El genérico pelea un 'Profarma europeo' para evitar dependencia extranjera

Aeseg reclama un programa de incentivos que priorice la producción, compense los sobrecostes y refuerce la autonomía

Elena Casaus, secretaria general de Aeseg.


28 abr 2026. 05.00H
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El sector del medicamento genérico quiere apostar por un giro en la política industrial farmacéutica europea. Tras la reciente aprobación de la antesala de la reforma farmacéutica comunitaria, la Asociación Española de Medicamentos Genéricos (Aeseg) vería con buenos ojos la puesta en marcha de un programa de incentivos a escala europea, inspirado en el modelo español Profarma, pero "profundamente reorientado" a los retos actuales del sector.

Así lo ha trasladado la secretaria general de Aeseg, Elena Casaus, en declaraciones a Redacción Médica, en las que defiende que "Europa sí necesita un programa de incentivos industriales, pero no un Profarma tal y como existe hoy, sino una herramienta profundamente reorientada hacia la producción de medicamentos esenciales y la autonomía estratégica".


Del impulso a la I+D a recuperar la capacidad productiva


El planteamiento de la patronal de genéricos parte de un cambio de contexto. Según explica Casaus, el programa Profarma nació en 1986 para impulsar la investigación farmacéutica en España, en un momento en el que atraer capacidades científicas era una prioridad. Sin embargo, casi cuatro décadas después, la situación ha evolucionado de forma significativa.

"España se ha consolidado como líder europeo en investigación clínica", señala, hasta el punto de situarse "como el primer país de la UE en capacidad de atracción de ensayos clínicos en 2024". Pero, en paralelo, advierte de que tanto España como Europa enfrentan "un deterioro significativo en la producción de medicamentos esenciales y de principios activos, junto con una dependencia crítica de Asia que quedó en evidencia durante la pandemia".

"Mientras avanzamos en I+D, retrocedemos en capacidad productiva, que es precisamente el pilar que sostiene la disponibilidad real de los tratamientos", resume Casaus. Por ello, considera que "Europa necesita recuperar músculo industrial para garantizar su autonomía sanitaria".

Desde Aeseg defienden que un eventual "Profarma europeo" solo tendría sentido si se adapta a las necesidades actuales. En concreto, apuestan por que el foco se sitúe en la producción industrial de medicamentos críticos, en el refuerzo de la capacidad de fabricación en Europa y en la compensación de los mayores costes asociados a producir principios activos en territorio comunitario.

Sobre este último punto, la organización subraya el "diferencial de costes" como una de las principales barreras para la reindustrialización. "Producir un API europeo puede costar entre un 20 y un 200 por ciento más que su equivalente asiático", explica Casaus, lo que hace inviable que las compañías de genéricos (con precios regulados y márgenes estrechos) puedan asumir ese sobrecoste sin apoyo público.

"Sin un mecanismo de compensación explícito, la reindustrialización de medicamentos esenciales en Europa no es viable", advierte. Por ello, considera que un programa europeo de incentivos "bien diseñado" tendría un impacto "enorme" en el sector.


Sin compensación de costes, la reindustrialización “no es viable”


Entre los efectos esperados, Aeseg destaca el aumento de la capacidad productiva europea, mediante la financiación del sobrecoste industrial y el impulso a nuevas inversiones; la mejora de la seguridad del suministro, al garantizar que los medicamentos críticos se fabriquen en Europa; y el refuerzo de la resiliencia de la cadena de valor frente a crisis globales.

En este sentido, la patronal recuerda además que "el 90 por ciento de los medicamentos críticos identificados por la Critical Medicines Alliance son medicamentos genéricos". Casaus concluye que "si la UE quiere una industria farmacéutica fuerte, competitiva y resiliente, debe situar a los medicamentos genéricos en el centro de cualquier política industrial futura".

La experiencia española de Profarma también ofrece, a juicio de Aeseg, lecciones relevantes para el diseño de este eventual instrumento europeo. La primera es que el modelo actual "debe transformarse", ya que "no ofrece incentivos industriales propiamente dichos", sino que se limita a permitir una minoración de aportaciones obligatorias al Sistema Nacional de Salud.

"Reducir un recargo fiscal no es una política industrial. Es simplemente mitigar un castigo", sostiene Casaus, quien compara este enfoque con el de otros países como Francia, donde los genéricos han sido eximidos de mecanismos como el clawback.

Además, Aeseg considera necesario "dar más peso a la producción industrial" frente a la I+D, ya que el principal riesgo actual para los sistemas sanitarios no es la falta de investigación, sino “la fragilidad de la cadena de suministro”.

Por último, la organización insiste en la necesidad de “incentivar explícitamente la autonomía estratégica”, premiando a aquellas plantas que contribuyan a reforzar la capacidad productiva europea. Todo ello, con un objetivo de fondo: garantizar el acceso a los medicamentos esenciales en un contexto de creciente incertidumbre global.
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