ministerio anunció el
acuerdo con el Foro de la Profesión Médica del que luego se desligó el comité de huelga, ya se habló de la posibilidad de implantar mesas técnicas específicas para médicos en los servicios de salud “en el marco del EBEP”. Sin embargo, las fuentes consultadas señalan que
la propuesta recientemente rechazada por los sindicatos no es la misma, sino que se llegó a “hurgar” más en la normativa para agotar sus límites.
Las otras claves de la negociación
La de las mesas de negociación exclusivas no fue la única propuesta que el ministerio trasladó a las centrales médicas. En el documento, hecho público por el propio comité de huelga, también se habla de
avanzar hacia un límite de 40 horas de trabajo semanales. La idea sería partir de las 45 horas recogidas en el anteproyecto de ley para reformar el Estatuto Marco y, una vez aprobada la norma, avanzar hacia las 42 horas en los tres años siguientes y hacia las 40 horas en los dos años posteriores, es decir, cinco años después de la entrada en vigor del Estatuto Marco.
Además, Sanidad se abría a proponer, en la Comisión de Recursos Humanos del Sistema Nacional de Salud, un
acuerdo para mejorar las condiciones retributivas de la jornada de guardia. En cuanto a la duración de las guardias, se planteaba reformar el borrador del Estatuto Marco para eliminar la posibilidad de que hacer guardias de 24 horas los fines de semana, dejando esa opción únicamente para cuando se cumplan tres requisitos: que el profesional dé su consentimiento, que haya conformidad del servicio de riesgos laborales y “que se siga el procedimiento estipulado en el acuerdo que se negocie en cada servicio de salud”.
El comité de huelga rechazó esas iniciativas y remitió una contraoferta en la que repitió sus demandas ya conocidas, en resumen: un
Estatuto propio para el colectivo médico, un ámbito de negociación exclusivo, una clasificación profesional que contemple el grado de responsabilidad de los facultativos respecto al resto de categorías sanitarias, una jornada laboral ordinaria de 35 horas semanales con horario de ocho de la mañana a tres de la tarde, un régimen de incompatibilidades idéntico al del resto de empleados públicos y un sistema de jubilación parcial y anticipado con coeficientes reductores.
La Dirección General de Ordenación Profesional ya trasladó en marzo un escrito a los sindicatos explicando por qué
muchas de esas reivindicaciones eran inviables jurídicamente y advirtiendo de que
otras ya están recogidas en el anteproyecto de ley para reformar el Estatuto Marco.
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