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El sedentarismo pone en riesgo a un cuarto de la población mundial adulta

Así lo ha advertido la Organización Mundial de la Salud tras un estudio publicado en 'The Lancet Global Health'

Los niveles de ejercicio físico no están disminuyendo en el mundo.

05 sep 2018. 10.10H
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POR REDACCIÓN
Al menos una cuarta parte de la población adulta del mundo, unos 1.400 millones de personas, se encuentra en peligro de sufrir enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, demencia y cáncer debido a sus hábitos sedentarios, según refleja en un estudio la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En 2016, cerca de una de cada tres mujeres y uno de cada cuatro hombres en todo el mundo no alcanzaban los niveles recomendados de actividad física para mantenerse saludables: al menos 150 minutos de ejercicio moderado o 75 minutos de actividad vigorosa a la semana.

Los niveles globales de actividad física no han percibido una mejora desde 2011, según el estudio, que ha sido realizado por investigadores de la OMS y publicado en The Lancet Global Health.


Mayores tasas de sedentarismo


Las tasas más altas de sedentarismo en adultos se registraron en 2016 en lugares como Kuwait, Samoa Americana, Arabia Saudí e Irak, donde más de la mitad de los adultos no realizaban la actividad suficiente para proteger su salud.

“A diferencia de otros grandes riesgos globales para la salud, los niveles de actividad física insuficiente no están disminuyendo en el mundo y más de un cuarto de todos los adultos no alcanza los niveles recomendados de actividad física para mantener una buena salud”, ha explicado Regina Guthold, que se encuentra al frente de la investigación.


Sedentarismo y enfermedad cardiovascular, cáncer y diabetes


Según la OMS, el sedentarismo es uno de los principales factores de muerte prematura en todo el mundo dado que incrementa el riesgo de enfermedades no transmisibles como las cardiovasculares, el cáncer o la diabetes.

Mediante el ejercicio físico se pueden lograr un mejor estado de salud muscular y cardiorrespiratorio, una mejor salud ósea, un mayor control de peso y un menor riesgo de hipertensión, cardiopatías, ataques de apoplejía, diabetes, depresión y varios tipos de cáncer.

El estudio, que revela que los bajos niveles de actividad física predominan en países de altos ingresos respecto a los países más pobres, señala que dichos niveles se incrementaron un 5 por ciento entre 2001 y 2016 en los estados con mayor PIB.

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