La apuesta de Rachel Thompson es clara: integrar un modelo de
Medicina hospitalista que case con las particularidades que arroja el
ecosistema de salud estadounidense y los millones de pacientes a los que presta servicio. Dispuesta a exportar ideas, fijaba la mirada en el Sistema Nacional de Salud, donde facultativas como Arantza Álvarez de Arcaya ya han logrado cosechar resultados exitosos en la
implementación de este movimiento dentro de los centros hospitalarios. Un ejemplo que la especialista, máxima exponente de esta corriente hasta 2023 como
presidenta de la Sociedad Americana, ha podido conocer de cerca en los últimos días en su visita al
Hospital Clínico San Carlos, desde donde concede esta entrevista a
Redacción Médica.
Desde hace unos años, Thompson es la directora médica de Core, un proyecto creado por facultativos que ayuda a los equipos médicos a
diseñar programas de trabajo optimizados en los que, sin perder el prestigio individual, se logre un mayor número de sinergias con el entorno y se mejoren tanto la experiencia del paciente como la eficacia de los flujos de trabajo. Con más de
60 programas en activo en 12 estados, para la facultativa no cabe duda de que el
médico hospitalista no solo resulta esencial en esta concepción de la sanidad sino que
le corresponde a él, como arquitecto, liderar el diseño de este tipo de sistemas mejorados, que garanticen "una buena atención para todos" al pasar de una atención invidualizada a un enfoque más global. "Deben
estar presentes en todas partes y en todo momento y ser la
columna vertebral del hospital", aduce.
Ventajas de España en hospitalismo
Por ello, considera que
contar con la especialidad de Interna desde hace años sitúa a
España en una posición ventajosa en cuanto a la evolución de este modelo, frente a Estados Unidos, donde este
perfil médico está más enfocado a la Atención Primaria. "Estábamos más fragmentados y cuando esa fragmentación alcanzó el punto de rompecabezas, nos dimos cuenta de que necesitábamos hospitalistas", explica esta médica, convencida de que son, precisamente estos especialistas, los que
dotan de cohesión a los centros gracias a su visión holística del paciente.
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Rachel Thompson, directora médica de Core y expresidenta de la Sociedad Americana de Medicina Hospitalista, junto a Arantza Álvarez de Arcaya, internista del Hospital Clínico San Carlos e impulsora del modelo en el SNS.
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La fortaleza del modelo hospitalista en nuestro país también se sustentaría, según explica, en un
co-management o sistema de asistencia compartida "bien desarrollado", a diferencia del país norteamericano al que todavía le queda camino por recorrer en su apuesta.
Es por ello que, a ojos de la hospitalista, la incorporación de nuevas especialidades -como
Medicina de Urgencias y Emergencias- debe preservar en cualquier caso dicha cohesión adquirida con el paso del tiempo para poder hacer frente a una atención cada vez más compleja que exige enfoque holístico. Si no, "España podría empezar a parecerse a los hospitales estadounidenses, cuando no teníamos a esa persona
mirando la imagen completa y ayudando a funcionar al hospital a través de todas sus piezas", advierte, poniendo de nuevo en valor la utilidad de los médicos hospitalistas como "catalizadores" de la comunicación multidisplinar.
Eficiencia de espacios
A un nivel macro, la
eficiencia de los espacios marca, en estos momentos, la
tendencia global de la Medicina hospitalista y, con ello, el rumbo estratégico del proyecto Core. Un objetivo difícil, a ojos de Thompson, teniendo en cuenta las
tensiones que experimentan de forma generalizada los servicios de emergencias en Estados Unidos, con hasta "90 pacientes diarios esperando a recibir una cama en planta". "Es algo que tenemos que examinar, estudiar y donde debemos hacer pruebas. Tenemos que ser curiosos para averiguar cómo podemos hacer mejor las cosas y luego implementarlo", expone. Sobre todo ante la perspectiva de un futuro con
mayor número de pacientes y "cada vez más complejos". "Tenemos que prepararnos para ello, para reaccionar antes de que los espacios colapsen o los pacientes estén demasiado enfermos. Hay qué pensar la manera de construir para que nuestros sistemas de salud sean fuertes".
Avanzar en eficiencia también exige revisionar el papel que jugará la
Inteligencia Artificial en los ecosistemas sanitarios. Más allá de las transcripciones simultáneas de informes, plausibles en un plazo "de 3 a 5 años", la médica hospitalista considera que se ha de poner el foco en la
interconectividad de los sistemas de información, de manera que sean este tipo de herramientas las que unifiquen y organicen los registros de datos, facilitando el acceso de los profesionales desde diferentes centros. En esta línea, la especialista defiende un
equilibrio de uso que permita expandir el uso de la IA, sin renunciar a la supervisión del profesional. "Usamos ambas fuerzas", defiende.
Aprender a fallar
En cualquier caso, el primer paso antes de aterrizar este tipo de desafíos, es preguntarse, como profesional sanitario, "qué
podemos cambiar para hacer las cosas mejor", explica, tomando como referencia la labor de la entidad de la que forma parte. "Probablemente, la cosa más importante que hacemos es sentar a las personas que hacen el trabajo, y escucharlas, para
saber los problemas que encuentran cada día y, después, buscar soluciones de forma conjunta".
Cambiar estructuras también significa tropezar, advierte, ya que "no siempre funciona todo la primera vez" y hay que estar dispuestos a a "probar algo diferente". Sin embargo, no siempre es fácil dentro del
colectivo médico, entrenado para "ser perfecto" y reticente a "aceptar el fallo". "Tienes que ser un poco obstinado y valiente", insiste, convencida de que, precisamente debido a esos atributos, los
internistas, son una buena baza para coordinar dichas mejoras procedimentales.
Thompson recuerda su experiencia en el Centro de Medicina de la Universidad de Nebraska, donde aprendió, gracias a un profesor de Salud Pública, la importancia de unificar las ideas y "ver cuáles son las que realmente ayudan" en un entorno como el hospitalario, con la suficiente flexibilidad como para saber que "no solo hay una manera de arreglar las cosas". No existe el 'café para todos', indica, ya que si la propia gente del centro "sabe que no va a funcionar" un determinado plan, ni siquiera "lo va a intentar", advierte, convencida de las
garantías que ofrece la Medicina hospitalista para vehicular los desafíos del día a día dada su visión de conjunto.
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