Adiós al 'médico neandertal': la guía definitiva para adaptarse a la IA

Ignacio Alcalá, médico, y José Davín, ingeniero, hablan sobre su libro en Redacción Médica

José Davín e Ignacio Alcalá, autores del libro ‘IA generativa para médicos. La Extinción del Médico Neandertal en la Era de la Inteligencia Artificial’


04 jul 2026. 12.00H
La Medicina y la tecnología nunca han tenido caminos tan ligados, pero eso no significa que los médicos estén preparados para la irrupción de herramientas como la IA, sobre todo los que llevan ejerciendo muchos años sin que ni siquiera se planteara su existencia. Ahora, esos médicos experimentados tienen que convivir con una herramienta que se encuentra en todos sitios: la usan los residentes, los pacientes e incluso se quiere implantar en los propios hospitales. Ante un ecosistema sanitario que avanza hacia un cambio de paradigma, los facultativos que no son nativos digitales necesitan una guía. Así lo vieron Ignacio Alcalá y José Davín, autores del libro ‘IA generativa para médicos. La Extinción del Médico Neandertal en la Era de la Inteligencia Artificial’, publicado por Lettera. De hecho, sus propios perfiles profesionales son muestra de esta combinación entre Medicina y tecnología: mientras que Alcalá es otorrinolaringólogo y doctor en Medicina, Davín es ingeniero de Telecomunicación. “En un momento en el que vimos que esto estaba cambiando mucho, decidimos lanzarnos juntos a este proyecto con esa dualidad para enseñar y ayudar a otros profesionales de la salud, especialmente a los médicos, a que entiendan un poquito de toda esta parte tecnológica”, explica el médico a Redacción Médica. “Había muchos médicos perdidos en este mundo. Pues hay muchos cursos orientados a perfiles más técnicos, pero para el médico que es un perfil poco tecnológico, no había nada todavía”, añade Davín.

El eje del libro es el concepto de “médico neandertal”, una metáfora que usan los autores debido a que, consultando los datos que se tienen de la Prehistoria, estos hombres no eran inferiores a los sapiens ni en fuerza ni en intelecto, pero se extinguieron porque no supieron adaptarse. “Tenemos muy buenos profesionales que vienen de otra generación, que trabajan muy bien, pero que habitualmente tienen dos reacciones frente a la IA. La primera es de un poco de rechazo y hay otros que se animan pero, como no la saben usar bien, dicen que no es tan buena”, expresa Alcalá. Para ellos, hay una evolución posible en este contexto, pasando de médico neandertal a “médico aumentado”. “Es como una nueva especie que, gracias a la IA, va a llegar a hacer muchas más cosas. En el futuro va a aportar muchísimo este médico experto, muy innovador, que trae la ciencia al paciente, que investiga y que está compartiendo ese conocimiento”, define Davín.

El uso de la IA en la residencia y la deuda cognitiva


En el libro, Alcalá y Davín introducen premisas que llaman “situaciones inocentes”. Una de ellas es que los residentes ya usan la IA y los adjuntos no saben qué hacer al respecto. El médico pone el punto en que muchos de los MIR que entran en el momento presente a los hospitales son nativos digitales, y llevan usando la tecnología desde que nacieron, pero hay un problema: cómo la usan. “Utilizan las herramientas de IA como si fuera una herramienta para planear un viaje, o para decidir qué película van a ver al cine, o para informarse sobre algo de ocio”, sostiene Alcalá. Para el autor, esto implica un problema importante, pues se sustituye el habitual proceso de aprendizaje, basado en ensayo-error, tratando con los pacientes en el hospital en el que surgen situaciones inesperadas que deben ir solventando, por búsquedas en la IA. “Resulta que utilizas una herramienta muy buena que te ayuda a diagnosticar muchas veces, pero si un día te quedas sin batería, no sabes enfrentarte a un nuevo paciente porque anteriormente usaste una herramienta externa para resolver tu problema”, subraya. Esto va generando lo que se denomina como “deuda cognitivaen el MIR, pudiendo degenerar en que nunca se llegue a aprender una habilidad al depender de una herramienta para aprenderla.

Esto, pronostica Davín, va a llevar a un cambio en la forma de evaluar. “Hay que reformularlo. Puedes poner al estudiante en una sala casi sin ropa y que conteste a las preguntas en oral, pero es la única forma que tienes para evaluar su conocimiento”, argumenta el ingeniero. Para él, el momento actual es interesante porque “vamos a ver no solo una transformación de la Medicina, sino una gran transformación de la educación médica”.

Los pacientes y la IA en consulta


Los residentes no son los únicos que se atreven con la IA en el entorno hospitalario. Los pacientes vienen, en muchos casos, con la hipótesis de sus síntomas de casa. Con una búsqueda rápida, la herramienta les puede dar las “preguntas correctas” que hacerle a su médico para descartar una u otra enfermedad. Ante esto, surge la duda de si estas prácticas benefician o entorpecen. “Yo trabajo en la Seguridad Social y tengo 15 minutos por paciente. Y de ese arsenal de cuestiones, algunas pueden tener más o menos sentido y otras no tanto. Y, al final, tú tienes que intentar responderlas, pero el sistema no está preparado para eso”, comenta Alcalá.

Davín aboga por la prudencia en ambas partes. “Si tú eres paciente y tienes una condición muy específica, gracias a la IA te haces un ‘máster’ en dos semanas sobre tu patología. E incluso probablemente sepas, si sabes utilizarlo como nosotros lo utilizamos, la última evidencia que ha salido en un paper exactamente sobre esta”, especifica. Pero esto no tiene por qué ser beneficioso, puesto que el proceso implica darle a la herramienta mucha información y que esta responda, pero la Medicina, subraya, no es así. “El médico tiene que ver tu caso completo, pedirte una serie de pruebas, comprobar las guías... Hay mucho más involucrado. ChatGPT no te va a dar la verdad en el 100 por cien de los casos, y empodera demasiado al paciente en su relación con el médico”, alega el autor del libro. Aunque ahora mismo se trate de un tema complicado de gestionar, piensa, que como en el caso del médico neandertal, la cuestión va a evolucionar. “Vamos a tener herramientas avaladas por el sistema de salud que mejoren esta interacción entre la IA, paciente y médico, que sean prudentes, y gestionen también esta interacción con el conocimiento de acuerdo a las limitaciones que tiene nuestro sistema”, avanza.

La incertidumbre sobre el futuro en la IA médica


Se pueden hacer predicciones, pero no se puede saber a ciencia cierta cómo evolucionará la IA en el ámbito sanitario. Eso opinan los autores del libro: “Aunque ahora esto de la IA nos parece revolucionario y que hace cosas espectaculares estamos en los inicios. Entonces no sabemos qué va a pasar dentro de 25, 30 años. Será una sorpresa”, pronostica Alcalá. “La habilidad número uno para los próximos 50 años, no es aprender IA, es ser curiosos y no limitarnos a lo que nos viene dado, sino que nos atrevamos y perdamos ese miedo porque es que estamos viviendo un momento de la historia maravilloso y hay que aprovecharlo”, puntualiza Davín a este respecto.

Para el médico, lo que diferenciará a los facultativos del futuro no es la tecnología. “Posiblemente todos tengan acceso a la misma información, pero el que sea más empático, más humano y más cercano, a lo mejor es o se percibe como mejor médico. Y eso es muy interesante también”, concluye.
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