"El rol del farmacéutico hospitalario en migraña será más clínico"

José María Serra, farmacéutico hospitalario, analiza el nuevo manual 'Manejo del paciente con migraña'

José María Serra, farmacéutico hospitalario Hospital Universitario de la Princesa y uno de los coordinadores del manual.


11 may 2026. 05.40H
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La Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria impulsa un nuevo manual 'Manejo del paciente con migraña' que marca una hoja de ruta clara para consolidar un modelo de atención farmacéutica más avanzado, más visible y con mayor impacto en el manejo integral de la migraña.  Hablamos con José María Serra, farmacéutico hospitalario Hospital Universitario de la Princesa y uno de los coordinadores del manual.

Manejo del paciente con migraña desde la Farmacia Hospitalaria. La SEFH acaba de presentar el manual “Manejo del paciente con migraña: Manual para farmacéuticos”. ¿Qué necesidad asistencial concreta viene a cubrir este documento en la práctica diaria de la farmacia hospitalaria?

El manual cubre una necesidad clara: homogeneizar y estructurar la atención farmacéutica al paciente con migraña. Ofrece criterios comunes para selección, seguimiento y educación del paciente, y facilita que el farmacéutico hospitalario tenga un papel activo y definido en una patología donde la innovación terapéutica avanza muy rápido.

La migraña continúa infradiagnosticada a pesar de su elevada prevalencia e impacto en calidad de vida. Desde su experiencia, ¿en qué puntos del proceso asistencial puede el farmacéutico hospitalario ayudar a mejorar el diagnóstico y la derivación adecuada de estos pacientes?  la atención a los pacientes con esta patología?

Las nuevas terapias preventivas han supuesto un cambio de paradigma: son más específicas, mejor toleradas y permiten esquemas de administración más sencillos. Nuestras funciones estarían muy claras: Asegurar una correcta selección y continuidad del tratamiento, verificando criterios de inicio, respuesta y suspensión según los protocolos consensuados.

Monitorizar resultados en salud de forma sistemática, registrando reducción de días de migraña, uso de medicación aguda y mejora funcional, lo que permite decisiones terapéuticas basadas en datos reales. Gestionar la seguridad y la tolerabilidad, identificando precozmente efectos adversos y resolviendo dudas que pueden comprometer la adherencia.

Optimizar la adherencia y la persistencia, especialmente en tratamientos administrados en el hospital, donde el contacto periódico con el paciente facilita reforzar expectativas, resolver barreras y detectar falta de respuesta. Coordinar la revisión conjunta con Neurología, aportando información objetiva sobre la evolución del paciente y facilitando ajustes terapéuticos más precisos

En los últimos años se han incorporado nuevas opciones terapéuticas específicas para migraña. ¿Qué ventajas y que retos plantea esta innovación terapéutica en términos de selección de pacientes, evaluación de resultados y optimización del tratamiento?

Las nuevas terapias aportan mayor especificidad, mejor tolerabilidad y esquemas más sencillos, lo que facilita la adherencia. El reto está en seleccionar adecuadamente al paciente, medir resultados de forma objetiva y garantizar un uso eficiente de los tratamientos. Requiere seguimiento estrecho y criterios claros de continuidad o suspensión.

El manual refuerza un modelo de atención farmacéutica proactiva y coordinada. ¿Cómo se articula, en la práctica real, el trabajo del farmacéutico hospitalario con Neurología y otros profesionales implicados en el abordaje de la migraña?

Propone un modelo de trabajo multidisciplinar y coordinado, que ya estamos aplicando en muchos hospitales: Protocolos consensuados de selección y seguimiento, circuitos asistenciales claros para administración, revisión y reevaluación, intercambio bidireccional de información, con registros compartidos de eficacia, seguridad y adherencia. Reuniones periódicas de revisión de casos, especialmente en pacientes complejos o con falta de respuesta. Participación del paciente, integrando su experiencia y expectativas en la toma de decisiones. Este enfoque permite una atención más ágil, coherente y centrada en resultados

La guía subraya que la falta de adherencia y persistencia es uno de los principales factores que condicionan el fracaso del tratamiento preventivo en migraña. Desde su experiencia, ¿qué elementos del propio tratamiento considera más determinantes para mejorar la adherencia en estos pacientes?

Desde la experiencia clínica, los factores clave son: Simplicidad del régimen terapéutico: menos dosis, menos complejidad, expectativas realistas: explicar cuándo esperar mejoría y cómo medirla, seguimiento cercano en los primeros meses, donde se concentran la mayoría de los abandonos, gestión proactiva de efectos adversos, evitando que pequeños problemas deriven en suspensión, refuerzo educativo continuo, especialmente en pacientes con larga historia de tratamientos fallidos.

En ese contexto, ¿hasta qué punto aspectos como la frecuencia de administración o la vía utilizada —por ejemplo, tratamientos administrados de forma espaciada y bajo supervisión hospitalaria— pueden contribuir a mejorar la adherencia y la persistencia a largo plazo?

Es cierto que, en un determinado perfil de pacientes, los tratamientos con administración espaciada y supervisada en el hospital pueden aportan varias ventajas, ya que garantizan cumplimiento real de la dosis, permiten evaluar al paciente en cada visita, reforzando adherencia y detectando barreras, Reducen la carga terapéutica y la fatiga por medicación. Además, pueden generar un entorno de confianza, especialmente útil en pacientes con experiencias previas negativas.

Cada vez se habla más de resultados en salud y de valor en la atención sanitaria. ¿Qué indicadores considera prioritarios para evaluar el impacto de la intervención farmacéutica en pacientes con migraña?

Los más importantes serian la reducción de días de migraña al mes, la disminución del uso de medicación aguda, la mejora funcional y calidad de vida (con escalas como HIT-6 y MIDAS), la adherencia y persistencia a los tratamientos preventivos, la incidencia de efectos adversos y su resolución. Y la optimización del uso de recursos, especialmente en terapias de alto impacto económico.

Desde la perspectiva de gestión sanitaria, ¿qué impacto puede tener la implementación de esta guía en términos de eficiencia, uso de recursos y resultados asistenciales?

La implementación de la guía tiene un impacto directo en la eficiencia del sistema y en la calidad asistencial. Al estandarizar los procesos y reducir la variabilidad entre centros, se facilita una práctica más coherente y predecible, lo que mejora la selección de pacientes y aumenta la probabilidad de obtener una respuesta clínica adecuada. Esto se traduce en un uso más racional de terapias de alto impacto económico, ya que los criterios de continuidad o suspensión están claramente definidos y permiten evitar tratamientos prolongados en pacientes no respondedores. Además, la mejora en adherencia y persistencia que promueve la guía repercute en mejores resultados clínicos y funcionales, disminuyendo la carga asistencial asociada a crisis mal controladas. Todo ello, junto con una coordinación multidisciplinar más fluida, contribuye a un modelo asistencial más sostenible, eficiente y centrado en el valor aportado al paciente.

La guía refuerza un papel activo del farmacéutico hospitalario en la educación, el seguimiento y la evaluación de la adherencia en migraña. ¿Cómo cree que evolucionará este rol en el manejo integral de la enfermedad y qué nuevas líneas de desarrollo profesional se abren a partir de este manual?

El rol del farmacéutico hospitalario en migraña evolucionará hacia una participación cada vez más clínica, proactiva y orientada a resultados. La guía abre la puerta a desarrollar consultas farmacéuticas estructuradas, donde el seguimiento del paciente se base en indicadores objetivos y en una comunicación continua con Neurología. También impulsa la integración del farmacéutico en comités multidisciplinares de cefaleas, reforzando su papel en la toma de decisiones terapéuticas. Otro ámbito de crecimiento será el desarrollo de herramientas digitales que faciliten la monitorización y la adherencia, así como la generación de evidencia en vida real que complemente los ensayos clínicos y permita ajustar la práctica asistencial a las necesidades reales de los pacientes. En definitiva, este manual no solo ordena la práctica actual, sino que marca una hoja de ruta clara para consolidar un modelo de atención farmacéutica más avanzado, más visible y con mayor impacto en el manejo integral de la migraña

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