La
profesión médica va cambiando con el paso de los años, pero el respeto de los
derechos fundamentales de los facultativos deben ser una constante. Sobre todo en la época actual, donde los médicos consideran que
se ha roto de alguna forma el "contrato social" que lo sostenía. En ese marco, el Foro de la Profesión Médica, representada al completo, desde los estudiantes hasta investigación, ha presentado el 28 de enero la
Declaración de Derechos Fundamentales de los Médicos, que definen como un "documento estratégico" que pone el foco en la necesidad de
situar el médico en el centro del sistema sanitario como garantía de calidad asistencial, seguridad del paciente y sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud. Se trata de una iniciativa con la que reivindican que "el médico desempeña un papel central e insustituible".
El documento presentado
se sostiene en cinco ejes: el derecho a la autonomía profesional, lo puramente laboral, la protección de la salud de los médicos, el derecho a defenderse de la violencia y el acoso y, por último, el derecho a participar de la cogobernanza en el Sistema Nacional de Salud. “Esta declaración que hacemos
no afecta solamente a los médicos y médicas españoles, sino que afecta a todos los médicos europeos”, ha afirmado
Tomás Cobo, presidente de la Organización Médica Colegial (
OMC) al inaugurar el acto. Cobo ha descrito la profesión médica como “ardua”, algo que se separa de una manera concreta de lo que se entiende como “profesión de riesgo”.
Qué se entiende como “trabajo arduo”
Haciendo referencia al documento que presentaron los médicos en el
Parlamento Europeo el 27 de enero,
Alex Ramos, vicepresidente de la Federación Europea de Médicos Asalariados (FEMS), ha explicado que en sí “profesión de riesgo” es una parte del “trabajo arduo”, que se basa en seis variables. “En primer lugar,
el médico tiene una gran carga emocional en su trabajo debido a que a menudo se enfrenta a situaciones de vida o muerte y resultados asistenciales con sus pacientes, los familiares…”, comenta Ramos. El segundo tiene que ver con los horarios extensos. El tercero, con la formación prolongada:
“Somos la profesión que invierte más años para primero formarnos en el pregrado, luego en el posgrado, pero es que luego está la formación continua y el desarrollo profesional continuo hasta la jubilación”, afirma. Los últimos tres tienen que ver, según el vicepresidente de la FEMS, con
la exposición a enfermedades, la presión constante y la responsabilidad legal.
Al hilo de las explicaciones de Ramos, ha tomado la palabra el presidente de
European Junior Doctors,
Álvaro Cerame, que ha señalado que hay personas que
“quieren dejar la profesión por las condiciones de trabajo”, en un contexto de crisis sanitaria, donde los problemas de salud mental se están agravando. “Desde las organizaciones europeas acogemos esta como una gran iniciativa.
Agradecemos a las organizaciones médicas españolas por traer este debate y que lo podamos acoger en Europa y, luego, llevarlo a más”, ha incidido.
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