Menopausia: una oportunidad para cuidar la salud integral

El 85% de las mujeres con síntomas asociados a la menopausia no recibe tratamiento

Diana López Freire, especialista en Ginecología y Obstetricia de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO).


23 jun 2026. 05.30H
La menopausia supone mucho más que el final de la etapa reproductiva. Para millones de mujeres representa un auténtico punto de inflexión físico, emocional y social que, en muchos casos, continúa infradiagnosticado y normalizado. Así lo defiende en una entrevista con Redacción Médica, Diana López Freire, especialista en Ginecología y Obstetricia de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO), quien insiste en la necesidad de impulsar un abordaje integral de la salud de la mujer para mejorar la calidad de vida y prevenir riesgos futuros.

“La menopausia es un punto de inflexión en la vida de la mujer”, explica López Freire, quien recuerda que, “la disminución brusca de los estrógenos afecta a múltiples tejidos y funciones del organismo. Entre los síntomas más frecuentes destacan los sofocos, alteraciones del sueño, ansiedad, cambios de humor, “niebla mental”, disfunción sexual o aumento del riesgo cardiovascular y de fracturas osteoporóticas”.

Sin embargo, el impacto de esta etapa no es igual para todas las mujeres. “Con información adecuada, atención especializada y hábitos saludables, puede vivirse con bienestar e incluso como una oportunidad para replantearse la salud y los proyectos de vida”, subraya la especialista.


Los síntomas urinarios, entre los grandes tabúes


Aunque los sofocos continúan siendo el síntoma más frecuente asociado a la menopausia, Diana López Freire destaca que existen otros problemas que afectan profundamente a la calidad de vida y sobre los que todavía persiste un importante silencio. Entre ellos, los síntomas del tracto urinario inferior (STUIs), la sequedad vaginal, el dolor en las relaciones sexuales o la incontinencia urinaria.

“En el ámbito genitourinario, el dolor con las relaciones sexuales y la incontinencia urinaria tienen una alta prevalencia e impacto en todos los aspectos de la vida de la mujer, y son de los síntomas sobre los que le resulta más difícil consultar”, señala.

En este sentido, la especialista alerta de que existe no sólo una importante falta de concienciación sobre la relación entre menopausia y síntomas urinarios entre las pacientes, sino también entre los profesionales sanitarios. De hecho, como advierte López Freire, “la incontinencia urinaria afecta a una de cada dos mujeres tras la menopausia, pero solo el 25 por ciento consulta por este motivo”.

A ello se suma lo que esta experta denomina “silencio clínico”. La encuesta REVIVE, realizada en España, reveló que muchas mujeres acudían a consulta esperando ser preguntadas sobre estos síntomas, aunque solo uno de cada diez profesionales iniciaba la conversación. “Es esencial que los profesionales sanitarios sean proactivos”, incide López Freire.


Menopausia y salud cardiovascular


Más allá del impacto inmediato en la calidad de vida, la menopausia también puede actuar como un marcador de salud futura. La especialista explica que determinados síntomas asociados al déficit hormonal deben servir para iniciar una valoración integral de la mujer, especialmente en relación con el riesgo cardiovascular, metabólico y óseo. “Los sofocos, especialmente nocturnos e intensos o persistentes, se han asociado con unmayor riesgo de enfermedad cardiovascular, diabetes tipo 2 y osteoporosis”, advierte.

Además, situaciones como la insuficiencia ovárica prematura o la menopausia quirúrgica antes de los 45 años se relacionan con un mayor riesgo de deterioro cognitivo futuro. Por ello, insiste en que la menopausia representa “una ventana de oportunidad preventiva” que no debería desaprovecharse.

Diana López Freire considera preocupante que, pese a la elevada prevalencia de síntomas, todavía exista una importante infra atención. “Según las encuestas recientes, nueve de cada diez mujeres presentan síntomas asociados a la menopausia, aunque sólo entre el 15 y el 17 por ciento recibe algún tipo de tratamiento”, comenta.

“Entre las principales barreras se han identificado la falta de información, la normalización de los síntomas como una consecuencia inevitable del envejecimiento, la vergüenza para abordar cuestiones íntimas y, en algunos casos, experiencias previas de minimización por parte del entorno sanitario”, subraya la especialista.


Una atención integral y precoz


Para revertir esta situación, López Freire apuesta por una transformación que implique educación, políticas públicas y cambios culturales. En el ámbito sanitario, considera prioritario integrar la menopausia en la atención primaria y reforzar la formación de los profesionales para identificar síntomas vasomotores, emocionales y urogenitales. También insiste en la importancia de actuar precozmente. “Todos los síntomas que produzcan un impacto negativo en la calidad de vida o impidan un funcionamiento normal deberían consultarse”, afirma.

Entre las señales que requieren atención médica destaca los sofocos intensos, los trastornos del sueño y del ánimo, las pérdidas de orina o la necesidad urgente y frecuente de orinar que interfiera en la vida cotidiana. Además, recuerda que cualquier sangrado vaginal tras doce meses sin menstruación debe ser evaluado por un especialista.

En este contexto, la ginecóloga pone el foco en el síndrome genitourinario de la menopausia, una condición crónica que puede empeorar progresivamente si no se trata. “No debe demorarse el inicio del tratamiento”, advierte, ya que en fases avanzadas puede llegar a ser irreversible o responder escasamente a las terapias disponibles.

Finalmente, Diana López Freire defiende una visión holística de la salud femenina que combine tratamiento hormonal cuando sea necesario, estrategias no farmacológicas, apoyo psicológico y promoción de hábitos saludables. “Esta etapa no afecta solo a un órgano o sistema, sino que implica cambios físicos, psíquicos, emocionales e incluso sociales”, concluye.

Con la colaboración de Astellas

Aunque pueda contener afirmaciones, datos o apuntes procedentes de instituciones o profesionales sanitarios, la información contenida en Redacción Médica está editada y elaborada por periodistas. Recomendamos al lector que cualquier duda relacionada con la salud sea consultada con un profesional del ámbito sanitario.