La Sociedad Española de Medicina Interna (
SEMI) presenta un novedoso protocolo para mejorar la prevención y el tratamiento de la
osteoporosis en
cáncer de mama y
próstata, elaborado conjuntamente por el Grupo de Trabajo de Osteoporosis y Metabolismo Mineral (
GTOMM) y el Grupo de Trabajo de Asistencia Compartida y Medicina Consultiva (
GT ACYMC), presentado en la XIX Reunión anual de
Osteoporosis y
Metabolismo Mineral, en el Ilustre
Colegio Oficial de Médicos de Madrid, con la asistencia de más de un centenar de asistentes.
Este documento establece pautas específicas de actuación para pacientes con
cáncer de mama y de próstata tratados con terapias hormonales, que aumentan de forma significativa el riesgo de pérdida de masa ósea y fracturas por fragilidad. El consenso, presentado por las especialistas
Raquel Lana y
Nerea Hernández-de Sosa, supone un avance hacia una atención más coordinada y multidisciplinar y subraya la necesidad de evaluar la salud ósea desde el inicio del tratamiento para prevenir complicaciones y mejorar la calidad de vida de los pacientes.
Los autores del protocolo subrayan que el aumento de la
supervivencia logrado gracias a los
avances terapéuticos hace cada vez más necesario abordar las
comorbilidades asociadas al cáncer y a sus tratamientos, entre las que figura la osteoporosis. En este contexto, el consenso proporciona pautas adaptadas a la práctica clínica y alineadas con las recomendaciones nacionales e internacionales para la prevención, diagnóstico y
tratamiento de la osteoporosis en pacientes con cáncer de mama y próstata.
“En las mujeres con cáncer de mama hormonosensible, la pérdida de masa ósea puede multiplicarse entre dos y cuatro veces respecto a la observada en mujeres posmenopáusicas sanas, lo que aumenta el riesgo de fracturas. Dentro de ellas, las más frecuentes son las vertebrales y las radiales, aunque también figuran las de fémur y húmero”, explica
Nerea Hernández-de Sosa, coordinadora de la Unidad de Metabolismo Mineral y Óseo del Hospital Universitario de la Santa Creu i Sant Pau de Barcelona.
La osteoporosis y su relación con el cáncer de próstata
“En el caso del
cáncer de próstata, los tratamientos de deprivación androgénica —una forma de terapia hormonal que reduce los niveles de testosterona— también favorecen la aparición de osteoporosis. Hasta un 40 por ciento de los pacientes recibe este tipo de tratamiento y alrededor del 20 por ciento desarrolla fracturas por fragilidad. Además, la pérdida de densidad mineral ósea es especialmente intensa durante el primer año de tratamiento”, señala
Raquel Lana Soto, especialista en Medicina Interna de la Unidad de Metabolismo Óseo del
Hospital Clínico San Carlos de Madrid.
“Se puede y se debe prevenir la osteoporosis en estos pacientes ya que vamos a mejorar su calidad de vida y disminuir las complicaciones asociadas a su
tratamiento oncológico. El primer paso es reconocerlos como un colectivo de alto riesgo, estudiar en qué situación se encuentran sus huesos y una vez sabemos si padecen osteopenia, u osteoporosis y en qué grado, administrarles el tratamiento que les corresponde asociado a su riesgo de fractura”, explica Lana.
“Además de la terapia hormonal, existen otros tratamientos oncológicos, como la quimioterapia, la radioterapia y los corticoides, que también pueden contribuir al deterioro de la salud ósea. Sin embargo, hasta la fecha, no hay evidencias concluyentes de una afectación directa de la inmunoterapia sobre el hueso”, explica
Hernández.
Ante esta situación, el nuevo protocolo de SEMI destaca la necesidad de evaluar la salud ósea desde el inicio del tratamiento hormonal y el riesgo de fractura, de forma individualizada, mediante la
historia clínica, la valoración de los factores de riesgo del paciente y la densitometría ósea (
DMO), con reevaluaciones periódicas cada uno o dos años. Insiste en la importancia de instaurar medidas preventivas desde el inicio del tratamiento, como una alimentación rica en calcio, una adecuada suplementación con
vitamina D cuando sea necesaria y la práctica regular de ejercicio físico de fuerza, resistencia, equilibrio y aeróbico. El seguimiento clínico incluye repetir la DMO al año o, como máximo, cada dos años, además de la evaluación de la respuesta al tratamiento.
Tratamientos autodirigidos para la osteoporosis
En los pacientes que ya cumplen los
criterios de osteoporosis, el consenso recomienda iniciar tratamientos osteodirigidos, con el objetivo de prevenir complicaciones y preservar la calidad de vida de los pacientes. “Los bifosfonatos orales constituyen la
primera opción terapéutica, salvo contraindicación digestiva, en cuyo caso pueden emplearse bifosfonatos intravenosos como segunda opción terapéutica. La tercera opción terapéutica, en la actualidad, es denosumab, que representa otra alternativa eficaz en pacientes seleccionados. La elección del tratamiento debe individualizarse en función de la situación clínica y del riesgo de fractura”, detalla Hernández.
“Los puntos más importantes del protocolo son que visibiliza una
complicación grave que afecta a la calidad de vida de los pacientes con cáncer de próstata y mama y proporciona unas pautas adaptadas a nuestro medio y basadas en las guías nacionales e internacionales para que todos los médicos implicados tengan unas pautas sencillas de referencia para prevenir y tratar la osteoporosis. Son
dos colectivos en los que debemos descartar la osteoporosis en fases tempranas del tratamiento hormonal para prevenir en unos casos y tratar de forma precoz en otros para evitar fracturas. Las estrategias son muy similares, con pequeñas diferencias basadas fundamentalmente en que hay
fármacos antiosteoporóticos cuyo uso no está indicado en varones”, valora Lana.
La reunión del GTOMM también abordó temas de plena actualidad como los
nuevos enfoques terapéuticos en osteoporosis, incluida la aplicación de la inteligencia artificial en la detección del riesgo de fracturas y el aumento de las fracturas periprotésicas, así como el tratamiento y prevención de la osteoporosis en escenarios clínicos complejos como las enfermedades autoinmunes,
la infección por VIH y la diabetes.
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