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"Hoy no existe ningún instrumento clínico que avale la homologación médica"

José Antonio Trujillo, autor de la conocida como 'Vía Trujillo', analiza las claves de esta nueva prueba para médicos

José Antonio Trujillo, vicepresidente del Colegio de Médicos de Málaga.


11 may 2026. 17.30H
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José Antonio Trujillo es vicepresidente del Colegio de Médicos de Málaga pero también en principal arquitecto de lo que se empieza a conocer como la 'Vía Trujillo': es decir, la implantación de un examen clínico como la ECOE que pasan todos los graduados de Medicina en España, de obligado cumplimiento para aquellos titulados extracomunitarios. 

A la espera de saber si el Ministerio de Universidades se comprometerá con su realización (exige reformar un Real Decreto para ponerse en marcha), Redacción Médica charla con el autor de esta iniciativa que busca dar más garantías asistenciales a los pacientes y más calidad a todo el Sistema Nacional de Salud.

Dado que el informe señala que España tiene el sistema más laxo de Europa y que en 2025 se alcanzó una ratio de 4,46 homologaciones por cada egresado nacional, ¿cómo garantiza exactamente esta prueba que el médico español no se vea perjudicado por una devaluación de la profesión o por la entrada masiva de profesionales sin las mismas garantías de competencia clínica que se le exigen a él?

La Organización Médica Colegial lleva años alertando sobre los problemas demográficos de la profesión médica en España. Hemos publicado informes sucesivos, el más reciente el Estudio de Demografía Médica 2025, que documentan con precisión los desequilibrios territoriales, la descoordinación en la planificación de plazas MIR, el envejecimiento de la plantilla en determinadas especialidades y la emigración de médicos españoles a otros países europeos. No es un tema que hayamos descubierto ahora, es una preocupación institucional sostenida y documentada.

Dicho esto, es importante separar dos debates que con frecuencia se mezclan. La magnitud del número de homologaciones concedidas en 2025, y su aceleración en los últimos años, es un asunto que corresponde analizar y valorar a las autoridades sanitarias del país, con todos los datos sobre la mesa y en el marco de una planificación seria de recursos humanos. Ese debate es necesario y la OMC seguirá participando en él con rigor.

Nuestro objetivo con la ECOE que proponemos es más específico y acotado: que cualquier médico graduado fuera de la Unión Europea que quiera ejercer la medicina general en España, y que por tanto necesite colegiarse, haya acreditado previamente su competencia clínica mediante una prueba objetiva y estandarizada. No solo un expediente administrativo. Hoy esa prueba no existe, y queremos que exista. La garantía para el médico español es que todos los que ejerzan hayan demostrado lo mismo que cualquiera de ellos. Eso es lo que la ECOE queremos que aporte.

¿Cómo van a garantizar que esta prueba sea homogénea en calidad y dificultad en todas las sedes colegiales?

La respuesta está en quiénes van a estar detrás del diseño y la gobernanza de la prueba, y aquí tenemos una ventaja extraordinaria.

La Conferencia Nacional de Decanas y Decanos de Facultades de Medicina Españolas lleva desde 2016 desarrollando y aplicando la ECOE como estándar nacional obligatorio para los alumnos de sexto curso. Ese proceso, que ha sido genuinamente transformador para la formación médica en España, ha generado un acervo de conocimiento institucional muy valioso: bancos de casos clínicos calibrados, rúbricas de evaluación contrastadas, metodología de formación de evaluadores, y experiencia acumulada en la coordinación entre facultades con realidades muy distintas. Los decanos saben exactamente qué significa hacer que una prueba clínica sea homogénea a escala nacional, porque llevan años haciéndolo.

A ese núcleo de experiencia se suma la Federación de Asociaciones Científico Médicas Españolas (Facme), que agrupa a 46 sociedades científicas y representa la perspectiva científico-técnica del colectivo médico en toda su amplitud especializada. Su participación en la definición de los contenidos de la prueba garantiza que los casos clínicos reflejen el estado actual del conocimiento médico y los estándares de práctica que se exigen en nuestro sistema sanitario.

La OMC aporta la estructura colegial territorial y la capacidad de coordinación entre sedes. La Conferencia de Decanos aporta el método y la experiencia en estandarización. Facme aporta el rigor científico en los contenidos. Ese triángulo institucional es precisamente lo que convierte esta propuesta en algo sólido y no en una declaración de intenciones.

Para el profesional extranjero que aspira a la movilidad europea, el informe sugiere que España actuaría como "Estado de primera validación" tras tres años de ejercicio; ¿significa esto que superar la ECOE en España facilitará que países como Francia dejen de exigir pruebas adicionales propias, como el sistema PADHUE, al reconocer el estándar clínico español como equivalente al suyo?

Eso no depende de nosotros, y no deberíamos prometer lo que no podemos garantizar. Francia aplica el PADHUE a todos los médicos titulados fuera de la Unión Europea, incluyendo a quienes ya han obtenido su homologación en otro Estado miembro. El propio informe que hemos publicado lo señala como una demostración implícita de que las autoridades sanitarias francesas no otorgan plena equivalencia a la homologación española actual. Cambiar esa posición francesa requeriría negociaciones en el marco europeo que van mucho más allá de nuestro ámbito.

"El objetivo no es excluir talento médico internacional, sino integrarlo con garantías"


Lo que sí cambia con la ECOE es la credibilidad del sistema español ante nuestros propios socios europeos. Hoy, cuando España concede una homologación, no hay ningún instrumento clínico detrás que avale esa decisión. Con una ECOE homologada a los estándares universitarios españoles y supervisada por un órgano técnico independiente, la homologación española pasa de ser un acto administrativo a ser una homologación reforzada. Ese es el objetivo real, no sustituir las pruebas de otros países, sino hacer que la nuestra merezca ser reconocida. Si en el medio plazo eso abre conversaciones en el marco del reconocimiento mutuo europeo de competencias, bienvenido sea. Pero el primer paso es arreglar lo que depende de nosotros.

Como el documento otorga un papel protagonista a la Conferencia Nacional de Decanos (CNDFM) y a las Sociedades Científicas (FACME) en el diseño de las rúbricas, ¿de qué manera esta colaboración asegura que el examen sea un puente de integración pedagógica y no un mero obstáculo burocrático para el talento médico internacional?  

La participación de la Conferencia Nacional de Decanos y de Facme es esencial para que la prueba no sea una barrera administrativa, sino una evaluación verdaderamente académica y profesional. Las rúbricas deben estar diseñadas por quienes conocen cómo se forman los médicos en España y qué competencias reales exige nuestro sistema sanitario.

El objetivo no es excluir talento internacional, sino integrarlo con garantías… No se trata de cerrar puertas, sino de asegurar que quien entra lo hace con las competencias clínicas, comunicativas y profesionales que merece cualquier paciente.

Usted define la ECOE como un "compromiso con el paciente" para garantizar competencias clínicas mínimas; en la práctica, ¿qué peso real tendrán en la evaluación los aspectos éticos, de confidencialidad y de responsabilidad profesional que rigen el marco jurídico de la sanidad española? 
 
Deben tener un peso real, no simbólico. Ser buen médico no es solo diagnosticar o tratar; también es saber informar, respetar la confidencialidad, obtener un consentimiento válido, proteger los datos del paciente y actuar conforme al marco jurídico y deontológico español.

Por eso la ECOE debe incluir estaciones donde se evalúen situaciones clínicas reales: comunicación con el paciente, consentimiento informado, seguridad del paciente, límites profesionales o manejo de conflictos éticos. Ese es el sentido de hablar de un compromiso con el paciente: garantizar un suelo mínimo común para todos los médicos que ejercen en España.

El plan de acción institucional incluye la publicación de estadísticas con "transparencia total" sobre los resultados según el origen de la formación; ¿cómo espera que esta información influya en la toma de decisiones de los futuros estudiantes españoles que eligen formarse fuera de la Unión Europea ante la falta de plazas locales?

La transparencia permitirá tomar decisiones con datos y no con intuiciones. Publicar resultados a saber qué itinerarios tienen mayores tasas de éxitos, de una forma semejante a lo que ocurre en las facultades de Medicina de España.

Entiendo que será útil para los estudiantes españoles que se plantean estudiar Medicina fuera de la Unión Europea por falta de plazas en España. La transparencia protege al paciente, orienta al estudiante y ayuda al sistema a integrar talento con rigor.
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Aunque pueda contener afirmaciones, datos o apuntes procedentes de instituciones o profesionales sanitarios, la información contenida en Redacción Médica está editada y elaborada por periodistas. Recomendamos al lector que cualquier duda relacionada con la salud sea consultada con un profesional del ámbito sanitario.