La abolición de las
guardias de 24 horas es una de las principales reivindicaciones del colectivo médico. La exigencia a la que están sometidos los profesionales sumado al
estrés y la ansiedad que les genera las convierten en un peligro, no solo para los propios facultativos, quienes pueden errar en sus cometidos por la falta de descanso, sino también para el propio paciente.
Manuel Barrueco, neumólogo jubilado y catedrático emérito de la Universidad de Salamanca, recuerda a la perfección cómo eran las
guardias hace casi 20 años, y si las compara con las actuales, reconoce que "no tienen nada que ver". "
Antes eran más tranquilas", afirma en una conversación con
Redacción Médica.
Según subraya este profesional, y bajo su propia experiencia, las guardias que él realizaba hasta 2005 eran hospitalarias, no de urgencias, y las patologías que atendía eran más reducidas que actualmente. "
No había tanta demanda asistencial", recuerda, y añade que eran jornadas menos exigentes. Sin embargo, que no hubiera tanta demanda no significa que fuesen fáciles, y
le afectaban tanto a título personal como familiar. "El día de antes ya estaba preocupado porque al día siguiente tenía una guardia, y eso incide en tu vida. No estás en casa y, cuando llegas, vuelves cansado y enfadado", ha lamentado.
¿Todo son aspectos negativos con las guardias de 24 horas?
Barrueco estuvo
hasta los 55 años realizando guardias hasta que tuvo que abandonarlas por motivos personales. Cuando esto ocurrió, no lo vivió como una
liberación en sí, aunque reconoce que su vida pasó a ser más cómoda. "Creo que la actividad profesional que realiza un facultativo se limita bastante sin guardias.
Tengo un sentimiento ambivalente respecto a ellas", ha subrayado.
Pero, ¿
por qué ese cambio en la ‘dureza’ de las guardias de 24 horas? Aunque no hay una respuesta oficial, Barrueco cree que la responsabilidad recae en un incremento "muy importante" de la demanda de los pacientes. "No recuerdo qué cifras acudían a lo Servicios de Urgencias del Hospital Clínico de Salamanca hasta 2005, pero desde entonces
la demanda se ha multiplicado por tres o por cuatro, y eso se traduce en muchísimo más trabajo", ha enfatizado.
De hecho, este neumólogo piensa que el aumento de la demanda no está siendo acompañada de un
crecimiento de los recursos, y eso deriva en que existan carencias en la atención. "
Este es el verdadero problema", ha incidido.
Huelga de médicos
En la actualidad, los médicos están sumidos en una
huelga nacional, indefinida e intermitente que durará hasta el mes de junio. Entre sus principales reivindicaciones se encuentra la creación de un
Estatuto propio, la abolición de las guardias de 24 horas y una reclasificación profesional “justa”. Sobre estas demandas, Barrueco también ha querido pronunciarse, y reconoce estar a favor de casi todas ellas, excepto de la compatibilidad. "Creo que la dedicación de los facultativos y los jefes de Servicio debería ser exclusiva", ha señalado.
Después de una vida entera dedicada a la Medicina, B
arrueco colgó su bata blanca y fonendo a los 71 años. También tuvo que abandonar su plaza como docente en la Universidad de Salamanca, aunque a veces sigue asistiendo al aula a transmitir sus conocimientos a las nuevas generaciones de médicos. Ante esta situación, este neumólogo reconoce
tener un sentimiento de pérdida, y echa de menos el contacto con los alumnos de la facultad, al igual que le hubiera gustado seguir pasando consulta. De hecho, Barrueco cree que jubilar a un profesional que está en "perfectas condiciones", tanto físicas como mentales, es perder un talento acumulado durante años. "Y eso es un error", ha aseverado.
Aunque pueda contener afirmaciones, datos o apuntes procedentes de instituciones o profesionales sanitarios, la información contenida en Redacción Médica está editada y elaborada por periodistas. Recomendamos al lector que cualquier duda relacionada con la salud sea consultada con un profesional del ámbito sanitario.