El fármaco 'adelgazante' que preserva músculo (otra cosa es la fuerza)

Un nuevo estudio no observa mejoras funcionales pese al mantenimiento de masa magra con tizerpatida

Mounjaro.


12 jun 2026. 14.00H
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Los fármacos agonistas del receptor GLP-1, presentes en medicamentos como Wegovy, Mounjaro y Ozempic -basados en principios activos como la semaglutida o la tirzepatida- ya han demostrado que permiten alcanzar pérdidas de peso importantes, aunque con un problema: varios estudios han mostrado que entre el 25 y el 40 por ciento del peso perdido corresponde a masa magra, clave en la fuerza física, el metabolismo y la sensibilidad a la insulina. Ahora, un grupo de investigadores estadounidenses ha revelado que esta situación podría cambiar gracias a la capacidad del fármaco apitegromab para preservar una parte importante del músculo durante el tratamiento con tirzepatida. Sin embargo, sus propios resultados dejan importantes interrogantes abiertos sobre su alcance real y su relevancia clínica a largo plazo.

Los resultados proceden del ensayo clínico Embraze, en fase 2, que ha incluido a 102 adultos con sobrepeso u obesidad y ha evaluado el uso apitegromab -un anticuerpo monoclonal diseñado para bloquear la actividad de la miostatina, una proteína cuya función natural es limitar el crecimiento muscular- junto con tirzepatida.

Menos músculo perdido, mismo peso perdido


El ensayo se llevó a cabo en siete centros de Estados Unidos. Los participantes fueron distribuidos aleatoriamente en dos grupos: uno recibió tirzepatida junto con apitegromab por vía intravenosa cada cuatro semanas, mientras que el otro recibió tirzepatida y placebo.  La edad media de los participantes rondaba los 43 años y el índice de masa corporal medio se situaba entre 34 y 36 kg/m², compatible con obesidad. El objetivo principal era evaluar los cambios en la masa magra mediante absorciometría de rayos X de energía dual (DEXA), una de las técnicas más utilizadas para analizar la composición corporal.

Los resultados mostraron que ambos grupos adelgazaron prácticamente lo mismo. Los participantes tratados con apitegromab perdieron una media de 11,2 kilogramos, frente a los 12,5 kilogramos registrados en el grupo placebo. La diferencia no fue estadísticamente significativa. La principal diferencia apareció al analizar la composición de esa pérdida de peso.

Los pacientes que recibieron apitegromab perdieron 1,6 kilogramos de masa magra, mientras que quienes recibieron placebo perdieron 3,5 kilogramos. Esto supone una diferencia de 1,9 kilogramos a favor del nuevo fármaco y una preservación relativa de masa magra del 54,9 por ciento.

Además, la masa magra representó únicamente el 14,6 por ciento del peso perdido en el grupo tratado con apitegromab, frente al 30,2 por ciento observado en los pacientes tratados solo con tirzepatida. Paralelamente, una mayor proporción de la pérdida de peso correspondió a grasa corporal.

Tres preguntas por responder


Pese al optimismo generado por los resultados, los propios investigadores reconocen varias limitaciones. El ensayo, aparte de tener un tamaño muestral reducido, solo ha tenido una duración de 24 semanas. Además, la población estudiada estaba compuesta mayoritariamente por mujeres (más del 80 por ciento) y ha excluído a personas con diabetes o enfermedades cardiovasculares significativas, lo que limita la extrapolación de los resultados a todos los pacientes con obesidad.

Otra cuestión relevante es que la conservación de masa magra no se tradujo en mejoras claras de fuerza física o rendimiento funcional durante el periodo estudiado. Las pruebas exploratorias de fuerza manual y de levantarse y sentarse de una silla mostraron resultados similares entre ambos grupos.

Por ello, todavía no está demostrado que preservar más músculo mediante apitegromab se traduzca en beneficios clínicos a largo plazo, como una mejor movilidad, menor fragilidad o una reducción del riesgo metabólico.

Un perfil de seguridad favorable


En cuanto a la seguridad, el estudio no detectó diferencias relevantes entre ambos grupos. El 76 por ciento de los participantes tratados con apitegromab experimentó algún acontecimiento adverso, frente al 71 por ciento del grupo placebo. Los efectos secundarios más frecuentes fueron náuseas, fatiga, cefalea, estreñimiento y diarrea, síntomas ya conocidos y habitualmente asociados a la tirzepatida. Pero los acontecimientos adversos graves fueron poco frecuentes y aparecieron en un único participante de cada grupo. Ninguno se consideró relacionado directamente con apitegromab.

A pesar de las incertidumbres del trabajo, los expertos consideran que el estudio abre una nueva línea de investigación en el campo de la obesidad. Hasta ahora, la mayoría de los esfuerzos se habían centrado en aumentar la pérdida de peso. Embraze plantea un enfoque diferente: mejorar la calidad de esa pérdida de peso, favoreciendo que proceda principalmente de la grasa y no del músculo.
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