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La SEMG aborda la vitamina D, una cuestión 'hormonal' de moda

José Manuel Cucalón expone la importancia del sol y las últimas evidencias científicas

José Manuel Cucalón.

17 jun 2021. 09.30H
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POR MARÍA GARCÍA
La vitamina D está de moda. A raíz de la pandemia han aparecido artículos relacionados con ella, sobre todo con su comportamiento como predictor de un enfermo con Covid, ya que se relacionó su déficit en pacientes con una peor evolución, pronóstico, más frecuencia de UCI y de fallecimientos que los que tenían niveles adecuados. 

"Pero no solamente en el contexto de Covid: también con el clásico, y ya conocido desde hace muchísimos años, eje focálcico. Por eso hay que revisar este tema. Y la revisión parte por enseñar a los compañeros que no es una vitamina, que son aquellas sustancias que no puede fabricar el propio cuerpo y los tenemos que administrar a través de la alimentación. Esta se fabrica en el cuerpo a través de los rayos del sol, por lo tanto es una hormona y como tal tiene todo un sistema endocrino y paracrino que desarrolla acciones en distintos tejidos, órganos y sistemas del cuerpo", asegura José Manuel Cucalón Arenal, médico de Familia y miembro del Grupo de Trabajo de Nutrición de la SEMG, quien ha expuesto todos estos temas durante el XXVII Congreso Nacional de la sociedad científica. 

En la mesa sobre 'Actualización en habilidades indispensables en Atención Primaria', el especialista ha hecho un repaso sobre este sistema hormonal. También de que el mecanismo fisiopatológico es "exactamente igual de complejo que cualquier otro, como las hormonas tiroideas", y sobre otras controversias que científicamente se están planteando, como la definición de nivel normal en sangre para catalogar a una persona con déficit o no déficit

Las dos grandes controversias 


"Hay muchísimos estudios y sociedades científicas que se posicionan en dos grandes grupos: los que defienden que el nivel normal de la vitamina D debe ser 30 gramos por mililitro, y las sociedades más radicales que consideran que debe ser 20", explica. 

"La segunda gran controversia es el tratamiento: si merece la pena tratar con suplementos a toda la población, a quienes tienen un déficit, o solo a algunos con determinados factores de riesgo", plantea. "La conclusión es que la vitamina D se absorbe a través de la acción del sol. Deberíamos volver a insolación habitual para el ser humano. Nos hemos encerrado demasiado. Contamos con muchos abuelos en residencias, pacientes que por su religión están totalmente tapados, o con un gran uso del fotoprotector por el miedo de los dermatólogos frente al cáncer de piel. Todas estas situaciones, y alguna más, hace que no se sintetice la adecuada cantidad de vitamina D porque no hay insolación", prosigue.

Por eso, considera que hay que tomar más el sol. También indica que hay personas con factores de riesgo que les hacen especialmente susceptibles a tener un déficit de vitamina D, como la raza negra; quienes viven en zonas poco soleadas; quienes padecen obesidad y atrapan la vitamina D en el tejido graso; gente que tiene cirugía bariátrica y que, por tanto, no puede sintetizarla; pacientes que consumen algunos medicamentos como antidepresivos o antipilépticos; con enfermedades intestinales; insuficiencia hepática o renal...

Buscar la vitamina D en la alimentación 


"En todos ellos hay consenso de que deberían tratarse. En los demás se debe hacer una valoración específica de cada paciente. Por ejemplo, conviene tratar a los ancianos que están institucionalizados. El resto de la población, si estamos en invierno con poca insolación, en algunos casos conviene hacer una suplementación. En aquellos pacientes sanos, y sin factores de reisgo, igual lo que hay que recomendar en la regla de las 'cuatro eses': sol, sardinas, salmón y setas". 

"En todo el hemisferio sur es enormemente pobre en la suplementación alimentaria. En países nórdicos y anglosajones hace ya más de 30 años que han aprendido que como son deficitarios en sol, la vitamina D la tienen que suplementar en los alimentos con mantequillas, embutidos, lácteos, yogures... Aquí hemos comenzado hace poco conalgunos lácteos, pero aún tenemos mucho campo que recorrer", prosigue. 

En niños, además, es fundamental para su crecimiento y desarrollo. Pero el déficit tiene otras muchas implicaciones en la salud de pacientes adultos. "El médico de Familia es consciente, tarde o temprano, que es un tema de relevancia científica que se revisa por todas las guías de práctica clínica de todas las sociedades científicas involucradas en este tema. Nos vamos poniendo al día de esta situación y debemos saber a quién hay que medirle la vitamina D, a quien no, y quiénes pueden tener factores de reisgo", concluye. 


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