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"El nuevo Hospital La Paz será el buque insignia de la sanidad 30 años más"

Juan José Pérez Blanco, director de Gestión, explica el desarrollo de una de las mayores obras de ingeniería

Juan José Pérez Blanco.

12 feb 2019. 09.20H
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POR CRISTINA ALCALÁ
Construir de cero la réplica de uno de los mayores hospitales públicos de España no es tarea fácil. Dos años de proyecto previo y más de 12 en obras es lo que estiman los ingenieros que trabajan en esta ‘mega’ construcción que tardarán en elevar “el buque insignia” de la sanidad madrileña. Juan José Pérez Blanco, director de Gestión en La Paz, explica a Redacción Médica todos los detalles de la obra, el importante papel que juegan los ingenieros hospitalarios en este trabajo, así como los pormenores a tener en cuenta para mejor y adaptar la asistencia sanitaria a los nuevos tiempos.

¿Cuál es la labor de un ingeniero industrial en un proyecto tan importante como es el nuevo Hospital La Paz?

"El reto no es hacer un nuevo hospital, sino hacer un edificio a la altura de sus profesionales".

La labor de los ingenieros en este proyecto empezó hace tiempo, con un estudio previo de viabilidad técnica de las obras. La necesidad de reforma en el hospital es indiscutible, la cuestión es de si éramos realmente capaces de hacerlo en la finca que tenemos.

Ahí participa muy activamente el Servicio de Mantenimiento de Ingeniería del hospital, que ha sido en el que se ha sustentado la Dirección de Gestión para decir que era viable hacer esta obra. Después, a lo largo de la obra, ha habido muchos ingenieros industriales trabajando, igual que informáticos o arquitectos.

¿Cuál es el reto más importante al que se enfrenta el ingeniero al construir un hospital de cero?

Hay dos retos. La Paz tiene una importante actividad que lo diferencia de otros hospitales, sobre todo, en Pediatría y en el área de innovación e investigación. El reto no es sólo hacer un nuevo hospital, sino que sea un edificio a la altura del hospital, porque el hospital es la gente que trabaja en el edificio y eso es lo que hace que La Paz sea lo que es. Podemos construir un edificio a la altura de esos profesionales, que no coarte a donde pueden llegar (que muchas veces técnicamente es imposible meter alguna instalación o alguna máquina) y que los pacientes estén en las condiciones de confort que se merecen. No queremos construir un nuevo Hospital La Paz, sino que siga siendo el buque insignia de la sanidad madrileña durante otros 20 o 30 años.

El otro gran reto es ordenar las circulaciones, que sea un edificio amable con los usuarios. Que permita un adecuado funcionamiento de todos sus ámbitos: el asistencial, logístico, investigación, o docencia. Y que lo haga de la forma más eficiente posible.

¿Los hospitales del futuro deben tener una construcción en vertical o en horizontal?

Eso es una cuestión para los arquitectos que para los ingenieros. Nosotros nos encargamos de que al final las instalaciones funcionen. Sí que es cierto que venimos de una época donde el modelo que se utilizaba en España era el de sistema horizontal, pero también tiene detractores.

Pero sí que es cierto que hace muchos años que no se plantea la construcción de un hospital vertical y lo hacemos no porque nos guste más o menos, es que no tenemos más opciones. Tenemos que construir un hospital de más de 250.000 metros cuadrados y el primer trocito que podemos tener disponible son 14.000 metros cuadrados. Evidentemente todas las circulaciones y comunicaciones verticales tienen que estar absolutamente sobredimensionados porque es por donde puede fallar su funcionamiento futuro. Sin embargo, por ejemplo, se pierde menos superficie por pasillos o por otro tipo de cuestiones, por lo que no estamos descontentos con el modelo.

Pérez Blanco explica el proceso de este proyecto.

¿Cuántas personas componen el equipo de ingenieros para este cometido? ¿Cuál es la función de cada uno?

Es difícil acotar las funciones de un ingeniero en el proyecto que va a durar más de 10 años. Y si contamos con el tiempo que llevamos trabajando, que son más de dos años, realmente el proyecto es muy largo y se van a necesitar ingenieros en muchos ámbitos.

Es fundamental que el equipo de Ingeniería del hospital esté absolutamente involucrado en el proyecto porque son los que van a hacer funcionar el proyecto y los que le van a dar la viabilidad. El símil es como si fuese una intervención quirúrgica y el arquitecto fuese el cirujano y el ingeniero el anestesista. El ingeniero es el que se tiene que preocupar desde el principio hasta el fin de que el hospital siga viviendo. En un proceso tan complejo como este, en el que vamos haciendo el hospital por fases, es como si lo estuviésemos haciendo trasplantes a ese paciente.

Me comentaba que este ‘mega’ proyecto se empezó a idear hace 2 años y que va a tener una trayectoria de 10.

Ya en los años 90 se comenzó a plantear la necesidad de reformar La Paz. De hecho, había un Plan Director antiguo que se paralizó por falta de viabilidad.

Y hace dos años fue cuando realmente retomamos la idea, porque hubo unos años de crisis en los que plantear algo así era complicado. Ante el estado de determinadas instalaciones e infraestructuras, nos planteamos que la única solución era hacer una reforma completa del edificio, no parchear, lo que se requería era un cambio completo en el hospital. Ahí empezamos a trabajar en una solución viable a la Consejería de Sanidad que, por cierto, nos echó una mano con este proyecto desde el principio.

¿Qué es lo que ha tenido que tener en cuenta el ingeniero a la hora de poner en marcha este proyecto? Es decir, ¿cuál es el primer paso que ha tenido que dar a la hora de acometer este tipo de actuaciones?

"Primero adaptaremos al nuevo edificio a unas instalaciones modernas"

El decalaje de las fases marca lo que somos capaces de hacer. Estaba claro por dónde podíamos empezar a construir, una la zona de edificios de la que podíamos prescindir para mantener la actividad asistencial. Siempre hemos mantenido la idea de que la obra debe pasar por mantener en todo momento la actividad asistencial del hospital, eso era innegociable.

A partir de ahí, empezamos a ver si realmente el hospital a nivel operativo podría funcionar con los movimientos que se planteaban. Y, por supuesto, la parte de Ingeniería: no solo las instalaciones, también las circulaciones, los movimientos logísticos del hospital… Porque, en realidad, no estamos diseñando un hospital, estamos diseñando cuatro, por fases, porque en cada fase, el resto del hospital debe funcionar como ahora. Ese planteamiento seguramente sea el que técnicamente sea más complicado. No digo que hacer un hospital nuevo sea fácil, ni mucho menos, pero hacer lo que vamos a hacer nosotros tiene un grado de complejidad un poco más elevado.

¿Qué diferencias tanto arquitectónicas como de ingeniería albergará el nuevo proyecto con respecto al antiguo Hospital La Paz?

Pues tanto como una casa de hace 60 años y una de ahora. Hay dos cosas que son fundamentales. Primero, adaptar el edificio a unas instalaciones modernas. Después, ordenar el caos. Por ejemplo, en la planta octava tenemos hospitalización, servicios ambulatorios, servicios centrales… y en el mismo hueco comparten ascensor un familiar, un representante de la industria y un celador que sale con un paciente intubado de quirófano. Eso es precisamente lo que hace inviable el hacer una reforma superficial de lo que tenemos y necesitamos hacer una reforma global, organizar un poco circulaciones.

Y después, dejar previsto los crecimientos para que cuando se produzcan, sean de una forma lo más ordenada posible. Por eso, queremos dejar espacios de crecimiento por zonas, no como lo que ha pasado con el hospital que ha ido creciendo en función de las necesidades y de las posibilidades. Eso debemos hacerlo lo mejor posible de forma que, al final, quede un hospital que se entienda bien por parte del paciente, que quede con unas instalaciones confortables y también para el profesional, con unos espacios de intercambio de conocimiento, de áreas multidisciplinares…Quedará un hospital que no va a tener, en cuanto al edificio, mucho que ver con el actual.

El director de Gestión de La Paz analiza los pasos a seguir en la construcción del nuevo hospital. 


Imagino que una de las cosas que tendrá en cuenta el ingeniero es el tipo de materiales a la hora de construir el nuevo hospital: menos contaminantes, más eficientes…

No solo los materiales, sino los sistemas. En cuanto a los materiales, entendiendo que tiene que tener una armonía estética, pero los ingenieros nos fijamos un poquito menos en eso. Lo que nos preocupa, en el ámbito de mantenimiento y obras del hospital, es que si el día de mañana tenemos al cambiar una superficie de solado, podamos ir a un almacén de Madrid para reponerlo ese suelo. Y lo mismo con todos los materiales, tanto de fachada como para las instalaciones. También hay que tener en cuenta la durabilidad. Los hospitales son centros con mucho desgaste por el elevado número de usuarios que soporta al día (más de 20.000 personas/día).

En cuanto al uso de materiales más o menos contaminantes y eficientes, en un hospital es una cuestión muy importante, que la mantenibilidad de todo el edificio sea la mejor a lo largo del tiempo. Y, por supuesto, con sistemas de domótica y control dinámico de instalaciones. Debemos tender a un hospital lo más eficiente posible energéticamente, tanto con elementos activos como pasivos. Digo desde detectores de presencia individuales por habitación para apagado de luces o de climatización, sistemas de oscurecimiento exteriores o algún tipo de recuperación de energía solar.

¿Se están inspirando en algún centro innovador, ya sea en España, o fuera de nuestro país, para reflejar el nuevo Hospital La Paz?

"La simbiosis médicos-ingenieros seguirá funcionando durante mucho tiempo"

Sí, de hecho no solo en centros innovadores, sino que estamos haciendo una labor de benchmarking importante por varios hospitales de todo el mundo. Seguramente, casi de cualquier hospital podríamos aprender cosas, hemos ido eligiendo los hospitales más nuevos que se han hecho en España: el Huca, el Hospital Álvaro Cunqueiro de Vigo, el Hospital La fe, y después otros hospitales que están consolidados pero que tienen zonas reformadas y que están funcionando muy bien, el Vall d'Hebron, el Clínic, y otros hospitales del extranjero.

Asimismo, desde el punto de vista de estructura arquitectónica interna nos hemos fijado mucho en el Karolinska; o en el Cleveland Clinic en cuanto a estructura externa, porque funcionamos con dos hospitales que no están aquí, Cantoblanco y Carlos III, y tenemos centro de especialidades y esa coordinación como de un gran complejo hospitalario. De hecho, el plan funcional es fruto del trabajo del más del 10 por ciento de los trabajadores de La Paz.

Recientemente ha sido nombrado Ingeniero del año, especialmente por su labor al frente del nuevo proyecto de La Paz. ¿Qué requisitos o aspectos hacen que a uno le nombre ingeniero del año? ¿En qué hay que destacar?

La verdad es que no lo sé muy bien, porque yo estoy absolutamente seguro de que no soy el mejor ingeniero industrial ni de mi urbanización. No es un premio a Juan José Pérez Blanco, es un premio al Hospital La Paz por lo que significa, y es un premio a los ingenieros que trabajan en sanidad. Cuando yo acabé Ingeniería ni me imaginaba poder trabajar en sanidad.

¿Qué requisitos debe cumplir un ingeniero para recibir este reconomiento? Lo desconozco. Entiendo que tiene que haber una parte de trayectoria, pero después alguna cuestión puntual como un proyecto específico para que el Colegio de Ingenieros se fije. En mi caso fue una absoluta sorpresa y ya digo, seguramente sea muy inmerecido, pero he de decir también que me hizo toda la ilusión del mundo ser reconocido por el Colegio.

"No será una reforma superficial, sino entera". 

Imagino que con este tipo de galardones se hace más visible al ingeniero en un entorno como el hospitalario.

Creo que dentro del sistema sanitario, tanto los médicos, como los jefes de Servicio, la Dirección, etc. se valora mucho el trabajo del ingeniero sanitario porque prácticamente no hay ningún proyecto que se pueda acometer en el hospital sin su ayuda y complicidad. Lo que se desconoce es fuera, por parte del público en general. La gente viene al hospital a lo que viene y al final solo se acuerda de las instalaciones si fallan. Pero aparte de eso, creo que dentro del hospital, los profesionales sanitarios sí que tienen muy claro la importancia que tiene la parte de Ingeniería. Y esa simbiosis, ingenieros- médicos, va a seguir funcionando durante mucho tiempo.

Paralelamente a su labor como director de Gestión de La Paz, es vocal de la Comisión de Ingeniería Médica y Sanitaria del COIIM y de la AIIM. ¿En qué importantes proyectos trabajaréis este año?

La actividad de la Comisión de Sanidad es continua. Carlos Jiménez y Carmen Vázquez son muy activos y proactivos y hay una labor de divulgación muy potente a lo largo de los últimos años. Seguirá con esa labor de divulgación, de poner en valor ese trabajo de ingeniero en hospitales y creo que lo que nos queda es ampliar un poco la zona de acción de estos profesionales.

Está claro que en la parte de instalaciones tiene que haber ingenieros, pero hospitales como La Fe, Vall d'Hebron, en Galicia, en Salamanca… están empezando a contratar ingenieros industriales en la Dirección Médica, no como técnicos de instalaciones, sino como diseñadores de procesos para mejorar su eficiencia. Por ejemplo, un bloque quirúrgico en la parte de citaciones, son procesos muy asimilables a lo que se produce en una industria. Y mejorar esos tiempos tiene una relación muy directa con lo que le pase al paciente, con que no espere tanto tiempo y con que sea más cómoda y más accesible su experiencia hospitalaria. Después, a nivel técnico se está evolucionando mucho en sanidad: toda la impresión 3D, inteligencia artificial o industria 4.0. sanidad: impresión 3D, inteligencia artificial, realidad aumentada o industria 4.0.

¿Cuál es el mayor reto al que se enfrenta el ingeniero hospitalario en la actualidad?

El mayor reto es el de trabajar más de la mano con la Dirección Médica y la Dirección de Enfermería para mejorar los procesos y adaptar las nuevas tecnologías. Para ver en dónde podemos mejorar, no hacer instalaciones simplemente por el hecho de hacerlas, no adoptar nuevas tecnologías o nuevos software por el hecho de tenerlos, por ser los primeros o segundos en tener esa tecnología, sino realmente ver si aportan valor en el hospital. Me gustaría que por ahí fuesen las cosas, no sólo arreglar el climatizador cuando se estropee.

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