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Un estudio demuestra que las ambulancias son foco de infección bacteriana

La Universidad del País Vasco rastrea su flora microbiológica en un estudio inédito en España

El catedrático en Microbiología e investigador principal, Guillermo Quindós.

16 sep 2016. 15.40H
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POR REDACCIÓN
Las ambulancias son otro foco infeccioso de alto riesgo para el paciente, pero no es el caso de las que circulan por Bilbao. Según un estudio inédito en España al respecto, la presencia de microorganismos patógenos típicos (por lo general bacterias como el estafilococo) no alcanza los niveles detectados en esta clase de vehículos en investigaciones equivalentes de otros parajes, en concreto de Estados Unidos.

Un equipo de profesionales de Enfermería, Medicina, y Biología, coordinado por el catedrático en Microbiología e investigador principal, Guillermo Quindós, ha efectuado un estudio transversal para analizar la contaminación de microbios o bacterias en las ambulancias.

Tras el análisis de las diferentes muestras, en efecto el equipo de la UPV-EHU ha detectado la existencia de estafilococo dorado, estafiloco coagulasa negativa y otros cocos Gram-positivos, enterobacterias así como bacilos Gram-negativos que, “aunque no alcanzaron niveles alarmantes”, sí alertan sobre la posibilidad de una contaminación cruzada entre el espacio interior y exterior del hospital a través de los traslados que se realizan en ambulancias.

Aun así, los niveles de contaminación encontrados en los vehículos sanitarios fueron bajos; de hecho, sólo en dos ambulancias se encontraron tres cultivos de estafilococo aureus, agentes infecciosos que, aunque pueden estar presentes en las personas sanas, son causa de infecciones hospitalarias, sobre todo en personas enfermas.

Recogida de muestras

La recogida de muestras se llevó a cabo en julio de 2012 en 10 de las 17 ambulancias de soporte vital básico del área metropolitana de Bilbao. Los vehículos sanitarios realizaron una media de 225 intervenciones en los 30 días anteriores al estudio microbiológico.

El equipo universitario utilizó técnicas de enmascaramiento ciego para no alterar las condiciones habituales del vehículo y evitar posibles sesgos en el muestreo, el análisis y la interpretación.

Durante la toma de las muestras se detectó que ninguna de las diez unidades de emergencias disponía de lavabo (aunque no es obligatorio) para lavarse las manos, aunque ocho de ellas sí llevaban un gel hidroalcóholico, un sustituto del agua y jabón.

También se observó que no disponían de un protocolo escrito sobre la manera de limpiar y desinfectar la ambulancia.
“La existencia de un protocolo es deseable porque facilita la realización de una correcta desinfección al aparecer con detalle los pasos a dar”, ha apuntado el catedrático de Microbiología de la Universidad del País Vasco, Guillermo Quindós.

Cabina del conductor, asiento del pasajero y asideros de la camilla

En cada ambulancia se analizaron seis puntos: dos en la cabina de conducción y cuatro en el área de pacientes. En un 73 por ciento de las 60 muestras tomadas había una mayor presencia de microbios en el volante, en la manilla interior de la puerta del pasajero y los asideros de la camilla.

Según la investigación publicada en la revista científica American Journal of Infection Control, la localización de los puntos más conflictivos en las ambulancias invita a elaborar programas para concienciar, educar y promover prácticas seguras (como lavarse las manos) que optimicen la higiene del personal y la limpieza y desinfección del vehículo sanitario.

“Las ambulancias pueden ser fuente de microorganismos que originen o desarrollen enfermedades transmisibles a pacientes o personal sanitario”, han destacado.

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