La
gripe lleva golpeando España con fuerza estos últimos meses, aupada por la circulación de la
nueva variante K. A pesar de que los menores presentan cada año las
tasas más altas de infección y acumulan una
carga de enfermedad que, en varias temporadas prepandémicas, superó incluso a la de los mayores de 65 años, la
cobertura vacunal sigue siendo insuficiente y muy desigual entre comunidades, lejos del objetivo ideal
75 por ciento recomendado por los expertos.
Con dos de cada tres
niños hospitalizados sin factores de riesgo previos y posibles complicaciones, la creencia que acotaba las
formas graves de gripe a las personas adultas ha quedado desterrada. Por ello, la Asociación Española de Pediatría y su Comité Asesor de Vacunas insisten en la urgencia de reforzar la inmunización desde los 6 meses hasta, al menos, los 17 años, siendo fundamental la
figura del profesional sanitario a la hora de convencer a las familias acerca de la importancia y eficacia que otorga la inmunización en este segmento de población.
Jaime Jesús Pérez, como responsable de la
Asociación Española de Vacunología (AEV), especialista en
Medicina Preventiva y Salud Pública y técnico de Salud Pública de Murcia detalla, en esta entrevista realizada en colaboración con
AstraZeneca, las estrategias necesarias para contener la presión asistencial derivada de la epidemia en
Pediatría y Atención Primaria con los niños como principales motores de la epidemia anual.
Este año hemos superado la curva epidémica antes que el año pasado. ¿Cuáles son los motivos?
Se empezó a hablar de ello a principios del mes de octubre. Había una cepa, la H3N2, una variante específica de la K, que empezó a afectar en Japón, y posteriormente se recogió en Reino Unido un aumento de la incidencia muy alto. Sabemos que la temporada de gripe epidémica suele estar entre el mes de octubre-noviembre y el mes de marzo. Lo más frecuente es que los picos epidémicos en España los tengamos a partir de las vacaciones de Navidad, en el mes de enero, aproximadamente
enero-febrero, pero no es raro que tengamos una curva epidémica antes de la Navidad. De hecho, en el año 2022 tuvimos una epidemia de gripe antes de la Navidad y una posterior a la Navidad. Con lo cual, aunque no es lo habitual, no es absolutamente excepcional.
Por tanto, ¿qué papel ha jugado la nueva variante del virus de la gripe en este aumento?
Parece que es uno de los factores determinantes. Aunque todavía no se han concretado científicamente todos los datos, parece que esta variante es más transmisible y, efectivamente, ha empezado a circular antes de lo habitual. Sí que es verdad que se ha visto cierto escape de vacunal microbiológicamente hablando, pero hay que decir que ya tenemos datos de un estudio publicado en Reino Unido, demostrando que la vacuna evita tanto casos como hospitalizaciones en niños y adolescentes menores de 18 años en un 75 por ciento y en un 40 por ciento en población mayor. Aproximadamente, es cómo se comportan las vacunas en otros años. O sea que, afortunadamente, la vacuna sigue protegiéndonos.
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Jaime Jesús Pérez, especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública, técnico de Salud Pública de Murcia y presidente de la Asociación Española de Vacunología (AEV).
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La población pediátrica, a menudo infravalorada, refleja tasas de gripe que superan a las de los adultos. De hecho, los niños también pueden manifestar esta enfermedad de forma grave y ser hospitalizados...
En la temporada 2019-2020 hubo más incidencia de hospitalizaciones en niños menores de 5 años que en adultos mayores de 65 años. En las 5 o 6 temporadas epidémicas previas a la pandemia de Covid hubo 3 en las que, efectivamente, se registró este dato, con lo cual es importante tener en cuenta que los niños tienen una carga de enfermedad importante y que dos terceras partes de los niños que se hospitalizan no tienen ningún factor de riesgo. Hace años las estrategias estaban encaminadas a vacunar únicamente a niños con factores de riesgo, pero lo que se ha visto es que eso no es suficiente porque dos de cada tres son niños sanos que lo único que han tenido es una gripe.
Otra cuestión importante es que no solemos darnos cuenta de la gravedad de la gripe. ¿Por qué? Básicamente porque es una enfermedad muy frecuente que en pocas ocasiones es grave. En el caso de la meningitis, todos tenemos una clara percepción de que es una enfermedad grave porque es muy poco frecuente pero casi siempre es grave y puede dejar secuelas. Los últimos datos de años antes de la pandemia lo que nos indicaban es que morían tres veces más niños por gripe que por meningitis. O sea que realmente esa normalización de la enfermedad, por ser una enfermedad muy habitual, no debe dejarnos olvidar que, en determinadas ocasiones puede ser muy grave, y que, como mínimo nos va a tener al pequeño sin escolarizar durante una semana con grandes repercusiones familiares y, como máximo, efectos más graves como puede ser una hospitalización.
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"Esa normalización de la gripe no debe dejarnos olvidar que, en determinadas ocasiones, puede ser muy grave"
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¿Cuáles son las complicaciones más frecuentes que presentan los niños?
Por lo menos, entre el 5 y el 25 por ciento de los casos de gripe pueden presentar otitis, neumonías, bronquitis, bronquiolitis... o sea una playa de complicaciones que son relativamente frecuentes y para las que, afortunadamente, tenemos un medio que es la prevención a través de la vacunación en el calendario ya establecido desde hace tres años en España.
¿Existe un mayor riesgo de fallecimiento en comparación con los pacientes adultos?
En general, los mayores de 65 años son los que registran una mayor carga de mortalidad. De los casi 2.000 fallecimientos que ocurrieron en España la temporada pasada, aproximadamente, entre 1.800 y 2.000, son personas mayores de 65 años, pero eso no quiere decir que el fallecimiento se suela producir, es poco frecuente afortunadamente.
¿Qué cargas se han observado en los niños en edad escolar? ¿Es fácil identificar señales de riesgo en los menores?
La manifestación clínica es la que todos conocemos: fiebre, estado de postración, cansancio extremo, dolor muscular, etcétera. ¿Cuáles son las consecuencias? En general, el niño, además de su propia enfermedad, es un gran transmisor del virus de la gripe. Por lo tanto, muchas veces en las casas la gripe entra así y es la manera en que puede tener afectación a sus abuelos o a sus padres, porque son motores de la infección. Aproximadamente los grupos con mayor incidencia de gripe en el mundo, en general, son los menores de 14 años.
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"La carga de enfermedad que puede llegar a Atención Primaria es muy alta y la reducción de un 75 por ciento de casos con la vacuna es una reducción muy sustancial".
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En este contexto, ¿cómo puede afectar una baja cobertura vacunal a la carga asistencial de Atención Primaria y Pediatría en los próximos meses?
Tenemos que pensar en cómo hemos reducido esa carga de enfermedad, esa carga asistencial en relación al virus respiratorio sincitial, que ha sido un éxito completo. Y la vacunación de la gripe es otro éxito. En una enfermedad donde la incidencia es muy alta, ya que puede llegar a ser de 700 por 100.000, es decir, casi 1 caso por cada 1.000, incluso más. La carga de enfermedad que puede llegar a Atención Primaria es muy alta y la reducción de un 75 por ciento de casos con la vacuna es una reducción muy sustancial. Es muy parecida, de hecho, a la que hemos conseguido en el virus respiratorio sincitial.
Aún así, los niños son los que más consultas generan en Atención Primaria. Además, aunque la gripe no derive en ese 5-25 por ciento de complicaciones que pueden darse como hemos hablado, va a estar una semana fuera del medio escolar y complicando mucho la logística familiar porque va a tener que haber alguien cuidando de él.
El mayor beneficio de vacunar a un niño es el propio niño vacunado, pero sí que es verdad que tiene un papel en la transmisión de la gripe y mediante la vacunación podemos evitar casos secundarios. O sea que realmente tenemos muchos beneficios, los primeros y fundamentales directos para el niño y en segundo lugar también para todo el núcleo familiar.
Como cada año, el Comité Asesor de Vacunas e Inmunizaciones de la Asociación Española de Pediatría ha emitido una serie de recomendaciones para contener el aumento de casos de gripe entre los menores. ¿Cuáles diría que son las más importantes?
La propuesta es llegar hasta los 17 años en la vacunación, desde los 6 meses hasta los 17. En el nuevo calendario aprobdo por el Consejo Interterritorial está recomendada y financiada la vacunación hasta los 5 años. Ahí tenemos que conseguir unas altísimas coberturas vacunales, de 2 a 5 años, pero también en los menores de 2 años, que son los que tienen una mayor incidencia de hospitalización.
Y luego, por supuesto, también hay comunidades autónomas que han ido más allá en esta estrategia, incorporando vacunaciones hasta los 9 años o incluso hasta los 11 en algunas. El horizonte será la vacunación hasta más alta edad, pero sí que es verdad que ahora mismo ya tenemos unas estrategias que implantar, como aumentar la cobertura vacunal en estos grupos de una forma muy alta.
¿Qué impacto tendrán dichas directrices en la práctica clínica?
Yo creo que el impacto fundamental tiene que ser que toda la Pediatría y la Enfermería pediátrica hagan suya la campaña de vacunación de gripe. Por supuesto, a través de la recomendación privada a aquellos niños y adolescentes que no estén incluidos en el calendario vacunal de la comunidad autónoma, pero muy especialmente a aquellos menores que la tengan indicada y financiada por parte de la comunidad autónoma o pertenezcan a un grupo de riesgo. Hay que conseguir aumentar las coberturas vacunales.
Hay muchas veces en que las diferencias entre comunidades autónomas son muy altas, pero también entre los propios equipos de vacunación y entre los propios centros de Primaria. Y muchas veces lo que refleja eso es que hay un profesional convencido y un profesional no convencido. Y ya no hay motivo para que haya profesionales no convencidos de la utilidad que tiene la vacunación de la gripe en Pediatría. ¿Por qué? Porque las autoridades sanitarias y las sociedades científicas se han puesto de acuerdo en España, pero además tenemos referentes internacionales como la Organización Mundial de la Salud o como el Centro de Control de Enfermedades Europeo que también lo recomiendan. Con lo cual toda la Pediatría y toda la enfermería pediátrica tiene que tomarlo como una prioridad en su trabajo.
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"La Enfermería asume un rol absolutamente fundamental en la vacunación".
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¿El porcentaje de cobertura vacunal en población pediátrica es el adecuado?
No, habría que conseguir subir al menos al 60 por ciento, aunque no es el objetivo que está ahora mismo en el programa del Ministerio de Sanidad, que es más bajo. El objetivo ideal sería alcanzar un 75 por ciento, si bien sabemos que es muy difícil, porque hablamos de campañas de vacunación que tienen una duración corta. Al final son campañas que empiezan a finales de septiembre y pueden durar dos o tres meses en función de cómo lo planifiquen las comunidades autónomas.
¿Qué iniciativas o medidas se deberían adoptar con el objetivo de aumentar la confianza en la vacunación?
El motivo fundamental para aumentar la confianza de la población y de los padres de niños en edad de vacunación, es el consejo de su profesional sanitario, el consejo de su enfermera o el consejo de su pediatra. A partir de ahí, evidentemente, campañas de concienciación, facilitación del acceso a través de la vacunación escolar o puntos de vacunación masiva y otras muchas iniciativas que puedan surgir son claves, pero lo más importante para aumentar la confianza es que el profesional sanitario tome esas recomendaciones y las haga suyas.
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"Las diferencias de vacunación entre comunidades autónomas son muy altas, pero también entre los propios equipos y los centros de Primaria"
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La Enfermería asume un rol absolutamente fundamental, no solo en la vacunación, sino también a la hora de informar al paciente e ir de la mano del médico en el mismo sentido. Otra de las cuestiones importantes es que los equipos den el mismo mensaje: si Enfermería da un mensaje diferente al médico o el médico diferente a la enfermera, en un sentido o en otro, el padre y la madre van a dudar del consejo. Ir de la mano de Enfermería es absolutamente fundamental en la vacunación.
¿Cómo debe adaptar la comunicación el profesional teniendo en cuenta ese papel clave en la concienciación
Hay una cuestión súper demostrada de cómo se consiguen buenas coberturas vacunales: decir a los padres en cada visita cuándo debe venir a vacunar al niño. No hacer un diálogo, sino simplemente, indicar que es una vacuna más del calendario, exactamente igual que la de la meningitis o que la de la tosferina. Entonces, si durante la campaña de vacunación de septiembre a diciembre el niño va por cualquier motivo con los padres, es un momento para vacunar sin preguntar. Simplemente decirle al padre "Venga, vamos a vacunar a tu hijo que le toca la de la gripe". Sin más. No cuestionar. Si hay preguntas de los padres, evidentemente hay que contestarlas pero no plantearlo como una posibilidad, que es una cosa que a veces ocurre con una vacuna como esta que está recientemente incorporada al calendario.Y en caso de que el niño no vaya, pues hacer captación activa a través de llamadas telefónicas, etc. a la familia para que acudan a la cita.
Y por supuesto, incluso antes de la campaña de vacunación cuando haya visitas previas, comentar a los padres e indicarles que en el mes de septiembre finales o el mes de octubre es el momento ideal para que su hijo esté vacunado. Y decimos que es el momento ideal porque lo estamos viendo. Los meses ideales para vacunar son octubre, y en su defecto, noviembre. No deberíamos esperar mucho más allá.
También tener una información importante sobre las consecuencias de la enfermedad y sobre la vacuna porque todavía hay profesionales sanitarios que no se dan cuenta que, en Pediatría especialmente, es altamente eficaz. La vacuna de la gripe, por la gran mortalidad y la gran carga de enfermedad, está súper indicada en personas mayores pero es verdad que los datos de protección son de un 40-50 por ciento o, a veces un 60 por ciento pero no llegan mucho más allá, y eso ha transmitido la percepción a muchos profesionales sanitarios de que la vacuna de la gripe se comporta así en todos los grupos de edad. Esto no es así. Sistemáticamente, donde mejor protege la vacuna de la gripe es en los niños y adolescentes menores de 18 años, como hemos comentado.
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"La Pediatría y la Enfermería pediátrica tienen mejores coberturas vacunales de gripe que la media de los profesionales sanitarios".
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¿Debe convertirse el propio profesional sanitario en un ejemplo para pacientes y familias?
Evidentemente, lo ideal es que el profesional sanitario se vacune. Yo creo que en eso la Pediatría y la Enfermería pediátrica tienen mejores coberturas vacunales de gripe que la media de los profesionales sanitarios. También está evidenciado en muchísimos artículos científicos cómo el profesional sanitario que se vacuna es el que mejor indica la vacunación a sus pacientes.
Los últimos datos muestran una tasa de vacunación de gripe entre los profesionales sanitarios muy por debajo de los índices recomendados...
Efectivamente. Yo creo que ahí se mezclan muchos tipos de profesionales. En los pocos datos que hay publicados respecto a la Pediatría y la Enfermería pediátrica, la cobertura vacunal es más alta porque, lógicamente, cuanto mayor conocimiento se tiene de las vacunas más se vacunan los profesionales. Las
coberturas vacunales en profesionales sanitarios fueron superiores al 95 por ciento en el Covid. Sin embargo, todos los profesionales jóvenes y que no tienen patologías no consideran la vacuna de la gripe como una cuestión prioritaria para ellos. La cuestión por la que tienen recomendada la vacunación muchos profesionales sanitarios es para proteger a sus pacientes de la transmisión de la gripe, pero a muchos ese argumento no les basta.
No es que desconfíen de las vacunas sistemáticamente ni nada por el estilo, porque, en casos como la hepatitis B, te das cuenta de que los profesionales, cuando tienen una sensación de peligro, recurren a la defensa de la vacuna los primeros.
¿Se ha incrementado el movimiento antivacunas entre las familias? ¿Puede que sea una de las barreras que existen hoy en día en relación a ese segmento de la población?
Sí que ha aumentado un poco el movimiento antivacunas, pero yo creo que no llega a afectar a la cobertura de vacunación pediátrica. Pensemos que, en las vacunas pediátricas que no son de la gripe, obtenemos coberturas superiores al 95-98 por ciento en muchas de ellas. Eso es un objetivo difícil de alcanzar porque estas son campañas de vacunación que se desarrollan en un plazo de tiempo muy corto y por lo tanto, es complicado que toda una familia se movilice para conseguir esas coberturas en la gripe. Realmente no hay un movimiento antivacunas que pueda afectar a un porcentaje pequeño de la población de los padres. No justificaría el gap que tenemos en cuanto a la cobertura de vacunación de gripe, que estamos entre un 30 y un 50 por ciento en función de las comunidades autónomas.
¿Cómo se podría mejorar la colaboración entre Atención Primaria y hospitalaria de cara a optimizar los porcentajes de vacunación de la gripe?
Hay determinadas comunidades autónomas, por ejemplo País Vasco y Murcia, donde hemos lanzado una consulta de vacunación para que aquellos niños que pasaban por la consulta de Pediatría que tenían alguna patología o, aunque fueran acompañantes y no tuvieran ninguna patología pero sí tenían la indicación por edad, se vacunaran ¿Por qué? Pues en primer lugar, para aumentar las coberturas vacunales y en segundo lugar, porque muchas veces la población considera el hospital como el sitio donde están profesionales más especializados. A veces, a quién tienen como la figura de mayor referencia es a su pediatra del hospital, el que le lleva su patología. Y ahí lo que vemos es que hay que introducir la vacunación, hacer un círculo perfecto en el que la vacuna esté en todas partes, en el medio de atención hospitalaria y en el medio de Atención Primaria porque los niños pasan por diferentes medios.
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Un instante durante la entrevista en el plató de Redacción Médica.
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