Boehringer Ingelheim ha anunciado los resultados positivos de dos ensayos globales de fase III de su
agonista dual de los receptores de glucagón y GLP-1, survodutida (BI 456906): Synchronize-1 y Synchronize-Masld. Los resultados demuestran el potencial de este nuevo agonista dual para favorecer la
pérdida de peso y, con ello, mejorar la salud metabólica en dos poblaciones distintas: adultos con
obesidad o
sobrepeso sin diabetes tipo 2 y adultos con sobrepeso u obesidad y enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica (Masld) con evidencia de inflamación y/o fibrosis.
El ensayo de fase III Synchronize-1, con una duración de 76 semanas, evaluó la molécula en
adultos con obesidad o sobrepeso sin diabetes tipo 2. Los datos preliminares positivos anunciados en abril mostraron que el estudio alcanzó sus objetivos primarios tanto según el estimando de régimen de tratamiento* como el de eficacia.
Pérdida de peso del 16%
Utilizando el estimando de eficacia, se observó una
pérdida de peso sostenida de hasta un 16,6 por ciento de media, una reducción estadísticamente significativa frente al 3,2 por ciento registrado en el grupo placebo (p<0,0001).
En un subestudio del ensayo, los pacientes que se sometieron a resonancias magnéticas al inicio y al final del tratamiento mostraron una
reducción relativa de hasta el 34 por ciento de la grasa visceral. Un análisis adicional reveló que la masa magra representó como máximo el 10,8 por ciento del cambio total en la masa corporal en la dosis más alta, lo que indica que la pérdida de peso estuvo impulsada principalmente por la
reducción de la masa grasa. Asimismo, un análisis preespecificado realizado en este subestudio mostró que los adultos tratados alcanzaron una reducción de hasta el 63,1 por ciento de la grasa hepática.
“Para las personas que viven con obesidad, la pérdida de peso es solo una parte de la historia. También presentan un mayor riesgo de desarrollar
enfermedades graves relacionadas con la obesidad y la disfunción metabólica asociada, entre ellas la enfermedad hepática metabólica, la diabetes tipo 2 y la enfermedad cardiovascular. Existe una necesidad urgente de tratamientos que vayan más allá de la pérdida de peso y ayuden a abordar estas patologías relacionadas”, afirma Lee Kaplan, director del Obesity and Metabolism Institute de Boston (EE. UU.) y presidente del comité ejecutivo del programa Synchronize. “Estos datos muestran que el
mecanismo de acción dual glucagón/GLP-1 podría ser un enfoque adecuado para las personas con obesidad y para aquellas con enfermedades hepáticas metabólicas asociadas a la obesidad, incluidas Masld y Mash”.
Por su parte, Shashank Deshpande, presidente del Consejo de Dirección y responsable de Salud Humana de Boehringer Ingelheim, señala que "la obesidad es una enfermedad compleja vinculada a la forma en que el organismo regula el metabolismo". Según explica, el
exceso de grasa visceral, localizada principalmente en la zona abdominal, contribuye a la disfunción metabólica y está estrechamente relacionada con el deterioro de la función hepática. "Al abordar simultáneamente la obesidad, la grasa visceral y la grasa hepática, la molécula tiene el potencial para favorecer al
control del peso, actuando sobre factores clave de la disfunción metabólica frecuentemente asociada a la obesidad”.
Hasta tres de cada cuatro personas con obesidad presentan Masld, una enfermedad caracterizada por la
acumulación excesiva de grasa en el hígado. Aproximadamente una de cada tres puede progresar hacia una forma más grave denominada esteatohepatitis asociada a disfunción metabólica (Mash), caracterizada por inflamación y daño hepático.
Normalización de la grasa hepática
Los resultados positivos del ensayo de fase III Synchronize-Masld aportan datos adicionales en relación con la pérdida de peso y la
reducción dirigida de la grasa hepática. El estudio evaluó durante 48 semanas a adultos con sobrepeso u obesidad y Masld con evidencia de inflamación y/o fibrosis, tanto con
diabetes tipo 2 como sin ella.
El ensayo alcanzó sus dos objetivos primarios utilizando tanto el estimando de régimen de tratamiento como el de eficacia. Los resultados mostraron que hasta el 84,2 por ciento de los participantes tratados lograron una
reducción relativa de al menos el 30 por ciento de la grasa hepática, frente al 24,3 por ciento del grupo placebo (p<0,0001).
Además, el estudio alcanzó su segundo objetivo primario al registrar una reducción relativa del peso corporal de hasta el 12,2 por ciento, frente al 1 por ciento observado con placebo (p<0,0001).4 Los resultados detallados de un criterio de valoración secundario mostraron también que hasta 6 de cada 10 pacientes (61 por ciento) alcanzaron la
normalización de la grasa hepática (contenido de grasa hepática inferior al 5 por ciento) en la semana 48, frente al 5,7 por ciento en el grupo placebo.
Asimismo, se observaron tendencias positivas en otros criterios secundarios relacionados con
biomarcadores hepáticos, incluidos los niveles de alanina aminotransferasa (ALT), lo que apunta a una reducción de la inflamación.
Efectos adversos
Como ocurre con otras terapias basadas en GLP-1, los
acontecimientos adversos más frecuentes observados en Synchronize-1 fueron gastrointestinales y, en su mayoría, de intensidad leve o moderada, apareciendo principalmente durante la fase de escalada de dosis. Entre los efectos adversos más frecuentes se encontraron
náuseas, vómitos, diarrea y estreñimiento, con una incidencia superior a la observada con placebo. La tasa de interrupción del tratamiento debido a acontecimientos adversos gastrointestinales fue del 19 por ciento en el grupo tratado con la molécula, frente al 2,9 por ciento en el grupo placebo. Estos resultados fueron consistentes con los observados en Synchronize-Masld y con el
perfil conocido de esta clase terapéutica. No se identificaron nuevas señales de seguridad en ninguno de los dos estudios.
En conjunto, los resultados de Synchronize-1 y Synchronize-Masld muestran el potencial del
agonismo dual glucagón/GLP-1 para las personas con obesidad y para aquellas con MASLD con evidencia de inflamación y/o fibrosis. La molécula podría ayudar a cubrir necesidades terapéuticas aún no satisfechas gracias a un mecanismo de acción que combina la
reducción del apetito y el aumento de la saciedad mediado por GLP-111 con la acción directa del glucagón sobre el hígado, donde podría contribuir a reducir la grasa hepática, regular la función metabólica, disminuir la inflamación y mejorar la fibrosis.
Estudios en obesidad
Además, como parte de su programa de generación de evidencia, Boehringer Ingelheim está impulsando una serie de
estudios de fase IIIb para abordar necesidades aún no cubiertas en personas con obesidad teniendo en cuenta la práctica clínica real. Con inicio previsto para finales de este año, Synchronize-Hera evaluará el potencial de la molécula en el ámbito de la salud de la mujer; Elevate-Liver analizará el impacto en la preservación de la función y la estructura cardiacas en personas con MASLD o MASH en fases iniciales; y Synchronize-Start estudiará el ajuste de dosis en
condiciones de práctica clínica habitual, incluyendo el inicio del tratamiento y el cambio desde agonistas del receptor GLP-1, con especial atención a la tolerabilidad. Estos estudios complementan los dos ensayos presentados dentro del programa global de fase III de la molécula en sobrepeso y obesidad, que incluye diversas subpoblaciones de interés.
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