El
Ministerio de Sanidad aprobó a principios de este año 2026 la financiación de la profilaxis preexposición (PrEP) inyectable frente al VIH, vendida como
cabotegravir (Apretude). De esta manera, España se convertía en el primer en el primer país de la Unión Europea en incluir esta innovación terapéutica en la cartera de servicios del
Sistema Nacional de Salud (SNS). Es ahora cuando Sanidad ha publicado el informe que explica por qué se ha dado luz verde a su financiación, a qué personas va dirigida y sus
efectos secundarios.
Cabotegravir es un inhibidor de la integrasa, una enzima clave para que el virus se replique. Al bloquearla, dificulta que el VIH se multiplique tras una posible exposición. El tratamiento se administra mediante
inyecciones intramusculares de liberación prolongada, lo que permite espaciar las dosis: inicialmente mensuales y, después, cada dos meses. También existe una fase opcional con
comprimidos diarios durante el primer mes para comprobar la tolerancia.
Los ensayos clínicos en fase III muestran que la opción inyectable
reduce más el riesgo de infección que la PrEP oral diaria. En uno de los estudios, con más de 4.500 participantes, 12 personas del grupo tratado con cabotegravir contrajeron el VIH frente a 39 en el grupo que tomaba tenofovir/emtricitabina (TDF/FTC). En otro ensayo, con más de 3.200 mujeres, se registraron 3 infecciones con cabotegravir frente a 36 con la terapia oral.
Pese a estos resultados, Sanidad
no plantea el inyectable como sustituto de la PrEP oral, disponible en España desde 2019, sino como alternativa en casos concretos. Se prioriza para personas con contraindicación al TDF/FTC,
riesgo elevado de toxicidad o dificultades para mantener la adherencia diaria.
Financiación pública restringida
La financiación pública queda
restringida a unos pacientes con perfiles definidos. Incluye, por ejemplo, personas con
hipersensibilidad a los fármacos orales, con osteoporosis y alto riesgo de fractura, con
deterioro de la función renal asociado al tratamiento estándar o con problemas graves de deglución. También contempla a quienes hayan tenido problemas documentados de adherencia, como
personas con trastornos mentales graves, en situación de exclusión social, trabajadoras sexuales o con prácticas de
chemsex que afecten a su salud.
En cuanto a los efectos secundarios, los más frecuentes (presentes en más de una de cada diez personas) son reacciones en el lugar de la inyección,
dolor de cabeza, diarrea y aumento de enzimas hepáticas. Estas reacciones locales suelen ser leves y tienden a disminuir con el tiempo. De forma poco frecuente, se han descrito efectos más graves relacionados con
alteraciones del pensamiento o del comportamiento en personas con enfermedades psiquiátricas previas, lo que obliga a un seguimiento clínico específico.
La Comisión Interministerial de Precios de los Medicamentos (CIPM) aprobó su inclusión en enero de 2026 con un
acuerdo de precio-volumen de tres años. La medida incorpora una nueva opción preventiva al sistema público, centrada en perfiles donde la pauta oral no resulta viable o eficaz.
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