El genérico de dabigatrán ahorra más de 74 millones a España en dos años

Aeseg insiste en la necesidad de adoptar medidas progenéricos en el mercado farmacéutico español

Mar Fábregas, presidenta de Aeseg; y Elena Casaus, secretaria general de la patronal.


28 abr 2026. 14.05H
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La Asociación Española de Medicamentos Genéricos (Aeseg) ha presentado hoy su primer informe que cuantifica de forma integral el impacto en accesibilidad, resultados en salud y sostenibilidad económica derivado de la entrada en el mercado de un medicamento genérico, en este caso dabigatrán.


Accesibilidad: más pacientes tratados y ampliación de indicaciones


Durante la presentación, la secretaria general de Aeseg, Elena Casaus Lara, ha destacado que la entrada del dabigatrán genérico ha ido acompañada de una mejora significativa en la accesibilidad a la anticoagulación oral directa en España. “La mayor eficiencia asociada a la disponibilidad del genérico ha permitido tratar a más pacientes y ampliar el uso del dabigatrán a indicaciones como la embolia pulmonar y la trombosis venosa profunda, donde previamente el acceso a anticoagulantes orales directos (ACOD) era más limitado”, ha señalado.

Los datos del informe muestran un crecimiento sostenido del número de pacientes tratados con ACOD, con una incorporación relevante de pacientes sin tratamiento previo, evidenciando que la entrada del genérico no se limita a un trasvase desde tratamientos tradicionales, sino que amplía el acceso real a terapias eficaces y seguras.


El triple beneficio cuantificado


El informe demuestra que este mayor acceso se ha traducido en beneficios clínicos tangibles. El incremento en el uso de dabigatrán ha generado 3.171 años de vida adicionales y 2.716 años de vida ajustados por calidad (AVAC), un indicador que refleja simultáneamente supervivencia y calidad de vida.

Además, se estima que este mayor acceso ha permitido evitar 677 ictus isquémicos, 338 infartos agudos de miocardio y 92 recurrencias de enfermedad tromboembólica venosa, reduciendo de forma sustancial la carga de enfermedad cardiovascular y tromboembólica.

Desde el punto de vista económico, el impacto es igualmente relevante. Sin la entrada del dabigatrán genérico, tratar al mismo número de pacientes habría supuesto 57 millones de euros adicionales de gasto farmacológico para el Sistema Nacional de Salud (SNS), lo que equivale a un 74 por ciento más respecto al gasto real observado tras la entrada del genérico.

A este ahorro se suma el derivado de la monitorización del International Normalized Ratio (INR) evitada. A diferencia de los antagonistas de la vitamina K, el dabigatrán no requiere controles periódicos de INR, lo que ha generado 17,2 millones de euros adicionales de ahorro en recursos asistenciales, incluyendo visitas médicas, pruebas analíticas, tiempo del paciente y desplazamientos. En conjunto, el impacto económico positivo supera los 74 millones de euros en solo dos años.


La paradoja de los medicamentos genéricos


En el cierre del acto, la presidenta de Aeseg, Mar Fábregas, ha subrayado la paradoja de los medicamentos genéricos en España: “El dabigatrán genérico ha demostrado su triple valor —clínico, social y económico—, pero su penetración en el mercado español sigue siendo limitada”, ha señalado.

España arrastra más de una década de estancamiento en la cuota de medicamentos genéricos, en torno al 41 por ciento en unidades y al 22 por ciento en valores. En el caso concreto de dabigatrán, el genérico alcanza alrededor del 20 por ciento de cuota, muy por debajo de otros países europeos como Portugal, donde, con diferenciales efectivos de precio entre genérico y marca, el genérico supera el 60 por ciento en el primer año y el 75 por ciento en el segundo.

“La ausencia de diferencias reales de precio entre genérico y marca y la falta de incentivos efectivos a la competencia hacen que el valor del genérico no se traduzca en uso real”, ha afirmado Fábregas. “Esto no solo limita el ahorro, sino también la accesibilidad y la eficiencia del sistema”, ha añadido.

Desde Aeseg, se hace un llamamiento claro a adoptar medidas progenéricos, especialmente ante la próxima llegada de nuevos ACOD genéricos, para asegurar que sus beneficios en salud, equidad y sostenibilidad se materialicen plenamente en el SNS. Mar Fábregas ha concluido: el genérico ha demostrado que funciona. El reto ahora es crear las condiciones para que su valor se traduzca en una utilización efectiva y sostenida.

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