La industria farmacéutica reclama estabilidad para avanzar en vacunas

La patronal del sector, Farmaindustria, requiere el apoyo de todos los agentes implicados en la I+D de nuevas vacunas


23 sep 2019. 10.50H
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La industria farmacéutica reclama poder seguir avanzando en la I+D de nuevas vacunas, una labor que requiere del apoyo y la colaboración de todos los agentes implicados y que necesita, entre otras cosas, que se ponga en marcha una política estable que permita el desarrollo de la I+D en el terreno de la inmunización, un proceso que puede prolongarse hasta los 18 años y suponer un coste superior a los 900 millones de euros.

Para la industria farmacéutica, resulta evidente que, pese a los progresos logrados en el pasado, hay que avanzar en el desarrollo de nuevas vacunas contra enfermedades contra las que aún no se han conseguido grandes logros en el terreno de la inmunización, como la infección por VIH.

Otra área de crecimiento es la I+D de las vacunas que se administran durante el embarazo, de forma que la inmunización pasa de la madre al niño, otorgándole protección tras el nacimiento, el momento en el que es más vulnerable.

Europa puede y debe jugar un papel protagonista de la mano de las compañías que trabajan en el campo de las vacunas


Europa, papel protagonista


Europa puede y debe jugar un papel protagonista de la mano de las compañías farmacéuticas que trabajan en este campo. De hecho, según datos de Vaccines Europe, que reúne a las compañías europeas que trabajan en el ámbito de la inmunización, cerca del 80 por ciento de las dosis puestas en circulación por estas compañías se fabrican en Europa.

Europa es también el destino de más del 70 por ciento de las inversiones en I+D de estas compañías, que dedican más de 2.000 millones de euros anuales a escala global (datos del año 2014) a investigar y desarrollar nuevas vacunas, en el marco de un proceso cada vez más costoso.


Interacción con las autoridades europeas


Además, las compañías que trabajan en este campo necesitan que se creen las condiciones necesarias para una mayor interacción con las autoridades reguladoras, de forma que se garantice que no se están destinando recursos de I+D al desarrollo de nuevas vacunas que luego tengan pocas probabilidades de ser aprobadas.

La industria farmacéutica entiende además que hay que llevar a cabo un “cambio de mentalidad” en torno a la inversión en salud. De hecho, los sistemas sanitarios siguen basándose en tratar las enfermedades, no en prevenirlas, hasta el punto de que menos del 3 por ciento de los presupuestos sanitarios, de media, se dedica a prevención, y es el 0,5 por ciento el porcentaje de fondos dedicado expresamente a comprar vacunas.

Además, tampoco hay que olvidar, en el ámbito de la financiación, que las vacunas son de las medidas sanitarias más coste-eficientes que existen. A modo de ejemplo, solo la vacunación de la gripe común genera en Europa un ahorro de 96 millones de euros en costes laborales al evitar la pérdida de 75.000 días de trabajo por baja laboral.

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