La Asociación Española de Medicamentos Genéricos (Aeseg), junto a seis sociedades científicas, ha advertido de que la
aplicación de la Directiva europea sobre el tratamiento de aguas residuales urbanas puede
poner en riesgo el acceso a medicamentos esenciales en el Sistema Nacional de Salud (SNS). "Muchos medicamentos esenciales podrían desaparecer con la Directiva", ha advertido la secretaria general de Aeseg, Elena Casaus.
El documento presentado por Aeseg en consenso con sociedades científicas (Sefac, Sefap, SEFH, Semergen, SEMG y Semfyc) incluye un
decálogo de propuestas para mitigar los riesgos asociados a la Directiva de Aguas, entre ellas la activación de las salvaguardas previstas en la propia normativa europea. La asociación ha reclamado además que el Gobierno incorpore mecanismos correctores que tengan en cuenta el carácter esencial de determinados medicamentos y eviten un impacto desproporcionado sobre los genéricos. "No es un debate teórico, sino sobre la sostenibilidad del sistema y decisiones que pueden tener consecuencias no deseadas para los pacientes", ha señalado Casaus.
El debate, además, ha trascendido el ámbito nacional ya que,
el Parlamento Europeo votará a finales de abril una moción para frenar temporalmente la aplicación de algunos aspectos de la directiva ante el riesgo para el suministro de medicamentos esenciales en toda la UE. En este contexto, industria y sociedades científicas han coincidido en la necesidad de encontrar un equilibrio entre sostenibilidad ambiental y acceso a tratamientos.
El gravamen pone en jaque a los medicamentos genéricos
El documento de posicionamiento presentado este viernes, analiza las
consecuencias de esta normativa tanto para los pacientes como para la sostenibilidad del sistema sanitario. Un texto que subraya que el impacto de la directiva no es una cuestión teórica, sino un problema con implicaciones reales.
La directiva,
en vigor desde el pasado año, tiene como objetivo reducir la presencia de contaminantes en las aguas urbanas mediante nuevas exigencias de tratamiento. Sin embargo, introduce también un sistema de responsabilidad ampliada del productor que, según denuncia el sector, implica que
al menos el 80 por ciento de los costes recaerán sobre las industrias farmacéutica y cosmética. "Desde Aeseg estamos a favor del medioambiente y de la limpieza de las aguas, pero nuestra preocupación es cómo se ha diseñado la directiva", ha señalado Casaus, quien también ha criticado un reparto "desproporcionado" de la carga económica.
En el caso de los medicamentos genéricos, la situación es especialmente delicada. Tal y como recoge el documento, estos fármacos operan con
precios regulados y márgenes muy ajustados, al tiempo que han experimentado un aumento sostenido de sus costes de producción. "Fabricar un medicamento genérico hoy es mucho más caro que hace años. Los costes están subiendo y los precios siguen bajando", ha advertido Casaus.
Este contexto, sumado al nuevo gravamen, puede hacer económicamente inviable la comercialización de algunos tratamientos. "Muchos medicamentos esenciales pueden desaparecer con el incremento de costes que supone la Directiva de Aguas", ha alertado la responsable de Aeseg. Según las estimaciones presentadas, el impacto podría suponer
incrementos de hasta un 284 por ciento en algunos medicamentos, como la metformina o la amoxicilina, dos fármacos de uso masivo y fundamentales en la práctica clínica.
Riesgos para pacientes, Atención Primaria y sostenibilidad del SNS
El riesgo no es menor ya que más del 70 por ciento de los medicamentos de primera línea en el SNS son genéricos. Su desaparición implicaría
menos alternativas terapéuticas, posibles desabastecimientos y un aumento del gasto sanitario al tener que recurrir a opciones más caras. "Cuando un genérico desaparece del mercado, el sistema y el paciente se ven gravemente perjudicados", ha subrayado Casaus.
Desde la Atención Primaria, las sociedades científicas coinciden en el diagnóstico. La presidenta de SEMG, Pilar Rodríguez Ledo, ha advertido de que la posible retirada de estos fármacos tendría
consecuencias directas en la práctica clínica diaria. "Para la medicina de familia, la desaparición de ciertos medicamentos puede ser muy seria. Puede conllevar la incapacidad resolutiva para poder tener todos los recursos a nuestro alcance", ha explicado. Además, ha alertado de que esta situación podría agravar la sobrecarga asistencial y generar inequidades, afectando especialmente a los pacientes más vulnerables. "Esto es un problema de salud pública", ha afirmado.
Por su parte, Ana Molinero Crespo, vicepresidenta de Sefac, ha puesto el foco en el
impacto directo sobre los pacientes. "Para el paciente, una falta de suministro es un suplicio. Muchas veces hablamos de pacientes crónicos y, cuando falta un medicamento, todo lo que estaba controlado se descontrola", ha señalado. En su opinión, la falta de acceso a tratamientos no solo compromete la eficacia terapéutica, sino que también puede incrementar los costes a largo plazo. "No hablamos de gasto farmacéutico, hablamos de inversión en salud", ha recalcado.
Desde el ámbito hospitalario, Noé Garin Escrivá, de la SEFH, ha incidido en que la desaparición de determinados medicamentos tendría un impacto tanto clínico como económico. "
Si desaparecen fórmulas como la metformina, hay un coste efectivo para muchas patologías, con peores resultados en salud y también para el sistema", ha explicado. Además, los problemas de suministro ya son una realidad frecuente, "lo que obliga en ocasiones a importar medicamentos", ha concluido.
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