Profesionales > Medicina

De milagro en 'Gine' a colapso en 'Neuro': una foto a la eficiencia médica

La demografía médica y las listas de espera muestran paradojas de un Sistema Nacional de Salud muy tensionado

El Sistema Nacional de Salud (SNS) muestra cómo más médicos no siempre significa más eficiencia.


31 may 2026. 12.00H
SE LEE EN 6 minutos
El Sistema Nacional de Salud (SNS) español se encuentra ante una paradoja estructural sin precedentes históricos. Un hecho que se comprueba al analizar los dos informes de la Organización Médica Colegial (OMC) sobre demografía médica, publicados en 2025 y 2018 (con cifras de 2017), con las listas de espera para una consulta de esos años que recoge el Ministerio de Sanidad con la información que le remiten las comunidades autónomas.

Así, España dispone hoy de más médicos activos que nunca, ascendiendo la cifra de profesionales a 275.963 en 2025 frente a los 221.470 censados en 2017. El promedio nacional de facultativos activos por cada 100.000 habitantes escaló de 476 a 568 en este periodo. Sin embargo, esta inyección masiva de personal no ha aliviado las listas de espera; al contrario, la tasa global de pacientes aguardando una primera consulta con el especialista casi se duplicó, pasando de 45,87 pacientes por cada 1.000 habitantes a finales de 2017 a un severo 81,37 en junio de 2025. Paralelamente, el tiempo medio de espera general para ser atendido por primera vez aumentó de 66 a 96 días. 

Ante el citado contexto asistencial y de fuerza laboral, cabe analizar la evolución de 2017 a 2025 de las especialidades médicas que miden los informes de listas de espera del Ministerio de Sanidad, y que son comparables con el estudio de demografía médica de la OMC. De estos datos se puede extraer la siguiente clasificación, que analiza la eficiencia lograda por estas especialidades de forma decreciente:

  1. Cardiología: Es la especialidad que mejor ha resistido el embate asistencial. Con un registro de personal en activo de 3.568 profesionales tanto en 2017 como en 2025, la especialidad demostró una contención modélica al registrar apenas un día de incremento en sus listas, pasando de una espera media de 63 días a 64 días. 
  2. Ginecología: Registra el comportamiento organizativo más destacado frente a la adversidad de recursos. La primera consulta externa solo se dilató dos días en estos ocho años, pasando de 53 a 55 días de demora promedio. Lo extraordinario es que el área absorbió la presión de la demanda sufriendo el mayor recorte de personal activo de todo el cuadro médico, reduciendo sus efectivos de 7.448 en 2017 a 6.744 en 2025 (-704 especialistas). 
  3. Cirugía General y del Aparato Digestivo: Logró contener el empeoramiento de sus consultas por debajo de los diez días netos, pasando de 43 días de demora media a 52 días. Esta gestión mitigó el impacto asistencial a pesar de que el área vio disminuir su dotación nacional de 5.212 a 4.572 médicos activos (-640 profesionales).
  4. Oftalmología: Mostró una resiliencia intermedia. El tiempo medio de espera del paciente para una primera cita externa se alargó en 22 días, pasando de 77 días de media en 2017 a 99 días en 2025. Este balance se encuadra en un marco de pérdida de personal, operando con 4.328 médicos activos frente a los 4.749 del periodo inicial (-421 efectivos). 
  5. Aparato Digestivo: Su eficiencia organizativa empieza a mostrar fisuras. La lista de espera para consulta externa se elevó en 26 días netos, situándose en una demora promedio de 83 días frente a los 57 días que reflejaba en 2017. El empeoramiento del indicador resulta llamativo si se tiene en cuenta que es de las pocas áreas que sumó médicos, creciendo de 3.054 a 3.092 profesionales en activo (+38 especialistas). 
  6. Urología: Ha experimentado una pérdida de control relevante en la gestión de su demanda asistencial. Sus citas se demoraron más de un mes adicional de media, escalando de los 61 días iniciales a los 96 días de demora en 2025. Este desajuste se produjo a pesar de que su plantilla médica activa apenas sufrió variaciones, pasando de 2.298 a 2.244 efectivos (-54 médicos). 
  7. Traumatología: Se encuentra seriamente tensionada debido a la falta de reposición de recursos. Los días de espera obligatorios para una primera consulta externa aumentaron en 36 días, alcanzando un promedio de 114 días frente a los 78 iniciales. El deterioro puede estar ligado a la pérdida de 482 especialistas en activo (de 6.289 descendió a 5.807). 
  8. Otorrinolaringología (ORL): Su indicador asistencial sufrió un retroceso drástico. El tiempo medio para una consulta casi se duplicó en el periodo analizado, añadiendo 47 días a la lista de espera al transitar de 49 a 96 días de demora media. Esta evolución se vio agravada por la contracción de su personal activo, que cayó de 2.628 a 2.293 facultativos (-335 médicos). 
  9. Dermatología: Es una de las áreas con peor rendimiento operativo. El tiempo medio de espera del paciente se disparó en 50 días exactos, alcanzando una dilatada demora de 121 días frente a los 71 que registraba en 2017. El colapso en el indicador resulta crítico debido a que la plantilla médica activa se mantuvo prácticamente intacta en el país, operando con 2.095 efectivos frente a los 2.135 iniciales (apenas 40 médicos menos). 
  10. Neurología: Ocupa la última posición en el balance de eficiencia en consultas no quirúrgicas. El tiempo medio de espera de los pacientes empeoró en 52 días, obligando al ciudadano a esperar un promedio de 111 días en 2025 frente a los 59 iniciales. Se trata del mayor colapso organizativo de la serie si se considera un factor determinante: fue la especialidad básica que más médicos netos incorporó a su fuerza de trabajo, creciendo un 9,8% al pasar de 2.512 a 2.760 especialistas en activo (+248 médicos).

¿Más médicos o mejor gestión?


En conclusión, la radiografía evolutiva de la sanidad española entre 2017 y 2025 evidencia que el incremento lineal en la contratación de especialistas no se traduce de forma automática en una reducción de los tiempos de espera. La paradoja de que la tasa global de pacientes en espera por cada 1.000 habitantes casi se haya duplicado (mientras la plantilla médica activa experimentó una inyección de más de 54.000 profesionales) demuestra que el SNS sufre tensiones estructurales profundas que sobrepasan la simple disponibilidad de personal.

Casos como la resiliencia de Ginecología, capaz de contener sus demoras sufriendo el mayor recorte de especialistas de todo el cuadro médico, contrastan con el colapso operativo de Neurología, estancada en el peor puesto de eficiencia a pesar de haber recibido el mayor incremento de recursos humanos netos. Estos desajustes confirman que el verdadero reto de la sanidad pública actual no reside en una falta de nuevos médicos que lleguen de las facultades de Medicina, sino que apuntan más a la urgente necesidad de reestructurar la gestión interna de la demanda y optimizar la coordinación asistencial para absorber de manera equilibrada una carga de pacientes crónicos cada vez mayor en un país cada vez más poblado y envejecido.
REGÍSTRATE GRATIS
PARA SEGUIR LEYENDO
¿Ya eres premium? Inicia sesión

Aunque pueda contener afirmaciones, datos o apuntes procedentes de instituciones o profesionales sanitarios, la información contenida en Redacción Médica está editada y elaborada por periodistas. Recomendamos al lector que cualquier duda relacionada con la salud sea consultada con un profesional del ámbito sanitario.