La Organización Médica Colegial (OMC) y diversas sociedades científicas han exigido un
consenso político para adaptar el sistema sanitario al cambio climático, considerado ya una amenaza directa para la
gestión de camas e ingresos. Una demanda que supone una urgencia innegable coincidiendo con una semana en la que España ha sufrido la primera ola de calor del verano, en un escenario que vuelve a poner a prueba las infraestructuras más importantes para la ciudadanía. En primera línea de esta adaptación se encuentra la
ingeniería hospitalaria, una disciplina que debe
rediseñar los centros para un entorno cada vez más hostil.
"Los
estándares de diseño hospitalario cuentan con décadas de experiencia acumulada y un nivel de exigencia técnica muy superior al de otros sectores", afirma Ignacio Narváez, vocal de la Comisión de Ingeniería Médica del Colegio de Ingenieros Industriales de Madrid (COIIM) y director de Ingeniería del Grupo Viamed Salud.
En declaraciones a este medio, el experto asegura que esta solidez ha permitido al sector
responder con éxito a crisis recientes como la pandemia, Filomena o el
apagón de abril de 2025. Sin embargo, el escenario actual plantea una pregunta diferente. "El problema no es que el sector haya fallado: es que
las hipótesis sobre las que se construyeron esos estándares han cambiado", advierte Narváez. La cuestión ya no es si las estructuras resisten el pasado, sino si soportarán la aceleración de los cambios venideros, especialmente en el parque hospitalario más antiguo.
Anticipación, redundancia y tecnología IoT
A diferencia de otros activos, el hospital debe "mantener la plena operatividad de sus instalaciones críticas bajo condiciones ambientales extremas". Por otro, debe "asumir un incremento notable y repentino de la demanda asistencial, actuando como refugio sanitario de la población afectada" por patologías derivadas del propio clima, como los golpes de calor. "Ambas exigencias ocurren al mismo tiempo, sobre las mismas instalaciones y con los mismos recursos humanos. Diseñar para una sin contemplar la otra es diseñar para el fracaso", sentencia el experto del COIIM.
Este nuevo paradigma obliga a la ingeniería española a mirar hacia los
manuales de Hospital Seguro de la Organización Mundial de la Salud (OMS), desarrollados para zonas climáticas extremas de América Latina o el Sudeste Asiático, convirtiéndose en referencias obligadas para operar cuando el entorno exterior es hostil.
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"Un hospital que se proyecte o reforme hoy seguirá operativo en 2055"
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Para evitar colapsos en áreas quirúrgicas, farmacias o UCIs (zonas con control ambiental estricto que no admiten tolerancia operativa), los expertos destacan que las adaptaciones prioritarias se están estructurando en
tres ejes clave: anticipación, redundancia y monitorización.
La anticipación pasa por
actualizar los datos climáticos históricos del proyecto e implantar protocolos preventivos, como "arrancar los equipos de refuerzo cuando la previsión meteorológica anticipa una ola de calor, no cuando el sistema ya está bajo presión". Asimismo, las inversiones en renovación de climatización deben adelantarse mes o mes y medio antes de junio.
La redunancia operativa exige la
instalación de enfriadoras modulares de respaldo que eliminen la dependencia de una única máquina. "Un hospital con cinco enfriadoras de 500 kW es mucho más resiliente que uno con una de 2.500 kW", explica Narváez. Finalmente, la monitorización continua mediante tecnología IoT permite detectar variaciones críticas en tiempo real (como la temperatura de retorno de agua o el aislamiento de salas técnicas) antes de que ocurra el fallo.
El rediseño del futuro
"Un hospital que se proyecte o reforme hoy seguirá operativo en 2055 bajo condiciones climáticas más severas". Para dar certidumbre a ese dato, el rediseño debe tener modularidad, producción energética local (fotovoltaica o hidrógeno verde) para aumentar la autonomía del centro, y depósitos de inercia térmica para desplazar la producción de frío a las horas nocturnas. Además, las instalaciones deben contar con circuitos de climatización flexibles que permitan
habilitar rápidamente áreas de emergencia ante afluencias masivas de pacientes.
Este enfoque predictivo y de gestión de riesgos tecnológicos ya es una exigencia de grandes inversores internacionales a nivel de infraestructura global. "Esto no es responsabilidad social corporativa ni reporting ESG (en español, criterios referidos a lo Ambiental, Social y Gobernanza):
es un elemento clave en la continuidad operativa de los activos". Para el sector sanitario, la conclusión pasa porque el estándar de éxito del hospital ante un evento climático extremo no sea "seguimos operativos" sino "
seguimos operativos y podemos atender a todos los que nos necesitaban".
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