Los médicos internistas destacan que la
atención paliativa no se limita a la fase terminal de la vida, sino que es la
atención integral que se dispensa a pacientes con
enfermedades graves, crónicas o avanzadas, tanto oncológicas como no oncológicas, con el objetivo de mejorar su calidad de vida y aliviar su sufrimiento tanto físico, como emocional, espiritual o social.
La atención paliativa puede ofrecerse en cualquier etapa de la enfermedad, junto con
tratamientos curativos o de soporte, según se pondrá de manifiesto en las 'V Jornada de Cuidados Paliativos' de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI), que se celebra del 28 de febrero al 1 de marzo en Madrid.
La jornada, organizada por el grupo de trabajo de Cuidados Paliativos de la SEMI, ofrecerá una
actualización de conocimientos para la mejora de la práctica clínica, combinando la formación teórica y práctica, siempre con un enfoque multidisciplinar, como denota la presencia de profesionales de la Enfermería y la Psicología entre los ponentes, y centrado en la
humanización del cuidado.
Se abordarán aspectos esenciales como la comunicación en el
manejo del sufrimiento, los desafíos actuales en
sedación paliativa y el manejo práctico de la vía subcutánea. La formación es clave Como elemento innovador, en esta jornada se presentarán casos clínicos por médicos residentes para promover el aprendizaje basado en la experiencia.
"La formación en cuidados paliativos ha avanzado en los últimos años, pero aún es insuficiente en la formación pregrado y en el postgrado. Necesitamos nuevas generaciones de médicos internistas formados en
cuidados paliativos, por ello es importante que tengan un papel cada vez más importante en estas jornadas", destaca al respecto Gema Flox, coordinadora del grupo de trabajo de Cuidados Paliativos de la SEMI y especialista de Medicina Interna en el Hospital Universitario Severo Ochoa de Leganés.
Mejorar la calidad de vida del paciente
"La
integración de la enseñanza de conocimientos de atención paliativa de manera transversal en la formación médica es muy necesaria, no solo como un área especializada, sino como una competencia básica para todos los profesionales sanitarios. La
formación continua, a través de cursos, talleres y experiencias prácticas, es clave para adquirir las herramientas necesarias para la atención de estos pacientes", ha añadido.
Asimismo, en las jornadas se debatirán temas clave en la atención al final de la vida, como el
soporte nutricional, la toma de decisiones en transfusiones, para ayudar a los profesionales a adquirir los recursos para la toma de decisiones en la atención a pacientes en el tramo final de la vida.
"Los cuidados paliativos se asocian con el final de la vida, pero ya son muy relevantes antes de ese momento, en cualquier fase de una enfermedad crónica, avanzada o potencialmente mortal, ya sea de origen oncológico o no oncológico, como la insuficiencia cardíaca, la
enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), las
enfermedades renales, hepáticas o neurodegenerativas, entre otras", explica la profesional.
De hecho, Flox afirma que "el objetivo principal de la intervención de los equipos de cuidados paliativos es mejorar la
calidad de vida del paciente, aliviar su sufrimiento (físico, emocional y espiritual) y brindarle apoyo tanto a este como a su familia a lo largo del proceso de la enfermedad, desde un enfoque integral, que abarca el control de los síntomas físicos, con
tratamientos farmacológicos y no farmacológicos, y el acompañamiento emocional del paciente y de su entorno, promoviendo una atención más humana y compasiva".
“La capacidad de valoración integral del paciente, la visión holística de la enfermedad y la experiencia en el manejo de patologías complejas hacen del internista un profesional idóneo para liderar equipos de cuidados paliativos. Su formación le permite abordar tanto los
aspectos biomédicos como los psicosociales. Además, la Medicina Interna, por su naturaleza, promueve una visión global del paciente, lo que es esencial en el enfoque paliativo”, ha añadido la experta.
Soporte nutricional y medicación
En la mesa redonda sobre 'Cuidados finales y estrategias en atención paliativa: abordando desafíos actuales', Susana Plaza, excoordinadora del Grupo, expone que “el trabajo en atención paliativa es multidisciplinar e involucra por igual a médicos, enfermeros, psicólogos, asistentes sociales, terapeutas, etcétera, y precisa, de la
coordinación entre niveles asistenciales: Atención Primaria, especializada y centros de media y larga estancia para pacientes con necesidades paliativas”.
Además, “se precisan continuos cambios para que el paciente reciba la atención del profesional que precise en el momento y lugar que precise, por lo que la coordinación de todos los recursos es fundamental y favorecer la elaboración de la
planificación anticipada de cuidados, voluntades anticipadas o testamento vital”, ha precisado Plaza.
"La atención al final de la vida debe involucrar al paciente y a la familia en las decisiones, explicándoles los objetivos y las limitaciones del tratamiento; también debe brindar
acompañamiento emocional y espiritual, en un entorno tranquilo y digno, con la prioridad de aliviar el sufrimiento, evitando medidas que prolonguen la agonía sin mejorar la calidad de vida del paciente", ha subrayado Plaza.
El
soporte nutricional y la medicación se pautan con un enfoque paliativo, priorizando el confort y la calidad de vida del paciente en lugar de
medidas agresivas o invasivas. El soporte nutricional se administra, siempre que sea posible, por vía oral, y el paciente puede consumir lo que le resulte más placentero y tolerable, sin forzar la ingesta. En pacientes en agonía o con disminución del nivel de conciencia, la nutrición enteral (sonda nasogástrica o gastrostomía) y parenteral (intravenosa) generalmente no prolongan la vida y pueden generar molestias, como disnea, edema o secreciones excesivas.
Transformar los cuidados paliativos
En cambio, se pueden administrar medidas para reducir la sequedad bucal, como humedecer la boca con gasas húmedas o aplicar lubricantes en los labios. Las medidas farmacológicas consisten en medicación para los síntomas. El dolor se controla con opioides (morfina, fentanilo, oxicodona), que se ajustan según el dolor y la vía de administración más cómoda (oral, subcutánea, transdérmica), se administran a dosis bajas para la
disnea y las secreciones respiratorias. Por otra parte, los anticolinérgicos (escopolamina y glicopirrolato) se aplican para reducir las secreciones y el estertor de la agonía. Y las náuseas y los vómitos se tratan con haloperidol, metoclopramida o dexametasona, según la causa y síntomas del paciente.
Por último, la ansiedad y agitación severa o delirio terminal se tratan con benzodiacepinas (midazolam, lorazepam) y antipsicóticos (haloperidol, quetiapina) y la sedación paliativa, indicada cuando los síntomas son refractarios (dolor, disnea o agitación severa), se efectúa con fármacos como midazolam o propofol en infusión subcutánea o intravenosa.
La Sociedad Española de Medicina Interna de la mano del Grupo de Cuidados Paliativos está adherida a la plataforma 'Para ti, paliativos', una iniciativa que ha nacido con la ambición de t
ransformar la percepción de los cuidados paliativos en España y de movilizar a la sociedad para reconocer su importancia. Dicha plataforma reivindica el derecho fundamental que tienen las personas a recibir una atención integral, a ser cuidados con respeto y dignidad ante momentos de dificultad y sufrimiento derivados de una enfermedad compleja e incurable.
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