Boehringer Ingelheim ha anunciado el inicio de un ensayo clínico Fase II para evaluar BI 765423, un
nuevo anticuerpo monoclonal dirigido a la interleucina-11 (IL-11), en pacientes con
fibrosis pulmonar idiopática (FPI). Este estudio, afirman, representa un paso significativo en el compromiso de la compañía por mejorar la atención de las
personas que viven con enfermedades pulmonares fibrosantes progresivas.
La IL-11 desempeña un
papel clave en la fibrosis de múltiples órganos. Estudios preclínicos han demostrado que los tratamientos dirigidos contra IL-11 pueden
detener la fibrosis y restaurar la función de barrera, mejorando así la función pulmonar y la integridad del tejido. BI 765423 está diseñado para unirse directamente a IL-11,
bloqueando su interacción con el receptor e interrumpiendo las vías de señalización que provocan la fibrosis. Al actuar sobre este mecanismo, no solo busca
ralentizar el daño pulmonar, sino también contribuir a restaurar la función pulmonar.
En los estudios de Fase I, la molécula en investigación ha mostrado un
perfil favorable de seguridad y tolerabilidad en voluntarios sanos, a lo largo de un amplio rango de dosis. El ensayo de Fase IIa evaluará por primera vez su eficacia en pacientes con FPI. Este compuesto ha sido adquirido a Enleofen y cuenta con propiedad intelectual licenciada por Singapore Health Services y la National University of Singapore.
Más letal que muchos tipos de cáncer
La FPI es una
enfermedad pulmonar progresiva y
potencialmente mortal que afecta a más de tres millones de personas en todo el mundo. La mayoría de los pacientes experimenta un empeoramiento de la dificultad para respirar y un deterioro de la función pulmonar. Se trata de una afección más letal que muchos
tipos de cáncer, con una
tasa de supervivencia a cinco años inferior a la del cáncer de próstata, de mama y de colon.
Además, la FPI impacta de manera significativa en la
calidad de vida, y
la mitad de los pacientes, sin tratamiento, fallece dentro de los cinco años posteriores al diagnóstico. Las opciones terapéuticas disponibles pueden ralentizar la progresión de la enfermedad, pero
no detienen por completo el deterioro pulmonar ni revierten la fibrosis, por lo que existe una alta necesidad médica no cubierta que contribuya a frenar su avance o revierta sus efectos.
"Nuestro objetivo es ir
más allá de ralentizar la enfermedad y
desarrollar terapias de nueva generación que puedan restaurar la función pulmonar en personas con FPI”, afirma Vittoria Zinzalla, directora global de Medicina Experimental en Boehringer Ingelheim. El propósito, por tanto, "es transformar la vida de los pacientes y sus familias, demostrando el
potencial de este inhibidor de IL- 11 de primera clase para ofrecer beneficios claros, respaldados por evidencia sólida y rápidos en su desarrollo.”
Boehringer Ingelheim mantiene un compromiso a largo plazo con el abordaje de la fibrosis pulmonar y ha recibido recientemente la aprobación de la FDA para
la primera nueva opción terapéutica para la FPI en una década.
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